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96 GENTE www. abc. es gente LUNES 24- -3- -2008 ABC Dos de los invitados, a la izquierda, se encaminan a los salones donde se celebró la ceremonia. A la derecha, la madre del novio a su llegada al casorio AFP Cécilia y su gran boda americana La ex esposa de Sarkozy se casó con Richard Attias en Nueva York. Tras acudir el sábado al musical Mamma Mia la cita fue ayer en Rainbow Room, en el Rockefeller Center, un lugar más propio de nuevos ricos americanos que de el charme francés POR ANA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. La boda ayer en Nueva York de Cécilia Ciganer- Albéniz, ex Martin y ex Sarkozy, con el millonario Richard Attias ha desatado la imaginación de muchas seguidoras de Sexo en Nueva York Pamela Druckerman, ex reportera de The Wall Street Journal y autora de estudios sobre las distintas culturas del adulterio en el mundo, escribía hace poco para The Washington Post un artículo lleno de admiración hacia las mujeres francesas, por ser capaces de volver a emparejarse a edades avanzadas. Druckerman se quitaba el sombrero ante Cécilia por decidirse, a los cincuenta años, a dejar a su segundo marido y presidente de la República no para quedarse en casa vistiendo los santos de la menopausia, sino para emprender una excitante vida nueva junto a su apuesto, refinado y millonario amante, Richard Attias. Un organizador de eventos internacionales para vips al que una vez se negó la entrada en los Estados Unidos, donde era el responsable fáctico de una cumbre análoga a la de Davos, porque es nacido en Marruecos y las alarmas de seguridad se dispararon. Aunque ese problema se subsanó en minutos- -los que tardaron los responsables del magno evento en llamar a la mismísima Casa Blanca- quedó la ofensa y, mejor aún, la leyenda. Para el típico americano bienpensante, Attias y Ciganer- Albéniz son una pareja de cine. No hay que olvidar tampoco que Cécilia, siendo aún primera dama francesa y encontrándose de vacaciones en los Estados Unidos, se excusó de visitar al matrimonio Bush alegando anginas, mientras la prensa la fotografiaba fresca como una lechuga, paseando con sus hijas. ¿A lo mejor fue una sutil venganza por el desaire en la frontera americana a su ayer amante, hoy marido? Mucho se ha especulado con este casorio, que empezó con la más absoluta discreción para acabar casi en fanfarria. Después de su sonado divorcio de Nicolas Sarkozy, Cécilia ha dicho siempre que quería hacer del anonimato su bandera. Hasta que fue cazada viajando con Attias a Fez, coincidiendo con el matrimonio de Sarkozy y Carla Bruni en el Elíseo. Desde entonces, los ex esposos Sarkozy parecen jugar al gato y al ratón. Ya no se sabe quién ha pisado el acelerador matrimonial para mortificar a quién. En principio, la historia de amor entre Cécilia y Attias resulta más creíble para el público que el calentón entre Sarkozy y Bruni. A la hora de la ceremonia, en cambio, se invierten las tornas: el presidente francés se casó en el Elíseo pero sin fotógrafos y con menos de cincuenta invitados. Mientras que su ex esposa pasó a serlo de otro hombre oficialmente en la intimidad, pero ¿Una sutil venganza? A Richard Attias se le negó una vez la entrada en Estados Unidos, porque es nacido en Marruecos