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ABC MIÉRCOLES 26 s 3 s 2008 INTERNACIONAL 29 ¿Qué hacen los jóvenes de Bagdad? En cuanto terminan sus clases, los estudiantes iraquíes saben que les toca volver a la dura realidad en un país donde el 60 por ciento de la población activa está en paro. Mientras tanto, pasan las tardes en un cibercafé o en el recuperado paseo junto al Tigris POR M. AYESTARÁN ENVIADO ESPECIAL BAGDAD. Las columnas de humo que salen de la Zona Verde eclipsan a la habitual humareda de la refinería de Al Daura. La vuelta a la violencia del Ejército del Mahdi se ha traducido en el lanzamiento de cohetes contra la superprotegida zona internacional donde se atrincheran los ministros iraquíes y el grueso del contingente americano en la capital. Desde las ventanas de la Facultad de Educación Física los alumnos siguen las lecciones con aparente normalidad, pero en cuanto apartan su mirada de la pizarra saben que al terminar las clases les toca volver a una dura realidad en la que, sin embargo, no pueden arrojar la toalla. Este centro de enseñanza deportiva fue creado para albergar de forma exclusiva a los hijos de los altos cargos del régimen de Sadam Hussein; hoy las cosas han cambiado y dos mil jóvenes venidos de todo el país tienen las puertas abiertas. Situado cerca del barrio de Karrada, su seguridad está al cargo de las milicias del Ejército del Mahdi. No les vemos, nadie sabe exactamente quienes son, pero desde que tienen el control del barrio, por lo menos, no tenemos que venir con escolta a clase señala Noor, que este año termina sus estudios y quiere ser profesora de Educación Física en alguna escuela de Irak, quiero quedarme en mi país Una opción que no barajan muchos de sus compañeros en una nación donde se calcula que el 60 por ciento de la población activa está desempleada. Pese al control de la milicia chií y a sus intentos de islamizar el sistema educativo, la segregación de sexos no ha llegado a las aulas. Chicos y chicas comparten gimnasio y para ellas no es obligatorio el uso del hyjab. Todo es como antes, pero ahora tenemos más libertad que con Sadam y podemos ofrecer a nuestros alumnos acceso a internet o enviarles con becas al extranjero comenta el director del centro, doctor Abdul Razzaq, que junto a un grupo de profesores defendió a punta de pistola las instalaciones para evitar el saqueo en los días posteriores a la caída del dictador. Finalmente, sólo tuvieron que interrumpir las clases durante dos meses. En los últimos cinco años al menos 286 profesores han sido asesinados, la mayoría personal docente de la Universidad de Bagdad, y miles han huido por la presión y las amenazas recibidas. Se trata de amenazas sectarias de uno y otro lado. Quieren crear centros exclusivamente chiíes o suníes, pero eso no puede funcionar en una sociedad mixta como la nuestra porque por encima de todo, somos iraquíes. Esta guerra ya no es un tema de los americanos, es una cuestión entre nosotros que debemos solucionar opina Ali, que viene de Basora y forma parte del equipo nacional de esgrima. ¿Qué puede hacer un joven de veinte años en Bagdad cuando termina las clases? Nos vamos directos a los cibercafés a chatear y navegar en internet, este ha sido el gran descubrimiento para nosotros, que hasta ahora vivíamos de espalda a la red. Tenemos cibercafés por casi toda la ciudad y allí pasamos horas y horas. Ya no podemos ligar como antes, condu- En los últimos cinco años, al menos 286 profesores han sido asesinados y miles han huido por presiones ciendo por las avenidas de la capital, ahora lo hacemos con el chat y los móviles bromea Ali, que saca del bolsillo un flamante iPhone, uno de los pocos que vas a ver en esta ciudad Hemos recuperado el río, después de muchos años podemos pasear por su orilla, fumar nargile (la tradicional pipa de agua de tabaco aromático) y tomar café bajo los eucaliptos señala Mohamed con alegría. Viste una camiseta del Real Madrid con el número 9 de Ronaldo y vive cerca de una de las calles más emblemáticas de Bagdad, la de Abu Nuas. Desde hace pocas semanas se ha reabierto al público y se ha convertido en un avispero de familias y jóvenes que juegan a fútbol en sus jardines. Este paseo acompaña al Tigris a lo largo de varios kilómetros y era célebre por sus restaurantes de pescado y por ser una zona habitual donde se podía encontrar extranjeros, ya que dos de los grandes hoteles de la ciudad, el Palestine y el Sheraton, se encuentran aquí. El problema es que está justo frente a la Zona Verde y, como ha ocurrido estos días, los viejos cohetes que lanzan contra los americanos muchas veces se quedan a medio camino y pueden caer en mitad del paseo.