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72 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MIÉRCOLES 26- -3- -2008 ABC GUIONES INOLVIDABLES El pisito (1959) Directores: Marco Ferreri e Isidoro M. Ferry Plácido (1961) Director: Luis G. Berlanga El verdugo (1963) Director: Luis G. Berlanga La gran comilona (1973) Director: Marco Ferreri La prima Angélica (1973) Director: Carlos Saura El cine español pierde a su gran guionista: Azcona El escritor fue incinerado ayer, a los 81 años, en la más estricta intimidad. Deja un centenar de obras maestras, sin nostalgia ANTONIO ASTORGA MADRID. Rafael Azcona ha muerto el Domingo de Resurrección. Postrera ironía por exigencias del cruel guión de la vida para un tipo genial, gentil, amable, conversador, lúcido, maravilloso, bondadoso, leal, machadianamente bueno, y humilde por encima de las cien películas que ha escrito desde 1959, de los seis Goyas ganados- -uno de Honor- y del Oscar por Belle Époque Cuando mentaba a su hermano Luis García Berlanga, a Rafael Azcona se le iluminaban los ojos enternecidos por la miopía, y proclamaba: Fue capital trabajar con él. Yo me beneficié de Berlanga. Seguramente habrá méritos que se atribuyen a los guiones, y son de Berlanga Con Berlanga respetaba largas sesiones en la cafetería de unos grandes almacenes, mirando al personal: desde ahí le dio voz a los sansculottes de la tragicomedia de la vida, porque a Azcona los perdedores se le daban como los muertos a César GonzálezRuano. Así nació El verdugo y Plácido y La vaquilla Madrugaba, y desayunaba pan con tomate frotado, y anchoas, manjar que venía después del alegrón que me pego al abrir los ojos, y verme vivo. Es euforizante recordaba. Atribuía a no saber conducir haber frisado los 80 con tan saludable aspecto, como le confesaba a Luis Alegre en una conversación. Iba a pie a todos los sitios. A la hora de dormir reflexionaba, y si a lo largo del día había cometido algo de lo que debía arrepentirse se le enrojecían las mejillas, pero ¡amigo! como estaba a oscuras Su padre era sastre y trabajaba en casa, con dos oficialas y su mujer, que cosían. Mientras cortaba patrones cantaba trozos de zarzuela, y su madre y las dos chicas le hacían los coros. El barbilampiño Azcona se lo pasaba de cine, aunque su madre mascullara con prodigiosa sabiduría: Ya, ya lo pagaremos... Se ha ido en secreto, sin boato público ni políticos fotografiándose junto a su ataúd: Azcona no quería ser figura pública. Ayer fue incinerado en la Pan con tomate y anchoas José Luis Cuerda Director de cine TIERNO Y ÁCIDO M i relación con Rafael Azcona fue como con un maestro, porque ha sido el mejor guionista de este país. Rodé con él tres películas: La lengua de las mariposas El bosque animado y Los girasoles ciegos en posproducción en estos momentos. También fue un amigo con el que me divertí. Tenía una gran agudeza y sentido del humor, que hemos conocido a través de sus películas. Mantuvimos una relación familiar. Como guionista, lo mejor que ha dejado al cine español es su aportación de la sociedad de una época, reflejándola con ternura pero también con acidez cuando lo requería, siempre poniéndose a la altura de los hombres, de su cabeza y de su corazón. La última vez que me puse en contacto con él fue a través de un mensaje telefónico, porque él sufría la misma enfermedad de la que murió mi mujer y no quise que mis llamadas le recordaran este hecho. Prefería que recibiera llamadas más positivas. Lo que lamento es que no pudiera ver concluida su última película, Los girasoles ciegos una adaptación de una novela de Alberto Méndez, que se compone de cuatro historias, de las que tomamos dos. La película, que tendremos terminada en un par de meses, trata sobre una historia de represión y de amores imposibles, en un momento en el que la expresión de ideas estaba prohibida por el Estado y la Iglesia. El estreno tendrá lugar el próximo mes de septiembre. Rafael Azcona frente a Rafael Azcona más estricta intimidad, tras una despedida civil. Un cáncer de pulmón que no estaba en el guión de su vida- -su proyecto era no morirse -lo ha noqueado mientras reescribía Los ilusos con la melodía encadenada de sus guiones al fondo: El pisito Plácido El verdugo ¡Ay, Carmela! El bosque animado Tirano Banderas Belle Époque La lengua de las mariposas Su escuela fue la literatura. Al cine no iba. Lector voraz, y compulsivo, el recuerdo de la posguerra en los Escolapios de Logroño hasta los 14 años se le indigestaba de misas, rosarios, y el sentido del pecado Leyó todas las noches de su vida, a menudo con una copa de más, con lo cual el día después se le olvidaba todo, y releía. Aplicaba a la lectura lo mismo que a la comida: si no le gustaba no la pedía. A los 14 años perdió el sentido del pecado. Azcona pasó hambre psicológica en la posguerra, y, luego, mientras pudo comió de una manera bestial A Marco Ferreri su descubridor le dije: Mira, Extremadura es la