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28 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 26 s 3 s 2008 ABC HORIZONTE Ramón Pérez- Maura NO ES UN CUENTO CHINO n esta España en la que los nacionalismos reprimidos en las urnas- -aunque haya sido a base de asumir el PSOE sus posiciones- -parecen crecerse en el castigo y reaparecen por Madrid llenos de nuevas exigencias; aquí donde buena parte del discurso reivindicativo de los nacionalismos de las tierras de España se fundamenta en la supuesta represión padecida durante la oprobiosa dictadura; en esta Iberia castigada por la sequía y las lluvias torrenciales, cuán distinto y distante resulta el ejemplo chino de Taiwán, también tamizado en las urnas el pasado fin de semana. Quién leyera las crónicas electorales de las elecciones presidenciales taiwanesas recordará que el partido del Kuomintang- -en cuyas filas milita el hoy presidente electo Ma Ying- jeou- -era definido como pro China lo que siendo el partido nacionalista- -como indica el nombre Kuomintang -de la isla semi independiente de Formosa no deja de resultar una paradoja. Y la aparente contradicción se agranda si tenemos presente que el Kuomintang acabó atrincherado en Taiwán en 1949 tras librar una guerra civil contra los comunistas de Mao Zedong- -que perdió. El generalísimo Chiang Kaichek estableció una dictadura anti comunista que como tantas otras de sus características ha mudado en democracia. Durante los últimos ocho años ha tenido un presidente del Partido Democrático Progresista más bien partidario de dar carta de naturaleza a la efectiva independencia de Taiwán respecto de China. Pero en estas elecciones en las que la cuestión dominante era precisamente esa, los nacionalistas del Kuamintang han impuesto su tesis: para ellos no hay más nación propia que China. El partido que perdió la guerra civil, el que lleva casi 60 años sosteniendo un Estado paralelo en Formosa, sigue creyendo que sólo hay una China verdadera. Y que a pesar de no poder aceptar un régimen comunista, lo primero es el interés superior de la patria. Es decir, mantendrán la entelequia de una sola China verdadera bajo dos estados separados hasta que las condiciones permitan de nuevo la plena unidad de la patria. Igualitos que Carod- Rovira e Ibarreche. E Jóvenes seguidores del clérigo chií Muqtada Al Sadr se manifiestan en el suburbio de Al Amil, en Bagdad, con una imagen de su líder AFP Al Sadr se levanta en Basora y llama a la desobediencia contra el Gobierno iraquí Al menos 18 muertos y cien heridos en los choques entre la milicia chií y el Ejército s El clérigo amenaza con quemar los pozos de petróleo del sur MIKEL AYESTARÁN ENVIADO ESPECIAL BAGDAD. El Ejército del Mahdi parece haber puesto fin a una tregua que duraba ya nueve meses. Al menos 18 personas perdieron la vida y unas cien resultaron heridas en los enfrentamientos entre esta milicia chií y el Ejército iraquí, que mantienen Basora bajo toque de queda y en situación de alerta máxima. El propio primer ministro, Nuri Al Maliki, se desplazó hasta la segunda ciudad más importante del país para dirigir la mayor ofensiva que realizan sus fuerzas de seguridad contra los seguidores del irreductible clérigo chií Muqtada Al Sadr, que una vez más desafía al Gobierno y a las tropas extranjeras y muestra el poderío militar de su brazo armado. El Ejército del Mahdi permanecía en tregua desde el pasado junio, pero en las últimas semanas venía amenazando con una ruptura de la misma debido a las detenciones de algunos de sus miembros. El pasado 15 de marzo, setenta de sus milicianos fueron apresados en la ciudad de Kut, al sur de Bagdad, y esa fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de Al Sadr, que ahora amenaza con quemar los pozos de petróleo si no se pone fin a la persecución de sus hombres. El domingo, la lluvia de cohetes sobre la fortificada Zona Verde de Bagdad, que causó una decena de muertos, fue el primer aviso de la ruptura del alto el fuego. Ayer Bagdad y otras ciudades amanecieron inundadas de unos panfletos en los que los seguidores de Al Sadr exigían al Gobierno la liberación de sus compañeros y el perdón público a las familias por las detenciones y llamaban a una jornada de huelga que culminó con los violentos incidentes de Basora, ciudad donde vive un millón y medio de chiíes. Tras conocer el inicio de la operación militar, Muqtada Al Sadr hizo además un llamamiento a la desobediencia civil en todo el país Los británicos mantienen un contingente de 4.100 hombres en Basora, pero permanecen encerrados en su base cercana al aeropuerto. Desde que el pasado mes de diciembre cedieran el testigo de la seguridad en la ciudad y en la provincia a las fuerzas de seguridad iraquíes, no han vuelto a poner una bota en las calles de Basora y, según indicó el portavoz de las fuerzas de la coalición, no tienen previsto salir de la base salvo que lo solicite el propio Gobierno Los medios locales informaron de que durante toda la jornada fue constante el tráfico de aviones militares estadounidenses en el aeropuerto de la ciudad, pero en las calles la lucha se libró entre los milicianos de Al Sadr y los 15.000 soldados desplegados por las autoridades de Bagdad. No hubo presencia extranjera. Cuando la situación de seguridad parecía empezar a mejorar en Bagdad y en las provincias del centro del país, este estallido de violencia en el sur hace un flaco favor a los intereses de los estadounidenses y de los propios iraquíes, que ya están hastiados de tanto conflicto, pero que tarde o temprano tendrán que solucionar la guerra interna que se vive en el país. Este debate, que permanece disimulado por la masiva presencia extranjera, es la principal preocupación de los actuales gobernantes. Al clásico choque entre sectas se le añade la división abierta en la comunidad chií, que tras ocho décadas marginada por la minoría suní de Irak que ostentaba el poder sigue sin tener un discurso unido. Faltan apenas seis meses para las elecciones provinciales y locales y las fuerzas chiíes, especialmente en el sur, toman posiciones para hacerse con el poder de la parte más rica de Irak. Por un lado están los seguidores de Al Sadr, de marcada tendencia nacionalista y opuestos a la presencia estadounidense y, por el otro, el Consejo Supremo Islámico de Irak, del clérigo Abdul Aziz Al Hakim. Sin presencia británica Bagdad amaneció inundada con panfletos en los que exigían la liberación de sus compañeros ABC. es Imágenes de los enfrentamientos en Basora en abc. es internacional