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72 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos DOMINGO 23- -3- -2008 ABC Muere Cachao, pieza esencial de la nueva música cubana El contrabajista, a quien apoyó Andy García, falleció en Miami a los 90 años LUIS MARTÍN MADRID. A Israel López Cachao, fallecido ayer en Miami a los noventa años, le asiste un valor incontestable: haber sabido recuperar en el otoño de su vida una consideración como primera figura de la música popular cubana, que el exilio estadounidense a punto estuvo de arrebatarle en los años ochenta. Hijo de una familia de músicos en la que también alborotaban sus hermanos Orestes y Coralia, Cachao había nacido el 14 de septiembre de 1918 en la misma casa en que sesenta y cinco años antes lo hizo el célebre José Martí. Pronto se sintió interesado por la música, detalle que supieron rentabilizar de inmediato los maestros de la Filarmónica de La Habana, orquesta donde, siendo todavía un adolescente, ingresó para trabajar a las órdenes del célebre director Erich Kleiber. Sin embargo, a este isleño, que el pasado verano anunció su retirada de los escenarios, la música aún le deparaba un manojo de aventuras hasta convertirse en una pieza clave para el magnífico puzzle de influencias que es la música cubana. Tan es así que sus aportaciones al discurso rítmico de aquella geografía sonora sólo son equivalentes a las que Charlie Parker pudo hacerle al jazz. Poco después de alternar estancia en los grupos de Mariano Mercerón y Fajardo y sus Estrellas, en 1938 se sacó de la chistera en compañía de su hermano Orestes un puñado de danzones que pronto hicieron mella en el público; entre ellos, el famoso mambo, más tarde popularizado por Pérez Prado y su orquesta. Y lo hizo, además, diecinueve años antes de colaborar en fijar la identidad de aquellas diabólicas descargas cubanas que tanta incidencia tuvieron en la escena latina de Nueva York, como variante de las jam- sessions estadounidenses protagonizadas por músicos de jazz. Fue entonces cuando se especializó en hacer contemporánea la sólida técnica contrabajística de la que era propietario. Su mayor hallazgo: sacar el contrabajo a primera línea, emancipándole de la función meramente rítmica, como ya habían hecho en el jazz Charlie Mingus, Oscar Pettiford y Ray Brown. Cachao revolucionó la concepción armónica del toque del contrabajo en la música cubana, porque su instrumento fue el primero que de manera consecuente no rellenó esquemas armónicos dictados de antemano; más bien creaba un sólido fundamento armónico sacado del flujo de una fecunda prosa melódica. Analizado técnicamente, Cachao no tocaba como un virtuoso; su virtuosismo estaba en un plano superior, en la increíble aptitud de hacer sonar el contrabajo, poniéndole emoción incluso en líneas que aparentemente parecían simples. Era un maestro de la sencillez. Quizás, por todo ello, sus compatriotas- -aunque estuviera en el exilio de Miami desde comienzos de los años 60- -le Cachao, en una imagen tomada en Miami en septiembre del año pasado habían elegido en diferentes ocasiones jefe absoluto del contrabajo isleño, aunque no es menos cierto que su presencia también recordaba a muchos la enorme tarea innovadora de quien, lejos del fulgurante neón del éxito, fue responsable de una de las más fecundas alianzas entre las armonías de la música clásica cubana y su aliento popular. De tal síntesis, el danzón- -verdadero protagonista en sus prodigiosas (y perseguidas) master sessions- -resultó agraciado, viviendo una segunda juventud. Después de haber trabajado en EE. UU. después de haber actualizado las jam sessions cubanas con su Descarga 77 después, en fin, de contribuir a seguir haciendo tejido vivo con aquello que él más amaba, la música de su país, su estela habría comenzado a diluirse de no haber sido por el actor hispano Andy García, cuyo documental Cachao... Como su ritmo no hay dos volvió a colocarle en la Javier Limón Productor musical LAS DESCARGAS DE CACHAO ue el contrabajista más importante de la música latina, sin duda alguna. Y uno de sus grandes creadores; su contribución ha sido similar a la que han aportado el pianista Bebo Valdés o Patato con la con- F ga. Yo no lo descubrí hasta que lo vi en Calle 54 la película de Fernando Trueba, donde cantaba con su contrabajo, junto a Bebo, Lágrimas negras Nadie ha cantado esa canción como él, y la impresión que nos dejó y su inspiración fueron decisivas para el disco que más tarde grabamos con Bebo y Diego El Cigala. Resulta curioso que, siendo de la misma generación, Bebo y Cachao no tocaran juntos hasta su encuentro en Calle 54 Yo me quedo con la pena de no haber podido trabajar con él. Cachao fue un extraordinario instrumentista. Había tocado en orquestas sinfónicas y tenía una formación clásica; co- mo todos los grandes de la música popular, del jazz, del flamenco, supo unir en su trabajo esta preparación junto al profundo conocimiento de sus raíces. Tenía una habilidad extraordinaria y un poderoso feeling. Contaba Fernando Trueba que para la banda sonora de Two much que escribió Michel Camilo, necesitaban a un contrabajista para un tema que requería una gran rapidez; él propuso a Cachao, que tenía cerca de ochenta años. Hubo quien le puso pegas, porque pensaban que estaba muy mayor para ese tema, pero finalmente se le llamó, y cuando Cachao se subió al estrado y lo grabó formó la mundial. No era sólo un gran contrabajista. También un gran creador. Lo que verdaderamente pasará a la historia son sus descargas esas sesiones en las que se reunían varios músicos para improvisar. Cuando ahora nos juntamos músicos cubanos o flamencos para tocar juntos, lo que pretendemos es imitar esas descargas que afortunadamente han quedado en grabaciones verdaderamente históricas. Él contribuyó a crear estilos como el mambo y perteneció a esa generación que transformó la música cubana en música digna, en uno de los creadores del latin- jazz. Andy García le protegió y ayudó a darle el sitio que se merece.