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ABC LUNES 24- -3- -2008 George Clooney ratifica su apoyo a Obama pero desde la sombra para no perjudicarle 97 La lista de bodas, en la exclusiva tienda Le Bon Marché incluía desde cucharillas de café a 44 euros la unidad hasta vasos de whisky Baccarat de 157 euros y un juego de sábanas de 780 euros J. K. Rowling confiesa las ideas suicidas de su juventud La escritora pensó en quitarse la vida tras la ruptura de su primer matrimonio LONDRES. A pesar de ser hoy en día una de las mujeres más ricas del mundo, a la creadora de Harry Potter, J. K. Rowling, la ruptura de su primer matrimonio casi le costó la vida. Parece ser que la escritora británica, según publicaba ayer The Sunday Times reconoció haber tenido pensamientos suicidas cuando se separó en 1993 de su primer marido, el periodista portugués Jorge Arantes. A los veinte y tantos años, las circunstancias de mi vida eran precarias y realmente me hundí. Lo que me hizo buscar ayuda fue probablemente mi hija confiesa Rowling. La autora de los libros del aprendiz de brujo más famoso de todos los tiempos, que realizo esas declaraciones a una revista universitaria de Edimburgo, según afirma el dominical británico, acudió a su médico de cabecera para que le ayudase, pero éste no se encontraba y el sustituto no le prestó gran atención. Sólo le recomendó hablar con una enfermera si se sentía un poco deprimida Aquí hablamos de pensamientos suicidas. No hablamos de que me sintiera un poco triste espetó la escritora, que, atendida finalmente por su médico de cabecera, consiguió superar ese bache de su vida. Nunca me avergoncé remotamente de haber sufrido una depresión. Nunca. ¿De qué debería avergonzarme? Afronté una etapa muy dura y estoy orgullosa de haberla superado sentencia la novelista. Pese a esas dificultades, Rowling se repuso y empezó a escribir las aventuras de Potter, que la convirtieron en una de las mujeres más ricas del mundo, con una fortuna que asciende a 545 millones de libras (1.090 millones de dólares) según una lista elaborada por The Sunday Times en 2007. con la prensa americana y francesa haciendo correr ríos de tinta sobre los tres días de festejos en Nueva York para los 150 invitados. Se ha escrito que todos ellos se reunieron el viernes por la noche en la casa de Attias en Connecticut, que el sábado fueron a ver el musical Mamma Mia en Broadway y que ayer domingo la gran cita era a la hora de cenar en el Rainbow Room, en el piso 65 del Rockefeller Center. Un espacio impresionante con lujosas vistas sobre Manhattan, pero que muchos no dejan de considerar una verdadera horterada, más propia de nuevos ricos americanos que del charme francés. Para los americanos, que siempre esperan de los franceses el colmo del refinamiento, tiene que haber sido un shock ver cómo la ex novia de Francia se pone ciega en brasseries americanas y luego se va a ver un musical de Abba como cualquier matrona del Midwest, de las que se compran playeras nuevas para patearse Nueva York en tres días. Por supuesto, no es el caso de Cécilia, cuya perenne elegancia y belleza resiste todos los embates de la vulgaridad. Si no en otra cosa, sí en la querencia de lujo ha estado la ex primera dama a la altura de todas las expectativas. La prensa se hacía mieles con los precios de su lista de bodas: desde cucharillas de café a 44 euros la unidad hasta vasos de whisky Baccarat de 157 euros y un juego de sábanas de 780 euros. Quizás por su morbo, la lista de bodas estaba disponible ayer en el sitio web de Le Bon Marché el exclusivo establecimiento elegido. Tanta exclusividad ha dado pie a que muchos acusen a Cécilia de hipócrita por haber dicho que dejaba a Sarkozy para poder ir con su hijo al supermercado. ¿Es eso incompatible con tener cucharillas de café de 44 euros? Nadie dijo que el amor, para ser ciego, tenga que ser pobre. Ni que a todos nos tenga que quedar sólo París. Un shock para los americanos La escritora, en una imagen de archivo, habla de su pasado AP El último capricho de Kate Moss: comprarse un taxi londinense LONDRES. Harta de darse todos los caprichos que su boyante economía le permite, Kate Moss ha decidido ahora comprarse un taxi para ella solita. Y, dispuesta a promocionar los productos de su país, se ha decantado por el emblemático taxi negro- Black cab -londinense, por el que ha pagado 35.000 libras- -unos 44.450 euros- según publicaba ayer el Mail on Sunday Moss, de 34 años, ya se ha puesto al volante como chófer de sus amigos, a quienes llevó la semana pasada desde un pub de la capital británica hasta su casa. Kate estaba entusiasmada. Disfrutó como un niño en una tienda de caramelos ha afirmado un testigo que no identifica el periódico. Sin embargo, Moss no podrá usar su Black cab para evitar los atascos circulando por los carriles reservados a autobuses y taxis, ya que deberá regirse por las mismas normas que los conductores ordinarios. Moss tampoco se librará de la tasa de circulación de 8 libras diarias- -algo más de 10 euros- -que deben pagar los automovilistas por acceder al centro de Londres. A pesar de la original compra, la modelo no es la única que disfruta de este tipo de vehículo. El actor y gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, se hizo con uno en 2003. También Stanley Kubrick solía ser visto al volante de un taxi negro cerca de su casa de Londres. De igual manera, el actor Stephen Fry tenía hace años por costumbre conducir un Black cab para no pagar por los aparcamientos. Moss ya ha ejercido de taxista para sus amigos AP