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ABC DOMINGO 23- -3- -2008 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo En el consentimiento que deben firmar las parejas para participar en este ensayo se advierte que puede haber riesgos durante el estudio que en el presente no son conocidos, incluyendo riesgos al embrión o al feto. No se sabe si el esperma que es clasificado y separado con Micro Sort va asociado con un aumento en el riesgo de malformaciones congénitas, retrasos en el desarrollo... El ensayo clínico en marcha tendrá la última palabra. La tecnología fue diseñada por el Departamento de Agricultura estadounidense para utilizarla en animales de granja. Después, fue adaptada para uso humano por el Instituto de Genética y Fecundación In Vitro, una clínica de fertilidad de Virginia. Hasta la fecha, se ha utilizado en más de un millar de gestaciones y 900 nacimientos. El margen de error en esta muestra es pequeño: 91 de éxito para los padres que deseaban una niña, y un 76 para los que buscaban un niño. Sea cual sea el resultado del estudio, la pregunta que se plantean muchos ginecólogos y expertos en reproducción es si merece la pena investigar en esta nueva ciencia de la selección de sexo, sólo por el deseo de los padres. Podemos hacerlo, ¿pero deberíamos? El Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia ha manifestado su oposición por ser prácticas sexistas salvo en casos en los que exista una razón médica. La hemofilia es un buen ejemplo, ya que esta anomalía hereditaria sólo se manifiesta en los hombres. La legislación española coincide con el Colegio Americano de Ginecología. Permite a (Sigue en la página siguiente) 77 Niños o niñas, elegir a la carta La ciencia cada vez brinda soluciones más sencillas para que los padres puedan determinar a voluntad el sexo de sus hijos Es posible con un margen de error pequeño, pero ¿debería permitirse? N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. Ya no hace falta deshojar la margarita para saber si será niño o niña. Ni recurrir a conjuros, ungüentos o teorías peregrinas para lograr la descendencia soñada, un empeño que ha acompañado a todas las culturas. Ya Anaxágoras (500- 428 a. C. pensaba que los espermatozoides producidos por el testículo derecho daban varones, mientras que su compañero originaba descendencia femenina. Esta creencia perduró hasta el siglo XVII. Hoy los límites están marcados por la ética y la legislación. Hay varias formas de elegir el sexo de un bebé antes de que una mujer se quede embarazada, o al menos de aumentar mucho las posibilidades de acertar. La mayoría son procedimientos desarrollados originalmente para tratar problemas de infertilidad o prevenir enfermedades genéticas, como el diagnóstico de embriones. Esta última es la más exacta y también la más complicada. Obliga a pasar por un tratamiento de fecundación in vitro y a descartar embriones sanos tras una biopsia, sólo por razones de género. Motivo por el que esta técnica no se popularizó, ni siquiera en Estados Unidos, donde es legal elegir el sexo de los hijos para buscar el equilibrio familiar. Pero ya existen otros métodos menos polémicos y más económicos que permiten decidir antes de la concepción. Son los que separan los espermatozoides con carga genética masculina de los femeninos, porque es el varón el que decide el género de los hijos. El primero desarrollado se sirve de un tinte químico, inocuo y fluorescente. Con esta tintura, los médicos colorean el semen y lo exponen a luz ultravioleta. La técnica se basa en el hecho de que la única diferencia entre un espermatozoide con más probabilidades de engendrar un niño (con mayoría de cromosomas Y masculinos) y otro con más cromosomas X (femeninos) es que el primero tiene menos porcentaje de material genético. Así, cuanto más brillante es el destello, más ADN contiene el espermatozoide del padre, con lo que es más fácil separar las muestras de cada sexo. Bastará con inseminar a la futura madre con el espermatozoide elegido. Este método de separación de espermatozoides se comercializa bajo el nombre de Micro Sort Es menos cuestionable desde el punto de vista ético porque no obliga a descartar embriones ni a manipularlos. Sin embargo, tampoco es perfecto. Su margen de error todavía es demasiado grande cuando se trata de buscar un varón, y aún no se ha despojado de la etiqueta de técnica experimental. Para confirmar o descartar su seguridad y eficacia, sus creadores han puesto en marcha un ensayo clínico que cuenta con el visto bueno de la FDA, la Agencia del Medicamento de Estados Unidos. UNA FORMA PARA ELEGIR EL SEXO DEL BEBÉ Separación de espermatozoides 1 Se obtiene una muestra de espermatozoides Espermatozoides En animales de granja 2 En el laboratorio, los espermatozoides se tiñen con un colorante que no daña los gametos Colorante 3 Técnica experimental Los espermatozoides se exponen a luz ultravioleta, y un sistema denominado citometría de flujo separa los espermatozoides que portan el cromosoma X (femenino) de los que portan Y (masculino) NIÑO Luz ultravioleta NIÑA Y X Separación de espermatozoides 4 Esperma femenino y óvulos muy masculinos Si hay algo femenino, es el óvulo, y poco hay tan masculino como un espermatozoide. Pero algunas de las investigaciones en marcha podrían desembocar en un aparente sinsentido que revolucionaría la medicina reproductiva. Algunos biólogos están intentando que células masculinas se transformen en ovocitos, y células femeninas en esperma. Greg Aharonian trata de patentar una tecnología que podría hacerlo posible, o abrir un nuevo debate bioético sobre los límites de la ciencia. Su objetivo es facilitar a las parejas gays ser padres sin tener que recurrir a adopciones, madres de alquiler o donaciones de gametos. Niños genéticamente propios. El pasado abril, Karim Nayemia, de la Universidad de Newcastle, logró fabricar en el laboratorio espermatozoides inmaduros a partir de células madre de la médula ósea. Otros equipos en Brasil han obtenido óvulos y esperma a partir de células embrionarias de ratón. Una de las opciones que también se ha planteado es la fabricación de cromosomas artificiales. De esa manera se podrían crear espermatozoides a partir de células femeninas y añadir la falta de cromosomas Y Después, se insemina a la mujer con los espermatozoides que pueden concebir el niño del sexo deseado. No se necesita un tratamiento de fecundación in vitro si la mujer no tiene problemas de infertilidad La fiabilidad de la técnica es de un 91 por ciento para las niñas, y del 76 por ciento para los niños Espermatozoides 5 91 Niña Niño ABC 76