Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 25 s 3 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL NIRVANA DE DOÑANA OR la misma razón por la que ningún Gobierno es responsable de que la gente se mate en la carretera, ningún político debería apuntarse como un éxito la disminución de los accidentes en un puente de final de vacaciones. Sobre todo, habida cuenta de que poco o nada ha hecho el Gobierno por mejorar la red secundaria en la que se siguen produciendo la mayoría de los accidentes fatales. Más vale dejarlo en empate: el pecho que saca el ministro del Interior ante una estadística circunstancial- -y perIGNACIO fectamente reversible en CAMACHO un mal día- -se compensa con el sonrojo que debería exhibir una titular de Fomento que no está a la altura de sus responsabilidades. Ocurre que la tradición intervencionista española, tan antiliberal, empuja al poder a sentirse autorizado para meter mano en cualquier aspecto de la vida cotidiana, sin comprender ni por asomo que a menudo las cosas funcionan tanto mejor cuanto más lejos están de la zarpa dirigista del Estado. Fíjense, si no, lo tranquilo que anda el país en estas semanas de transición entre mandatos, con el Ejecutivo al ralentí y el Legislativo en mantillas. El presidente ha estado de vacaciones, refugiado en el silencio de la marisma, y nadie le ha echado de menos; no ha habido ningún aventurerismo temerario, ni declaraciones divisionistas, ni improvisaciones adánicas, ni ocurrencias circunstanciales de ésas en plan aquí te pillo, aquí te mato. La gente ha estado en sus cosas, organizándose a sí misma con el razonable criterio de su libre albedrío, viendo procesiones o pasando frío en la playa, y los recientes resultados electorales se han digerido con una madurez plácida gracias al mutis de la clase política, que es la que inyecta crispación en el tejido social. Cuando la dirigencia pública se sitúa en stand by la vida discurre de un modo mucho más sencillo. Hasta el jefe de la oposición se ha largado a México y nadie le ha echado de menos. Los únicos que han seguido erre que erre son los nacionalistas vascos, tan pesados con su matraca de la autodeterminación, en ese Aberri Eguna que casi forma parte del folclore de la Semana Santa. Y Zapatero, al volver de Doñana con la mente despejada por el horizonte marismeño, ha tomado la rara decisión de nombrar portavoz en el Congreso a un tío sensato. Pero pronto empezará a estropearse este nirvana. En cuanto se forme Gobierno y regresen otra vez los experimentos, la ingeniería política, las movidas estatuarias, los programas de subvenciones, la negación sistemática de la evidencia en nombre de la verdad oficial. En cuanto el presidente abra la boca para investirse de esa irritante y sobrada autosuficiencia que pinta la realidad de colores artificiales. En cuanto vuelva a nombrar ministros incompetentes. En cuanto el poder se empeñe en manosear y ordenar una convivencia que se apaña perfectamente sola. Deberían seguir de vacaciones. Los problemas no los van a arreglar, de todos modos, y al menos no estropearían lo que funciona, que es bastante. P LISTAS ABIERTAS MÁS TÍBET QUE TAIWÁN A intervención represiva del régimen chino en el Tíbet ya ha turbado con sangre el prólogo del Pekín olímpico, encendida ayer la antorcha junto al templo griego de Hera. Largo trecho les queda por delante a los portadores de la antorcha olímpica, cesen o no la represión y las víctimas en el Tíbet. Para los participantes en la Olimpiada hay tiempo para pensar en un boicot, que hasta ahora parece improbable, o en alguna forma de reprimenda, como sería deslucir el acto inaugural olímpico, a inicios de agosto. En el Tíbet, la confrontación de credibilidades la ganó hace tiempo el Dalai Lama, un líder espiritual de largo alcance y al mismo tiempo un pragmático que ha dado el paso de la teocracia a la opción democrática sin buscar el enfrentamiento explícito con Pekín. En Europa y los Estados Unidos, entre quienes son más propensos a justificar todo lo que hace Pekín, sea por hipótesis de evolución realista o de simple calibre comercial, el argumento actual es que la brutal intervención china en el Tíbet es algo así como otro Tiananmen: un error de cálculo, una confusión en el seno del Partido Comunista Chino, una piedra en el camino de la mutación de la China postVALENTÍ maoísta en algo que no se sabe qué es. PaPUIG ra el caso, China envía mensajes de lo más diverso y, en no pocas ocasiones, contradictorios. Falla la propaganda. De hecho, parece contar más con la fuerza que con la diplomacia, un lenguaje inquietante si estamos ante una de las superpotencias del siglo XXI. Basta ver de qué modo implacable China se está moviendo en Africa o en Suramérica en busca de materias primeras y crudo. Valorar debidamente la cuantiosa realidad económica de China no anula el escrutinio de su tratamiento de las libertades y derechos humanos. Nadie sabe exactamente hacia adónde va China, aunque el lobby pro- Pekín- -ampliamente dotado de diplomáticos occidentales- -presuma que va bien. En los augurios geopolíticos de inicios de año, Taiwán constaba como posible foco conflictivo, de incrementarse una política exterior taiwanesa con plena autonomía en L el escenario mundial. Estaba en consideración el horizonte de las Naciones Unidas. En cambio, la victoria electoral ha recompensado visiblemente la renovación del viejo partido del Kuomitang, después de ocho años en la oposición. En lo que va del general Chang Kai Sheik al nuevo presidente, queda ilustrada la historia del Taiwán contemporáneo desde el autoritarismo a la democracia y la prosperidad económica. La elección del presidente Ma representa el posibilismo respecto a la China continental, con la que los caudales comerciales y económicos son de una amplitud más que fluvial. Sin bajar la guardia, el Kuomintang se adapta a la realidad de la nueva China: recién elegido, el telegénico Ma defiende los derechos tibetanos y no excluye el boicot olímpico, pero la distensión con la China continental ha sido un propósito recurrente de su campaña. Con Hong Kong bajo el régimen ambivalente de un país, dos sistemas a la China- -totalitaria o semi- -le aprovecha la empatía industriosa con la dinamo de Taiwán. A menor tensión, más flujos económicos. Ma ha hablado de un mercado común Para la China del hipercapitalismo post- maoísta, los Juegos Olímpicos significan su puesta de largo. La disidencia en el Tíbet puede alterar el ritual. El error del cálculo respecto al Tíbet- -tanto del potencial de protesta como de sus repercusiones mundiales- -se ha traducido en una respuesta oficial anquilosada y sin fuerza argumental. Por razones muy heterogéneas, la causa tibetana tiene simpatías en todo el mundo. Ahora al Dalai Lama le corresponde mantener una posición capaz de flexibilizarse y al mismo tiempo contener los sectores más radicales de la disidencia, en el Tíbet o en el exilio. Sus poderes son simbólicos y espirituales. No dispone de misiles. Es una ocasión única para ver el rostro más real de la China de hoy. El perfil olímpico, la línea del cielo de Shangai o las nuevas costumbres, de una parte: la persecución religiosa, las amenazas a Taiwán, las libertades sin formular, un Estado de Derecho sólo en embrión, el autoritarismo, por otro lado. Entre el libre mercado y un régimen coercitivo, a China le hará falta mudanza o pudiera atascarse en la contradicción. valentí puig abc. es