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ABC LUNES 24 s 3 s 2008 DEPORTES 95 EL MUNDO ES UNA HISTORIA Centenario y dueño Capello confirmó a Beckham en la lista de Inglaterra para jugar ante Francia y el pelota Terry pide que sea capitán en su partido cien. David es cien por cien negocio. Desea comprar el Galaxy ABC MADRID. Desde que dejó el Real Madrid ha consolidado su trabajo como hombre publicitario del fútbol, en el Los Ángeles Galaxy, pero esta semana ha dado una vuelta de tuerca a una carrera en la manda su reclamo económico desde que Victoria, su mujer, le puso pimienta comercial a su físico para convertirlo en el hombre objeto de las multinacionales. Lo mismo anuncia cuchillas de afeitar que colonias por todo el mundo. En Semana Santa, sin embargo, Beckham ha regresado al fútbol. Como jugador y como posible presidente de club en un futuro. Su retorno al balón puro lo firma Capello, que ha confirmado al ex madridista en la convocatoria definitiva de Inglaterra para visitar a Francia el miércoles, en el imponente Stade de France. Beckham, de esta manera, podrá disputar el ansiado partido número cien con su selección y entrar en la lista de históricos. Un acontecimiento que ha sido valorado por el capitán que le debía sustituir en el equipo inglés, John Terry, que habla claro y duro, fiel a su estilo en el césped: Tanto si es titular como si sale después, él debería lucir el brazalete de capitán Lo dice un jugador que recibió esa responsabilidad después de que David renunciara a ello tras el Mundial de Alemania 2006. Fabio Capello recupera a David Beckham tras descartarle en su debut en el banquillo de Inglaterra, frente a Suiza, el 5 de febrero, partido resuelto con un 2- 1 en Wembley. El técnico italiano prescindió del hombre tatuado por considerar que no estaba en forma ante su prolongada inactividad en EE. UU. Aquel 5 de febrero, Terry- -convocado también por Fabio para este partido de París- -tampoco jugó, por lesión. Ahora, el defensa del Chelsea, que se siente muy nervioso por su vuelta a la selección, ha subrayado el deseo de que David cumpla su centenario por todo lo alto: Todo el país espera que él juegue su partido EL ATASCO El atasco es la gran escuela moral contemporánea, ahí se ve el temple de cada quien, un deporte del que no escapas aunque regreses dos días antes FUERA DE JUEGO guir sortear la depresión abismal y blasfemar para mis adentros comprobé que ese colapso circulatorio es, en realidad, un juego, algo con reglas pero también azaroso. ¿Quién podría explicar la razón para que a la altura de Maqueda estemos clavados en un estado cuasi- cadavérico y un kilómetro más adelante entremos en un ritmo vigoroso de casi 100 por hora? El impresentable que va pegado al culo de tu coche, ese que frena compulsivamente o el otro que bracea desaforado por la ventanilla son fulanos que han comprendido la dimensión agonística de la competición. El deporte nacional no es el fútbol, valga esta perogrullada, sino el atasco. Nos gusta porque en caso contrario lo evitaríamos ingresando en una cofradía sedentaria. Es una nueva forma de sociabilidad, un sistema de adiestramiento, mejor que un masaje linfático o una sesión de acupuntura. Todos los que pierden los papeles poniendo el coche a una velocidad ilegal, la caterva de los que no dejan quieto el cambio de marchas, llegan, tarde o temprano, al contundente cierre categorial de la masa apelotonada a paso de tortuga. Ni las paradojas de Zenón ni la teoría de la relatividad espacial sirven de nada cuando este deporte ascético impone su ley. En cierta medida es una forma explícitamente democratizadora porque en el atasco se igualan el Mercedes y el utilitario, la furgoneta y el Ferrari. Aquí el pijerío, la oficialidad en coche de cristales oscuros, el matrimonio mal avenido o los beneficiarios del I+ D +I (sea eso lo que Dios quiera que sea) tienen que convivir, si tal palabra no es un completo contrasentido. Me he enterado de que hay una página web de deportes inútiles y olvidados para luego comprobar que no incluye el tiempo cruel del frenazo en seco. El atasco es la gran escuela moral contemporánea, ahí se ve el temple de cada quien. No falta el memo o el listillo, el que se amodorra y aquel que piensa que la otra fila va siempre más rápida. Es un deporte, el más arriesgado y demencial, ese del que no escapas aunque regreses dos días antes. Otros, competidores como tú, también lo han pensado. Fernando Castro Flórez Beckham, con el siete de Inglaterra cien, porque si alguien lo merece, es Beckham A eso se le llama decir lo que quiere escuchar la gente. AP Opción escrita en el contrato No sabemos si el pelota de Terry se está labrando un futuro como directivo del Los Ángeles Galaxy, que esto del fútbol se acaba y después siguen llegando facturas de los niños. El defensa, que pega patadas a libra cada una, sabrá que Beckham tiene una opción para comprar David termina contrato en 2011 y entonces tendrá una opción para comprar el Galaxy, ese club donde casi no ha jugado el Galaxy en 2011, una vez concluya su acuerdo como jugador. Es una cláusula que el centrocampista, bien aconsejado por la pimienta girl introdujo en su contrato. El portavoz de la famosa pareja, Simon Oliveira, no quiso confirmar ni negar la información. Un silencio, en este mundo de los negocios de alto standing que significa demasiado. No comentamos especulaciones. En este momento, David se concentra en jugar con los Galaxy y con Inglaterra Si te responden como un político, está dicho todo. Bien debería concentrarse para jugar cuando la Liga estadounidense entre en su apogeo, porque David firmó un contrato de cinco años, a razón de 5 millones de dólares anuales (3,3 millones de euros) y en 2007 apenas pisó el campo, por culpa de las lesiones. Sólo marcó un gol. El contrato anotó los demás. En eso fue Pichichi. levo metido en el patatal del arte contemporáneo dos décadas y eso, como todo el mundo comprenderá, causa daños irreversibles. He llegado, obsesivo como soy, a ver piezas por cualquier esquina, ya fueran escombros cabales o unos mugrientos calzoncillos abandonados junto a un árbol en un parque masacrado por el botellón impenitente. El virus de la duchampitis es, no exagero, incurable y eso lleva a que todo y, valga la paradoja, nada pueda ser apreciado estéticamente. En mi deriva todóloga he desembarcado en esta columna para- deportiva en la que sufro síntomas equivalentes a los que me doblegaron entre las climatizadas paredes de los museos. Ahora no puedo dejar de ver competiciones, tantos y estrategias en pos de la victoria en todo momento y lugar. Contemplo a un líder político agitar los brazos y creo que se trata de un precalentamiento, paseo a mi caniche Plata y un conclave de vecinos azuzan a sus perrazos temibles en un claro gesto de adiestramiento en el horizonte de unas futuras olimpiadas caninas; los ancianos que caminan con pasito corto, los raperos que encogen el cuerpo anómalamente, las señoras trajinando con el carrito de la compra, los vigilantes de la hora con la libreta de multas en ristre, todos ellos, lo sepan o no, son deportistas a punto de adquirir el rango de profesionales. Anteayer, sábado por la tarde, me sorprendió un atasco descomunal a 120 kilómetros de Madrid, para ser más precioso, en las inmediaciones de Talavera de la Reina. Tras conse- L Hay una página web de deportes inútiles y olvidados para luego comprobar que no incluye el tiempo cruel del frenazo en seco