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18 ESPAÑA LUNES 24 s 3 s 2008 ABC Uno de los buzos desaparecidos este jueves en Tenerife es guardia civil ERENA CALVO LAS PALMAS. La Guardia Civil y Salvamento Marítimo reanudaron ayer la búsqueda de los dos submarinistas que desaparecieron hace ya cinco días, el pasado jueves, en el Faro de Rasca, al sur de Tenerife, cuando realizaban una inmersión en la zona. Uno de los desaparecidos es el sargento del Instituto Armado Luis Santamaría, de 46 años y natural de Sevilla, destinado en la isla en el GATI, Grupo de Análisis y Tratamiento de la Información, según confirmaron ayer a este periódico fuentes de la Benemérita. El otro submarinista es un belga residente en el sur de Tenerife, en el municipio de Arona, hijo de una de las responsables del club de buceo CoralSub con el que habían salido el jueves para realizar la inmersión; por lo que eran personas experimentadas en el submarinismo, actividad que practicaban desde hace más de diez años En la búsqueda están participando el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil de Tenerife, que ha sido reforzado con agentes del mismo Grupo de Las Palmas y guardias que han sido desplazados desde Valdemoro, y que están haciendo inmersiones bastante complejas En total, trabajan en el rastreo 25 buceadores, un helicóptero del 112, dos embarcaciones de Salvamento Marítimo, una patrullera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil y un avión del Servicio Aéreo de Rescate (SAR) Han reforzado el dispositivo, además, con un robot de una empresa de Barcelona que colabora habitualmente con la Guardia Civil y que puede sumergirse hasta los 150 metros de profundidad, y que ayudará mucho en el rastreo porque estamos hablando de una zona de gran calado y con muchas corrientes explican desde el Instituto Armado. La hipótesis que se baraja es que la incidencia se produjo a unos cuarenta o sesenta metros de profundidad y que han podido ser arrastrados por la fuerza de las corrientes La búsqueda se centra en el Faro de Rasca, a cincuenta metros de la costa y se preveía cerrar ayer el dispositivo a las siete de la tarde por falta de visibilidad. Las labores de búsqueda son muy complicadas por la orografía de la zona Hallan en Cartagena el cadáver de una mujer violada, degollada y quemada Le cortaron los dedos de la mano derecha, pero su marido ha reconocido un anillo J. A. GONZÁLEZ R. FERNÁNDEZ MURCIA. En pleno Sábado Santo, el jefe de una finca agrícola de La Palma, en Cartagena, empezó su jornada con la macabra sorpresa de hallar al amanecer, a orillas de un bancal de alcachofas, el cadáver carbonizado de una mujer. Eran las siete cuando José acababa de dejar en el campo a la cuadrilla de jornaleros inmigrantes que había trasladado allí en una furgoneta desde los pueblos cercanos. A pocos metros de un camino de tierra, a los pies de una casa abandonada y semiderruida, vio el cuerpo sin vida de la mujer. Iba a dar la vuelta con la furgoneta cuando ví que había algo en el suelo. Me paré de golpe y ví algo que parecía una persona o un muñeco. Estaba negro, boca arriba y con los brazos y las piernas encogidas. Fue horrible relató el jefe de la explotación, después de que el juez de guardia ordenara el levantamiento del cadáver y con agentes de la Policía Judicial recogiendo aún pruebas. Nada más encontrar el cuerpo, el empresario avisó a un socio, que también estaba en la finca. Ambos alertaron a la Policía Local, que mandó a la zona a agentes del cuartel del Pozo Estrecho. El lugar pronto se llenó de agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil, equipados con trajes especiales y mascarillas para evitar alterar el escenario del crimen y contaminar las posibles pruebas y vestigios que recogían en el lugar. Las primeras evidencias surgidas de la inspección ocular apuntaron a que el autor o autores del crimen sabían bien lo que estaban haciendo. Se trata de personas aparentemente vinculadas al mundo de la delincuencia, probablemente con antecedentes delictivos, ya que sabían cómo actuar para tratar de dificultar al máximo la investigación. Para empezar, el cuerpo se encontraba completamente desfigurado, con el rostro machacado por numerosos golpes, lo cual hacía muy compleja su identificación a simple vista. Además, y con el mismo objetivo de hacer muy complicada la identificación de la víctima, le habían cortado los cinco dedos de la mano derecha. Por último, todo apunta a que habían rociado el cuerpo con algún tipo de líquido inflamable y le habían prendido fuego. El cuerpo sin vida de la mujer aportaba además otros datos de gran interés. El más terrible, sin duda, era el que señalaba que la víctima había sido sometida a todo tipo de vejaciones antes de ser asesinada. En concreto, los investigadores están convencidos de que la chica fue salvajemente violada y que, a continuación, se le dio muerte, posiblemente degollándola con un cuchillo, ya que sus pulmones estaban anegados en sangre. La mujer murió, así, desangrada y ahogada en su propia sangre, según los primeros datos de los forense. Con esta forma de actuar, el asesino o asesinos pretendían sin duda atrasar todo lo posible la identificación de la mujer y ganar así tiempo para poner tierra de por medio. Los agentes comenzaron a revisar varias denuncias por desaparición en la comarca del Campo de Cartagena nada más encontrarse el cuerpo, en concreto una en Cartagena y otra en Torre Pacheco presentada el mismo sábado por la mañana y se toparon con un golpe de suerte. La víctima aún conservaba un anillo. Tras descartar el caso de Cartagena- -los parientes explicaron los motivos de la desaparición- se centraron en el de Torre Pacheco. El marido de la víctima, de viaje en Galicia, recibió el anillo y confirmó que pertenecía a su mujer. Así, a falta de las pruebas definitivas de ADN, todo apunta a que se trata de la misma mujer, según ha podido saber La Verdad de Murcia El cuerpo de la víctima, que fue trasladado a dependencias forenses el sábado para someterlo a un minucioso examen, continuaba ayer en el Instituto de Medicina Legal de Murcia. Hasta que la inspección no haya finalizado y la víctima haya sido identificada sin ninguna duda- -aún no se han practicado las pruebas de ADN- -no se podrá proceder a su inhumación, motivo por el cual ayer se desconocía cuándo y dónde podría celebrarse el funeral por la fallecida. No será, de cualquier forma, antes del lunes. Sobre el móvil del brutal crimen todo son especulaciones, tras descartarse en principio un caso de violencia de género. Se trata de una joven española de 29 años, de Torre Pacheco, cuya desaparición fue denunciada el sábado Retrasar la identificación Incorporan un robot Agentes de Policía Judicial de la Guardia Civil durante la inspección ocular J. M. RODRÍGUEZ Buscan en Cartagena a otra mujer que huyó de su ex novio Nada más encontrarse el cadáver de la joven, la Policía Judicial de la Guardia Civil inició gestiones para intentar localizar a los familiares de dos mujeres, vecinas de Cartagena, en un caso, y de Torre Pacheco, en el otro- -la que todo apunta a que es la víctima- que se encontraban desaparecidas. Fuentes próximas a la investigación señalaron a La Verdad que las indagaciones dieron su fruto respecto a la joven de Cartagena, ya que un familiar de ésta explicó que se encontraba fuera de la región, al parecer por miedo a ser localizada por su ex compañero sentimental, que tiene una orden de alejamiento por malos tratos. Sobre la chica de Torre Pacheco trascendió que se trataba de una joven española de 29 años. El mismo sábado su familia había denunciado su desaparición. Los agentes hicieron llegar a su marido, con toda urgencia, el anillo que llevaba la víctima. El hombre, camionero de profesión, se encontraba de viaje en Galicia y reconoció, sin duda, la alhaja. Los investigadores intentaron así identificar con la máxima celeridad a la víctima.