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76 CIENCIAyFUTURO MEDIO AMBIENTE LUNES 24 s 3 s 2008 ABC Nacen cuatro nuevos cachorros de lince dentro del Programa de Cría de Doñana ABC HUELVA. Saliega, una de las hembras de lince del Programa de Conservación Ex- Situ del Lince Ibérico, dio a luz el pasado sábado a tres cachorros en el Centro de Cría en Cautividad del Acebuche (Huelva) que están en buen estado de salud mientras que otra hembra, Brisa, parió el jueves pasado a dos cachorros, de los que uno murió y otro permanece grave tras ser rechazado por la madre. Según informaron fuentes de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Brisa, la primera hembra nacida bajo este programa en el año 2005, dio a luz prematuramente a dos cachorros durante la tarde del 20 de marzo, día 60 de gestación. El primer cachorro nació muerto y, tras un prologado intento de reanimarlo, la madre acabó ingiriéndolo. La segunda cría nació ocho horas después, a la 1.03 horas, eligiendo el centro de su campeo para alumbrar de forma poco usual a su segundo cachorro, que salió despedido un metro de distancia tras un giro brusco de su madre en la última contracción A diferencia del comportamiento de acicalamiento mostrado con el primer cachorro, este segundo no recibió ninguna atención. El equipo de El Acebuche, viendo que la hembra se refugió en una de sus parideras sin atender a las llamadas de su cachorro y que la noche era fría y lluviosa, procedió a recuperarlo para su reanimación y atención médica, ya que presentaba síntomas de hipotermia y problemas respiratorios. Ayer, tras un día y medio en la unidad de cuidados intensivos, el cachorro evolucionaba favorablemente, aunque aún se encontraba en fase crítica. Lo cierto es que el 50 por ciento de las hembras primerizas no sacan sus camadas adelante, bien por parir prematuramente o por no presentar instinto maternal Por otra parte, en la tarde del sábado Saliega dio a luz a otros tres cachorros que, aunque tras el parto se encontraban bien de salud, su estado actual se desconoce ya que la Consejería de Medio Ambiente no ofrecerá más información hasta hoy. Este es el cuarto año consecutivo que Saliega, una hembra nacida en 2002 en Sierra Morena, trae crías al mundo. En su primer parto, en 2005, dio a luz a Brisa. HÉROES DEL MEDIO AMBIENTE s MARIO MOLINA Las investigaciones de Mario Molina condujeron a la aprobación del Protocolo de Montreal EL HOMBRE DEL AGUJERO El científico mexicano, Nobel de Química en 1995, fue precursor en alertar de los efectos de las emisiones de CFC sobre la capa de ozono de la atmósfera POR MANUEL M. CASCANTE CORRESPONSAL FOTO JAVIER PRIETO CIUDAD DE MÉXICO. El agujero en la capa de ozono es hoy como un miembro más de la familia. Todo el mundo conoce los gases CFC (clorofluorocarburos, para los de Ciencias) y su efecto en el agujero que, como espada de Damocles, amenaza sobre nuestras cabezas. Pero en 1974, cuando Sherwood Rowland y Mario Molina daban cuenta de los resultados de sus investigaciones en la revista científica Nature esos términos y conceptos eran tan desconocidos para el común de los mortales como el teléfono móvil o internet. En aquel entonces, el investigador mexicano y su tutor estadounidense advertían del peligro que el uso de esos gases suponía para la capa de ozono, alerta que fue criticada y tachada de alarmista por muchos de sus colegas entre la comunidad científica. Con tenacidad y perseverancia, Molina y Rowland consiguieron imponer sus tesis y su preocupación por un problema que afecta a todo el planeta y sus habitantes, hasta que en 1995 se les concedía el premio Nobel de Química por establecer la relación entre el agujero en la capa de ozono y los compuestos de cloro y bromuro presentes en la estratosfera. El galardón fue compartido con el holandés Paul J. Crutzen, del Instituto Max- Planck de Química de Mainz (Alemania) quien unos años atrás había descubierto que los gases contaminantes tienen un efecto destructor en dicha capa. Narran sus biografías que a Molina ya le atrajo desde niño la investigación científica, después de contemplar un protozoo a través de un microscopio de juguete. Tras convertir uno de los cuartos de baño de su casa en un improvisado laboratorio, cabe imaginárselo con el quimicefa de la época enfrascado durante horas en sus primitivos experimentos. Tras cursar sus primeros estudios en Suiza, Molina obtuvo el título de Ingeniero Quími- Ficha personal Mario José Molina Enríquez nació en la Ciudad de México el 19 de marzo de 1943. Ha sido profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la Universidad de California en Irvine, del MIT y del Laboratorio de Propulsión a Chorro del Instituto Tecnológico de California. En la actualidad, es profesor de la Universidad de California en San Diego y del Instituto de Oceanografía y preside el Centro Mario Molina para Estudios Estratégicos sobre Energía y Medio Ambiente. Sin instinto maternal Improvisado laboratorio co por la Universidad Nacional Autónoma de México en 1965, un posgrado en Cinética de Polímeros de la Universidad de Friburgo (Alemania) en 1967 y un doctorado en Fisicoquímica por la Universidad de California, en Berkeley, en 1972. Sería en este centro académico donde trabajaría en el grupo de investigación del profesor George C. Pimentel (pionero en el desarrollo de la estructura molecular) y donde conocería a Sherwood Rowland, con quien empezó a escrutar las propiedades químicas del átomo en procesos radiactivos. Entre las diversas líneas de trabajo, Molina sintió especial atracción por averiguar qué ocurría con algunas partículas químicas inertes- -los dichosos clorofluorocarburos- -derivadas de procesos industriales que se acumulaban en la atmósfera. La publicación en 1974 del citado artículo en Nature donde predecía el adelgazamiento de la capa de ozono como consecuencia de la emisión de CFC (utilizados como refrigerantes, solventes, propelentes... conduciría 22 años después al Protocolo de Montreal de la ONU, un tratado que prohíbe la producción de estos gases en los países desarrollados desde 1996. En 1989, Mario Molina pasó a formar parte del Departamento de Ciencias Atmosféricas, Planetarias y de la Tierra del prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts, el MIT. Y en 1994, el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, lo integró en el comité que le asesoraba sobre asuntos científicos y tecnológicos. El profesor Molina ha declarado que su proyecto de investigar el destino de los CFC en la atmósfera sólo estuvo motivado por simple curiosidad científica, pero nunca imaginó las consecuencias de sus estudios y su profundo impacto en nuestra conciencia ecológica. A él se debe, entre otras muchas cosas de andar por casa, que la mayoría de los desodorantes que usamos a diario ya no se presenten en forma de aerosol.