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68 CULTURAyESPECTÁCULOS LUNES 24 s 3 s 2008 ABC Una biografía destroza la mística del Nobel V. S. Naipaul EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. V S. Naipaul pasa por ser uno de los novelistas más sublimes, pero una nueva biografía le deja por los suelos: el premio Nobel atormentó a la que fue su primera mujer durante cuarenta y un años, visitó prostitutas asiduamente y abandonó a última ahora a quien había sido su amante durante veinticuatro años por otra mujer, con quien comenzó a vivir el día en que el cuerpo de su primera esposa era quemado en el crematorio. La biografía ha sido escrita por Patrick French, elegido por V S. Naipaul para contarle, a sus 75 años, aspectos de su vida hasta ahora escondidos, y para darle acceso a diversos escritos tanto de él como de su primer mujer. El autor, premiado con el Nobel de Literatura en 2001, admite el tormento dado a su mujer, que conocía la relación que mantenía con su amante, Margaret Gooding, y que no pudo soportar saber que durante gran parte de su vida matrimonial él anduvo con prostitutas. Patricia Naipaul murió en 1996, dos años después de conocer esa información, en la recaída de un cáncer. Creo que eso la consumió. Creo que tuvo todas las recaídas después de eso. Sufrió. Podría decirse que yo la maté. Podría decirse. Siento un poco que fue así declara el novelista de origen indio, en la biografía de French, titulada The World Is What It Is El mundo es lo que es Otro detalle del calvario personal que fue para su primera esposa el matrimonio es el recogido en los diarios de Patricia Naipaul. Vidia me dijo que no había disfrutado haciendo el amor conmigo desde 1967 escribe. La maldición de Tristán Sustituciones, enfermedades y accidentes han salpicado las distintas representaciones de la producción de Tristán e Isolda en el Met de Nueva York, una de las más esperadas de la temporada ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Los amantes de la ópera en todo el mundo tenían este mes una cita inexcusable en el Met de Nueva York: el tenor Ben Heppner y la soprano Deborah Voigt, juntos por primera vez para cantar Tristán e Isolda de Wagner, a las órdenes de James Levine. Un sueño. Y a la vez una pesadilla. Misteriosos virus, derrumbes y accidentes han causado estragos entre los cantantes y obligado a interrumpir dos veces la la función. Todo empezó con una infección fulminante de Ben Heppner, que hasta ahora no ha podido subirse al escenario ni un solo día. Su presencia se considera probable- -pero no segura- -para las dos últimas funciones. Su primer sustituto fue John Mac Master. Las críticas fueron tan atroces que tuvo que ceder el papel a Gary Lehman, quien sufrió un aparatoso incidente: al principio del tercer acto, cuando Tristán yace herido de muerte y de tristeza en la lejana morada de sus padres, el público vio atónito cómo el héroe se caía dentro de la caja del prompter, el apuntador electrónico de los cantantes. Y vuelta a buscar otro tenor. El viernes, la que enfermaba era Deborah Voigt, que con unos dolores estomacales tenía que ser reemplazada sobre Deborah Voigt, en el papel de Isolda, en la Ópera de Viena en 2003 la marcha en plena representación por Janice Beard. Por fin llegó la matinal del sábado, con el Met lleno hasta la bandera y con las cámaras apuntando al escenario para retransmitir la ópera en directo vía satélite a 500 teatros de todo el mundo. Reapareció Deborah Voigt y, a su lado, el norteamericano Robert Dean Smith, dispuesto a hacer su debut como Tristán o a morir en el intento. No sería el primero. La leyenda negra de esta ópera resulta tan fascinante como su música. Wagner la compuso cuando, después de veintidós años de matrimonio, acababa de enamorarse de Matilde Wesendonck, mujer de su patrono. La primera lectura de la obra se hizo en presencia de la esposa despechada, Minna; la musa del momento, Matilde, y la que al final se acabaría llevando el gato al agua, Cosima von Bülow- -cuyo marido, Hans von Bülow, fue el director de orquesta de la primera puesta en escena- La ópera se empeñó en no dejarse estrenar durante largo tiempo. Cuando finalmente se presentó en 1865 en Múnich, hubo que retrasar la première porque la protagonista femeni- AP Ben Heppner sufrió una infección, Gary Lehman se cayó dentro de la caja del prompter y Deborah Voigt fue reemplazada por unos dolores estomacales na, Malvina estaba afónica. Su marido, Ludwig von Carolsferd, que interpretaba a Tristán, murió tres semanas después, se sospecha que devastado por el gran esfuerzo. Con todos estos antecedentes, cuando al principio de la función de este sábado en el Met se empezaron a oír unos ruidos raros en el escenario, todo el mundo se temió lo peor. Sin embargo, las interferencias quedaron atrás y la ópera se abrió paso por fin, envolvente y espléndida. El Tristán novato impresionó por su coraje, aunque en las escenas de mayor potencia su voz palidecía inevitablemente ante la de Deborah Voigt. Y ante una orquesta sólida como una roca y sutil como la magia celta invocada una y otra vez en el libreto, para bien y para mal. Aula de Cultura La escritura perpetua: homenaje a Francisco Umbral Dña. María España Suárez, viuda de Francisco Umbral D. Miguel García Posada, crítico literario y escritor jueves 27 de marzo de 2008 20.00 horas Centro Cultural de Círculo de Lectores C O Donnell, 10- Madrid Metro: Príncipe de Vergara (Entrada libre- Aforo limitado) y La Fundación Vocento presenta: Intervendrán: Los textos de las anteriores conferencias del Aula de Cultura se podrán encontrar en: www. abc. es informacion aula cultura