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ABC LUNES 24- -3- -2008 71 Pérez- Reverte ensalza la Fiesta en el pregón en la Maestranza EFE SEVILLA. El columnista, escritor y académico Arturo Pérez- Reverte ensalzó la Fiesta de los toros en el pregón de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, que supone el pistoletazo de salida para la temporada sevillana. El pregonero fue presentado por el periodista Carlos Herrera, quien comparó las hazañas de Antonio Reverte, torero decimonónico de leyenda, y la trayectoria profesional de Arturo Pérez- Reverte, del que dijo que siempre ha sido un insolente amigo de la independencia que es capaz de enfrentarse al conocido hierro de los mediocres En una comparación del toreo con su etapa de corresponsal de guerra, Pérez- Reverte señaló que las reglas eran las mismas; las mismas palabras: dignidad, coraje, resignación, vida y muerte Encendido canto a la Fiesta: Un toro nace para pelear con la fuerza de su casta y su bravura, dando a todos, incluso a aquel que lo mata, una lección de vida y de coraje Y añadió: Me gustan los toros bravos hasta la muerte y los toreros tranquilos, lentos, callados y valientes que se les arriman y aludió al indulto de un gran toro protagonizado por Enrique Ponce en Burgos: Me quedé allí en la barrera, inmóvil, callado, bebiéndome la escena con los ojos José Tomás revienta la Malagueta MÁLAGA Plaza dela Malagueta. Domingo de Resurrección, 23 de marzo. Lleno de no hay billetes Toros de Jandilla, los cuatro primeros con el hierro de Vegahermosa, aceptables de presentación, noblotes, desrazados y mansitos; más bravito el 1 y con mejor son, hasta que se rajó, el 2 Manolo Sánchez, de verde botella y oro. Pinchazo y estocada tendida (silencio) En el cuarto, dos pinchazos y descabello (silencio) José Tomás, de nazareno y oro. Estocada y descabello (oreja y fuerte petición) En el quinto, estoconazo. Aviso (dos orejas) Pasó a la enfermería. Cayetano, de catafalco y oro. Pinchazo, estocada trasera y siete descabellos. Aviso (algunos pitos) En el sexto, estocada (silencio) FERNANDO CARRASCO MÁLAGA. Reventó la plaza por completo. Primero con el no hay billetes en este Domingo de Resurrección. Y luego en el ruedo, ante su lote. Sobre todo con el segundo de la tarde, el quinto de lidia ordinaria. José Tomás hizo que los cimientos de la Malagueta crujiesen ante el valor sin límites del madrileño. Porque ayer José Tomás dijo que venía de nuevo a por todas, embistiesen o no sus enemigos. No le importó que su primero acabase rajado o que su segundo se parase pronto, fuese remiso a embestir y se quedase debajo de las taleguillas. Nada de eso le importó. Y conmocionó a los aficionados. Y además, una vez más también, salió maltrecho, herido. Pero por su propio pie, como nos tiene acostumbrados el de Galapagar. Ya avisó que venía a llevarse la tarde en un quite de frente por detrás- -más ajustado no se puede pasar uno a un toro- -en el primero de Manolo Sánchez. Se echó el capote a la espalda y, a pesar del viento, se trajo una y otra vez al astado. Taleguilla ensangrentada ya. Pero después, con el primero de su lote, comenzó a amasarse el triunfo. Verónicas ganando terreno y, enseguida, chicuelinas de pies clavados, anclados en el albero. Una y otra. Y otra y otra más. Y dos más para, en los mismos medios, soltar de una mano el capote y mecerlo a compás de la embestida y darle uno de pecho con el percal. Se barruntaba el triunfo de clamor. Brindó al público y, a pesar del viento, que molestó sobremanera en los primeros compases de la faena, muleta planchada, perfilero el torero para engarzar hasta seis estatuarios quieta la planta por completo. En los medios también. Pasaba el toro pero uno no sabe cómo podía hacerlo sin llevarse al torero por delante. Remate de pecho que barrió el piso plaza. Pañosa a la derecha, con el viento dando por saco, y serie en la que tiró del animal. Fue en esa serie pero José Tomás dijo que quería la zurda, y por ahí basó el resto de la faena. Tuvo que ayudarse en algunos momentos con el estoque simulado pero le sacó partido. Tras dos series el astado se rajó, que no el torero, que insistió una y otra vez, sacando muletazos de donde parecía que no había. Uno tras otro. Siempre rozando muslos los pitones, y el tío sin inmutarse. Lo exprimió y aún más en una postrera serie de manoletinas inverosímiles. Se Ventura triunfa en la matinal de rejones Diego Ventura salió a hombros en la corrida matinal de rejones celebrada en la Malagueta. Con más de tres cuartos de entrada, se lidiaron toros de Flores Tassara, manejables. Andy Cartagena, silencio y oreja. Ventura, tres orejas. Joao Moura, silencio en su lote. José Tomás resultó cogido y siguió en la plaza como si nada, sin importarle si estaba herido o no. Gritos de ¡torero, torero! Desplante de José Tomás, que cautivó a la plaza, llena hasta la bandera, y cortó tres clamorosas orejas EFE fue detrás de la espada, que enterró entera, pero necesitó del descabello. La presidenta, a pesar de la petición, sólo concedió una oreja. Pero quedaba lo mejor por venir. El precioso jabonero que hizo quinto, justito de presencia- -como toda la corrida de Jandilla, cuatro de ellos con el hierro de Vegahermosa, que es lo mismo al fin y al cabo- no se empleó en el capote ni en el caballo, llegando al tercio final descompuestito. Tanto que a las primeras de cambio desarmó a José Tomás, que en su intento de zafarse del animal perdió pie. Menos mal que pasó por encima. Primer susto. El segundo vendría enseguida, toreando con la diestra. Colada tremenda y golpetazo en el rostro al echar la cara excesivamente arriba el toro. Nada, que no se inmutaba Tomás. Así las cosas, muleta a la izquierda, conjugando naturales largos con otros más embarullados por cómo se desplazaba el astado, que comenzó a pararse. Y a partir de ahí surgió el José Tomás pleno, pletórico, el revientaplazas De uno en uno, ora de frente, ora de perfil, ora dando el medio pecho. Pero haciendo que se tragase los muletazos. Otro achuchón y a los lomos. Se levantó hecho unos zorros: el fajín colgando, la taleguilla atravesada. Que nada, que seguía en la plaza como si nada, sin mirarse, sin importarle si le habían calado o no. La plaza en pie. Gritos de ¡torero! ¡torero! mientras ya con el jandilla casi sin pasar, lo domeñó con varios estatuarios de vértigo, como vertiginosa y contundente fue la estocada, que hizo que el animal rodase sin puntilla. Clamor y estupor en una plaza que se había vuelto loca y que demandaba, con pañuelos, almohadillas y gritos, las dos orejas. En esta ocasión, la presidenta no lo dudó. La vuelta resultó triunfal pero no hubo salida por la puerta grande. Por su propio pie se fue a la enfermería José Tomás. Mas acababa de reventar La Malagueta. Manolo Sánchez y Cayetano fueron convidados de piedra. Más el primero, que mostró muchas carencias y dudas. Cayetano lo intentó ante su primero, que no terminó de romper, y la faena fue diluyéndose. Y se vio desbordado con el violento sexto de Borja Domecq. Parte facultativo: José Tomás sufrió traumatismo cerrado en el muslo izquierdo, con fuerte hematoma y rotura de fibras del músculo sartorio, con trayectoria de 5 centímetros