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ABC MIÉRCOLES 26- -3- -2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 77 Manuel Ríos Ruiz Crítico de flamenco LA MAESTRA IMPLACABLE a figura de Pilar López puede considerarse capital en la evolución estética y coreográfica de los bailes españoles, al proseguir con sus personales conceptos los logros al respecto de su hermana La Argentinita, de María Albaicín y de otras grandes intérpretes de los siglos XIX y XX. Y sobre la forma de bailar de Pilar López existe un artículo escrito por Agustín de Foxá en ABC, y titulado Raíces de una danza donde se evoca de esta manera el baile de Pilar López y Rafael Ortega: Bailan Pilar y Rafael: danza de los cuatro muleros que van al agua, danza lenta, ofídica, verde gitana... Qué lunas, qué aceites y sangres... Ellos son testimonio de la vejez y de las raíces de España; son miles de años puestos en pie que danzan, son lentos siglos del pasado Así podía contemplarse el arte de Pilar López siempre, implacable en su quehacer gustoso, poniendo de manifiesto continuamente su maestría, su conocimiento de los estilos flamencos, de la danza española, asumiendo tanto los cantes básicos como las partituras de Falla, de Ravel, de Granados, de Chueca, de Albéniz, de Rodrigo... coreografiando e interpretando la siguiriya, la soleá, los tangos del Piyayo... bailarina bailaora redonda, magistral. Supo adquirir una profesionalidad profunda y enseñarla con suma generosidad. Sus espectáculos fueron ejemplares en el género y se rodeó de los mejores. Descubrió a Alejandro Vega, José Greco, Manolo Vargas, Roberto Ximénez, Rafael Ortega, Mario Maya, Antonio Gades, El Güito... La labor de Pilar López en torno al baile español y al baile flamenco no tiene parangón en los anales. Primero por su calidad y personalidad interpretativa y después por su empeño didáctico a lo largo de su trayectoria, aunque, tras su retirada de los escenarios, se alejó de todo lo que fuera una prolongación teórica de la vida del baile incluyendo la enseñanza. Quizás por esto nunca se le propuso ser directora del Ballet Nacional, donde únicamente quedó como voluntad de permanencia la reposición de su coreografía preferida, el Concierto de Aranjuez en 1979, cuando lo dirigía Antonio Gades, y que fue repuesto en 2001. El nombre de Pilar López es ya de oro en el devenir del baile español y flamenco. L Pilar López, retratada en su casa de Madrid en septiembre de 1993 JOSÉ LUIS ÁLVAREZ Siempre tuvo el instinto de sabiduría y ha sido ejemplo de nobleza ABC MADRID. Son palabras de Mario Maya, uno de los discípulos de Pilar López. El bailarín escribió una carta en memoria de su maestra, en la que asegura que siempre tuvo el instinto de sabiduría y ha sido ejemplo de nobleza dentro de una profesión hoy desacreditada Baryshnikov- -sigue la carta- -comenta que uno es un bailarín hasta que se muere; esto le ha pasado a Doña Pilar. Yo creo que la danza no necesariamente sigue una lógica racional, sino más bien orgánica de la imaginación. Por ello se habla metafóricamente sobre el movimiento y se descubre sutilezas ocultas. El bailarín se humaniza y, esto siempre lo tubo presente ella No fue el único recuerdo para la bailarina desaparecida. La Bienal de Flamenco de Sevilla le dedicó una ovación al principio del acto de presentación de su programación. Entidades como el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música, la Junta de Andalucía o la Sociedad General de Autores y Editores expresaron su pesar por la pérdida. También compañeras como Aída Gómez o Carmen Cortés mostraron su dolor. Aquélla la definió como un icono de la danza española. Fue una mujer muy avanzada para su tiempo, que supo llevar el flamenco al escenario, e incluso fue la primera en subir las batas de colas a las tablas Carmen Cortés, por su parte, dijo que era una maestra, que trató el flamenco con respeto y elegancia, y nos ha dejado un importante legado La bailarina, en los años cincuenta ABC