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38 ECONOMÍAyNEGOCIOS Crisis financiera DOMINGO 23 s 3 s 2008 ABC todo el mundo ve claro que el banco central americano tenga que rescatar una y otra vez a inversores avariciosos e irresponsables. No quiero volver a oír a mis amigos conservadores presumiendo de cuán brillantes capitalistas son, cuánto se merecen sus salarios de siete dígitos y pidiendo que el gobierno mantenga sus manos lejos de la economía privada se quejaba ácidamente E. J. Dionne Jr, prestigioso columnista en The Washington Post. El caso es que no es tan fácil. Hacer justicia no lo es todo en la vida. No cuando está en juego la estabilidad de todo un sistema financiero. No es cierto, como refunfuñan algunos, que la Fed haya permitido el rapto de las sabinas de Bearn Stears por JP Morgan porque el capitalismo siempre salva a las empresas grandes Lo importante de Bearn Stears no es su tamaño sino lo que hace con él. Lo inmensamente interconectada que está la compañía con muchas otras. Su capacidad de llevarse infinidad de bolsillos al infierno con ella. Bearn Stears sucumbió sencillamente porque los inversores perdieron toda confianza en que pudiera hacer frente a sus compromisos. Si ese pánico se extendía a todas las otras firmas vinculadas con Bearn Stears, los efectos serían terribles. Por eso intervino la Fed, para intentar parar el golpe y detener el efecto domino. En esta crisis hay parte de burbuja, de irresponsabilidad y de realidad inexorable: en una economía sofisticada ya no hay sitio para ningún llanero solitario. Cualquiera puede salir despedido de la pista por la inconsciencia o el error de otros, esa es la lección. Y el mensaje. Es como si la economía norteamericana hubiera amanecido seropositiva, consciente de sus deficiencias inmunitarias, de su fragilidad. En un primer momento, parecía que lo sucedido a Bearn Stears podría trasladarse a Lehman Brothers, por la similitud de sus perfiles y hasta de sus cuantiosas pérdidas. Pero las acciones aguantaron el tirón. Además el miércoles se supo quetanto Lehman como Goldman Sachs habían acudido anuevos préstamos de la Fed abiertos expresamente para bancos deinversión en la cuerda floja. ¿Bastará para que el susto seropositivo no evolucione a verdadero sida financiero? Nadie lo sabe. Aún hay optimistas que esperan que, bien manejada, esta crisis de confianza pueda dar pie a una crisis de crecimiento, de redescubrimiento de la responsabilidad financiera colectiva. ¿Y por qué no puede el sistema aprender de sus errores y corregirse, después de todo? No sería la primera vez. Ni quizás la última. Pérdida de confianza La agonía económica norteamericana es seguida en todo el mundo con una mezcla de estupor, ansiedad y miedo al contagio ABC Pesadilla en Wall Street ¿Qué pasaría si de repente se descubriera que Aristóteles no sabía leer y que San Agustín nunca creyó en Dios? Una pesadilla análoga experimentan ahora muchos en Wall Street POR ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. ¿Pero está de verdad acabado el capitalismo americano? La noticia de que JP Morgan había comprado por dos dólares la acción Bearn Stears, el quinto banco de inversión del mundo y la segunda entidad emisora de hipotecas de alto riesgo o subprime y que lo había hecho con el apoyo explícito de la Reserva Federal norteamericana, que usó su propio dinero- -es decir, el del contribuyente- -para liberar la liquidez del comprador, disparó a la vez el alivio y las alarmas. Alivio en el Dow Jones que respondió al alza al rescate, y más aún al subsiguiente recorte de tres cuartos de los tipos de interés. Alarma de los bolsillos que se preguntan atónitos: ¿qué ha pasado aquí? Evidentemente no están contentos los ahorradores de carne y hueso. Y de paso a pasito, los que contrataron hipotecas de renta fija o fondos de absoluta seguridad, y asisten impotentes a que su dinero cada día pierde valor. Pero aguantan sin rechistar- -en pleno año electoral- porque les han dicho que si no, se va todo a la porra. Que tienen que pagar justos por pecadores para conservar alguna esperanza de salvar en su conjunto Sodoma y Gomorra. En la prensa florecen los oráculos y los análisis para ayudar a la gente a entender las dimensiones de su problema. Hay quien sitúa su origen en fecha tan lejana o tan reciente, como el año 1998. Fue entonces cuando los americanos se lanzaron como locos a comprar casas. Se lanzaron los que las podían pagar y los que no tanto. Para estos últimos se diseñaron nuevas y atrevidas hipotecas, las famosas subprime Técnicamente, unas hipotecas de locura. Entonces, ¿por qué los bancos suscribían estas hipotecas? Buena pregunta. Una primera respuesta es que el sistema estaba montado de tal modo que ni los bancos ni los broker se veían nunca penalizados por un impago, por lo cual la morosidad les importaba un pimiento. ¿Y en el resto del mundo, qué? La agonía económica norteamericana es seguida en todo el mundo con una mezcla de estupor, ansiedad y miedo al contagio sin fronteras. Sobre todo, en aquellos países que mantenían la suerte de su propia moneda ligada al dólar, como era el caso de Kuwait, que acaba de cambiar de política. Fuentes del Tesoro norteamericano citadas por USA Today estiman que sólo entre agosto de 2007 y enero de 2008 perdió 38.200 millones de dólares (24.450 millones de euros) en inversión privada extranjera, por la caída libre de la divisa americana, lo que aumenta la dependencia de EE. UU. de la inversión extranjera pública, es decir, gubernamental. China, Rusia y las potencias petroleras de Oriente Medio encabezan la subasta. se convierten en un producto bursátil muy sofisticado. En delicatessen para Wall Street. Los bancos de inversión engarzaron las hipotecas subprime en paquetes inversores integrados para disfrutar de sus enormes beneficios difuminando los riesgos. Wall Street se lanzó voraz sobre el nuevo juguete, una excitante ruleta rusa de palo: no pasaba nada si las hipotecas fallaban porque parecía que el precio de los inmuebles no iba a bajar nunca. El mismísimo Alan Greenspan, entonces presidente de la Fed, dejó aletargar los bajos tipos de interés, y a sí mismo, en esa confianza. Él, que fue el Capitán Trueno contra la inflación. Normalmente un presidente de la Fed se las ve y se las desea para conciliar la contención de la inflación y el estímulo de la economía. Todo lo que es bueno para la una resulta letal para la otra. No digamos si el escenario no es el de una marejada económica normal sino una recesión de caballo como la que enfrenta ahora el sucesor de Greenspan, Ben Bernanke. En la última reunión de gobernadores de la Fed, la que dio luz verde a la sexta rebaja de tipos en muy poquitos meses, hubo dos votos particulares en contra de la medida. No Conciliar inflación y economía ¿Cómo es eso posible? Pues precisamente por la entrada masiva en juego de los bancos de inversión. Cuando las hipotecas trascienden la banca comercial y privada para merecer la atención de los bancos de inversión,