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ABC DOMINGO 23- -3- -2008 El violín más caro del mundo sonó en Moscú tras setenta años de silencio 73 El secreto del último vuelo de Saint- Exupéry permanece en el aire Acusan de falsario al piloto alemán Horst Rippert, que aseguró haber derribado su avión JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Un ahijado de Antoine Saint- Exupéry, un ex responsable del servicio histórico del Ejército del Aire francés, el semanario de extrema derecha Minute y el diario online Crítica afirman que Horst Rippert miente y es un falsario cuando afirma haber sido el piloto alemán que abatió el avión pilotado por el autor de El Principito Tras haber guardado silencio durante más de sesenta años, Horst Rippert declaró el invierno pasado ser el piloto de caza alemán que derribó el avión de St. Exupéry, entrevistado por un periodista francés, Jacaques Pradel, y a un buzo profesional, Luc Vanrell, que descubrió en su día los restos del avión del autor de El Principito El periodista, el buzo francés y el antiguo piloto de caza alemán decidieron guardar temporalmente silencio. Y escribieron un libro a seis manos, publicado en las circunstancias más favorables para los tres autores. El libro se publica cuando Horst Rippert también dice ser el hermano oculto de un cantante alemán, fallecido hace días, Ivan Rebroff, cuando Pradel y Vanrell inician una operación lanzamiento a la que se han negado a participar los historiadores del arma aérea francesa que han trabajado en la misteriosa desaparición de Antoine Saint- Exupéry, autor de El Principito El semanario Minute de extrema derecha, ha sido el primero en denunciar la posible falsedad del testimonio de Horst Rippert. Minute es una publicación extremista, de una credibilidad relativa, quizá en cuarentena. El semanario extremista dice haber consultado los archivos alemanes y descubierto que el hombre que afirma haber abatido el avión de Saint- Exupéry ha mentido en numerosas ocasiones sobre su carrera militar. Los testimonios de Hervé Brun, ex responsable del servicio histórico del Ejército del Aire francés, y de Christian- Antoine Gavoille, hijo del general Gavoille y ahijado de SaintExupéry, avanzan datos concretos y opiniones autorizadas en la historia militar. Historiador él mismo, Hervé Brun declara: Las acciones de las patrullas aéreas alemanas, en Provenza, estaban anotadas muy meticulosamente, y consignadas oficialmente en los registros de acciones de los pilotos. Hechas las consultas pertinentes, no hay ningún rastro concreto de ninguna acción de ningún tipo de ningún caza alemán, en la fecha de la desaparición del avión de StExupéry A juicio de Brun, se trata de un dato capital. Si fuese cierta la reivindicación de Horst Rippert, su acción, su derribo del avión pilotado por Saint- Exupéry, debía estar anotada, como tantas otras acciones. Ese rastro, esa huella concreta, no existe, según el historiador del arma aérea francesa. Antiguo piloto de caza, él mismo, Christian- Antoine Gavoielle, ahijado de Saint- Exupéry, comparte las mismas reservas. El padre de Gavoielle, general del Ejército del Aire, fue instructor, patrón y amigo personal de Saint- Exupéry. Gavoielle hijo ha seguido, desde hace más de medio siglo, todas las peripecias e investigaciones en torno a la misteriosa desaparición del autor de El Principito Y sigue teniendo muchas dudas, que resume de este modo: La historia de Horst Rippert me parece un nuevo episodio de tele realidad Su testimonio y el libro que se ha montado con sus declaraciones no aportan ninguna prueba. Los autores se autocongratulan de sus presuntas revelaciones. Pero sólo queda la palabra de un hombre del que sólo se sabe que ha mentido sobre su historial y sus acciones militares. En los archivos históricos, bien conocidos y estudiados por los historiadores, no hay ningún rastro de esa acción reivindicada sin pruebas sesenta años más tarde. Rippert afirma que abatió el avión de Saint- Exupéry, pero, en verdad, todo el mundo sabe que no hay ningún impacto de bala en los restos del avión del autor de El Principito ABC cima de la historia. Y, para corroborarlo, poco tiempo después recibía el reconocimiento internacional con la concesión de un grammy por la primera entrega de sus Master sessions En los últimos diez años habíamos visto en España a Cachao en tres ocasiones al menos. Y en todas insistía en la funcionalidad del catálogo musical que manejaba. Un posicionamiento de intereses abriendo concierto: Como mi ritmo no hay dos Y, después, la envergadura de un mambo que, en su fase repetitiva, hacía siempre las delicias de la oficina de turismo de la ciudad donde actuaba. Llegaba más tarde la semibarroca Lluvia, viento y caña y, finalmente, el fraseo del piano, desparramando, sublime, lo que siempre pareció el rumbón de Redención Ha sido un privilegio contar con este hombre en todas estas ocasiones. Muchos no lo saben, pero, incluso, el famoso Club Social Buena Vista es un danzón de su autoría. Cachao, el músico que rara vez dio en su vida puntada musical que no fuese en hilo de oro. Un ahijado de Exupéry, un ex responsable del Ejército del Aire y dos medios desmienten la versión de Rippert Antoine de Saint- Exupéry posa junto a su avión en una imagen sin datar EPA