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4 OPINIÓN MIÉRCOLES 26 s 3 s 2008 ABC DIRECTOR: ÁNGEL EXPÓSITO MORA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer, José Antonio Navas y Pablo Planas Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro SOMBRAS DE BOICOT A CHINA ezclar deporte y política es una mala receta para todos, pero ignorar los principios esenciales de la ética, incluso cuando tiene que ver con el deporte, resulta una inmoralidad. Este dilema, delicado y lleno de sutilezas, es el que sirve de prólogo a la celebración, dentro de sólo cuatro meses, de los Juegos Olímpicos de Pekín, cuya politización- -dicho sea de paso- -ha sido uno de los grandes objetivos del régimen de Pekín, deseoso de mostrarse al mundo como la nueva potencia global. Lo que ha hecho el presidente francés, Nicolás Sarkozy, con el socorrido no excluyo ninguna posibilidad al referirse a su posible ausencia en las ceremonias de inauguración de los Juegos, ha sido abrir un debate que era inevitable, teniendo en cuenta lo que está sucediendo en el Tibet. Sin embargo, para eludir malas interpretaciones, Sarkozy debería empezar por alentar esta discusión en el seno de la Unión Europea si no quiere que su gesto sea interpretado como una maniobra interesada y en clave de política interna. Si los países europeos desean ahondar en el camino de las críticas a las prácticas chinas en materia de derechos humanos, están obligados a buscar una posición común. No hace tanto que el Alto Representante Javier Solana declaraba públicamente que su presencia en las ceremonias olímpicas estaba asegurada. No parecería sensato que Europa diese esa imagen de falta de armonía en un asunto de principios tan importante. Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera M LA NECESARIA ENERGÍA NUCLEAR N día después de que el Nobel de la Paz y presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, Rajendra Pachauri, afirmase ante la vicepresidenta del Gobierno en funciones que no se puede descartar la energía nuclear como alternativa a los combustibles sólidos si queremos reducir las emisiones de CO 2, ABC da a conocer la intención del Ejecutivo deno prorrogar la vida útil de la central nuclear de Garoña, en Burgos. Por su parte, y al margen del populismo energético, Francia y el Reino Unido firman mañana un acuerdo para el desarrollo conjunto de la próxima generación de centrales nucleares, un acuerdo que supone un paso adelante en la actitud europea hacia esta fuente de energía y que tendrá consecuencias significativas en la política comunitaria en materia ambiental, de investigación y desarrollo y en política exterior. Garoña es una central pequeña, cuya licencia expira en julio de 2009. Con esta decisión, el presidente del Gobierno mantiene la moratoria nuclear adoptada por el PSOE en tiempos de Felipe González con un coste político y económico aparentemente pequeño. Es cierto que la potencia de Garoña no es significativa- -en 2010 vencen las más relevantes Almaraz I y II, con 2.000 MW- pero también que la decisión de cerrar un reactor es prácticamente irreversible y que son tantas las dificultades prácticas en la instalación de nuevas plantas atómicas que sólo son factibles las localizaciones ya existentes, donde la población ha comprobado los efectos beneficiosos de su presencia. Eso bien lo saben las empresas eléctricas europeas que, como Iberdrola, pujan estos mismos días por British Energy, sociedad estatal que agrupa parte de las nucleares y que el Gobierno británico ha puesto en el mercado a pesar de sus discutibles resultados operativos, precisamente por el valor económico de los emplazamientos actuales. La decisión del Ejecutivo español representa una grave irresponsabilidad: destruye valor para la sociedad, complica U la consecución de los objetivos de reducción de emisiones asumidos en el Protocolo de Kyoto y aumenta el coste social de los mismos, coloca a las empresas españolas en una posición de clara desventaja en la carrera tecnológica, ahonda la brecha política con las potencias europeas y es, además, inútil desde el punto de vista de la gestión de los riesgos nucleares, que no entienden de fronteras. Es sabido que en Francia el 80 por ciento de la energía eléctrica tiene origen nuclear, y que parte de esos reactores están cerca de los Pirineos. Además, Marruecos y Argelia han anunciado ya un ambicioso programa de nuevas instalaciones que, precisamente, se explica a través de la inminente alianza franco- británica. Es difícil entender desde la racionalidad política o económica la decisión del presidente Zapatero, cuyo pensamiento en la materia parece haberse quedado anclado en los movimientos antinucleares de los años ochenta, muy anteriores a conceptos como la seguridad energética o la lucha contra el cambio climático. La de Zapatero es una posición ideológica y no racional que no es compartida por las fuerzas sociales, pues cabe recordar que sindicatos y patronal se han manifestado inequívocamente durante la campaña electoral a favor de abrir el debate nuclear -eufemismo políticamente correcto para abandonar el cierre anunciado de las centrales existentes- -para abaratar la factura energética, garantizar el suministro y evitar la deslocalización industrial. Esta posición resulta aún más incomprensible cuando el Gobierno se ha mostrado extraordinariamente diligente en facilitar la entrada del gigante nuclear francés EDF en España a cambio de que una empresa española llegue incluso a gestionar una central nuclear francesa. Tanta ambigüedad y oportunismo son impropios de un país serio que aspira a ser una potencia económica internacional. La energía nuclear tiene riesgos, como los tiene el sistema financiero o la telefonía sin hilos, pero no por eso se condena a una industria al cierre y a todo un sector de futuro al exilio. SALVAJISMO L EN EL FÚTBOL as imágenes de la salvaje agresión sufrida en Sevilla por un aficionado del Atlético de Madrid han causado una lógica alarma social. La violencia nunca es justificable y resulta particularmente odiosa cuando se toma como pretexto un acontecimiento deportivo. El vídeo recoge no sólo una paliza brutal, sino también los insultos y vejaciones que padece el agredido. Mientras la Federación de Fútbol y los clubes malgastan el tiempo en debates no siempre útiles y siempre al servicio exclusivo de sus propios intereses, algunos grupos extremadamente violentos campan por sus respetos. También los responsables del Ministerio de Interior deben tomarse más en serio este tipo de acciones, porque el fútbol es un fenómeno de masas que mueve grandes intereses y suscita pasiones, a veces reconducidas con inusitada agresividad. Por tanto, debe ser gestionado con criterios de eficacia y rigor, en especial cuando se trata de la seguridad ciudadana. En los últimos tiempos se ha disparado el número de agresiones, a la vez que grupos ultras se adueñan de determinadas zonas de los estadios y sus alrededores, a veces ante la pasividad de las autoridades. Bajo el impacto de estas imágenes turbulentas- -y desgraciadamente ya no tan anecdóticas- -se hacen ya ineludibles una revisión de los postulados de los planes antiviolencia y una reacción enérgica para evitar consecuencias aún más penosas. El fútbol nunca puede ser un escudo para delincuentes. CIU BUSCA SU ESPACIO L PSOE inició ayer con CiU y el PNV su primera ronda de contactos con los partidos con representación parlamentaria con el objetivo de aunar apoyos para la sesión de investidura de José Luis Rodríguez Zapatero. Independientemente de los acuerdos que puedan alcanzar- -reparto de escaños en la Mesa o en las distitnas comisiones del Congreso y del Senado, respaldos a José Bono como presidente de la Cámara Baja y otros puestos institucionales- se trata a priori de formaciones en disposición de facilitar al PSOE la gobernabilidad. Sin embargo, en el caso concreto de CiU, el comienzo del nuevo curso político va a mostrar a esta coalición cuáles son sus posibilidades reales para recuperar tanto su protagonismo perdido en Cataluña como su influencia en el gobierno central. Ambos objetivos están complicados porque el éxito del PSC y la continuidad del tripartito presidido por José Montilla prácticamente anulan cualquier margen de crecimiento de CiU. Sólo la resolución de la crisis de ERC- -ayer Carod Rovira anunció que se retira de la batalla por el control del partido- -representa una posible variable a la que puedan aferrarse los convergentes para promover un frente nacionalista y, por supuesto, liderarlo. El problema de CiU es que ya no es imprescindible para Zapatero: lo fue para aprobar el proyecto de estatuto de Cataluña y para legitimarlo ante los sectores nacionalistas de esta comunidad. Pero, ahora, Rodríguez Zapatero tiene muchos recursos parlamentarios para sacar adelante E la legislatura sin contar con los convergentes. Por otro lado, CiU cuenta con el veto del PSC y sencillamente por eso tiene muy difícil hacerse un hueco si su objetivo es el de contribuir a dar estabilidad al Gobierno de Zapatero y, al mismo tiempo, endurecer su oposición a Montilla en Cataluña. Además, es previsible que el tripartito reclame un desarrollo del nuevo estatuto de autonomía al máximo nivel, lo que privaría a CiU del papel de guardián estatutario. En otros ámbitos, CiU se enfrenta también a las consecuencias de haber desatendido la defensa de un modelo de sociedad acorde con sus postulados democristianos y haberse entregado a una negociación estatutaria que ha desembocado en un texto legal que define la sociedad catalana con elementos doctrinales básicos de la izquierda. De esta manera, el nacionalismo catalán también se ha descolocado en la discusión de las ideas y los valores, con las mismas consecuencias que ha sufrido al haber apostado por una política nacionalista radicalizada. Mientras CiU confíe su futuro político a los errores de Zapatero o de Montilla, o las crisis de ERC, seguirá sin definir una política propia, para lo que tampoco sirve simultanear discursos posibilistas y discursos soberanistas. No hacer oposición al PSOE, prestarse a sacar a Zapatero de sus apuros parlamentarios y enrocarse en políticas a veces demasiado extremas es lo que ha puesto a CiU en una posición de bloqueo de la que le costará salir si no lleva a cabo una revisión a fondo de su estrategia política.