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24 RELIGIÓN DOMINGO 23 s 3 s 2008 ABC La cruz es patrimonio universal de perdón y misericordia El temporal impidió al Papa llevar la cruz durante tres estaciones del Vía Crucis JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. El Vía Crucis nocturno en el Coliseo, uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa en Roma, resultó deslucido este año por un temporal de frío y lluvia que impidió al Papa llevar la cruz durante las tres últimas estaciones. El Santo Padre permaneció toda la ceremonia bajo una tienda de plástico que le protegía de una despiadada lluvia glacial. Después de haber escuchado las meditaciones escritas por el cardenal chino Joseph Zen Ze- kiun, que eran una plegaria por la Iglesia perseguida en su país y en tantos otros, el Papa comentó que la cruz es patrimonio universal de perdón y de misericordia de una misericordia que Jesús extendió incluso a Judas llamándole amigo en un último y dramático llamamiento a la conversión justo cuando estaba entregándole. Casi como ensimismado en sus pensamientos, Benedicto XVI comentó que por desgracia no siempre logramos darnos cuenta de la profundidad de este amor sin límites que Dios siente hacia sus criaturas. Para él no hay diferencia de razas o de culturas Y así, Jesucristo murió para liberar a toda la humanidad de la ignorancia de Dios, de las barreras del odio y la violencia, de la esclavitud del pecado. La cruz nos hace hermanos y hermanas Bendición Urbi et Orbi Benedicto XVI impartirá hoy a mediodía la bendición Urbi et Orbi a la Ciudad y al Mundo después de felicitar la Pascua en gran número de idiomas. La misa del Domingo de Resurrección no incluye homilía precisamente porque el Papa dirige el mensaje pascual al mundo justo antes de la bendición. En la línea de recuperar ornamentos litúrgicos antiguos, Benedicto XVI utilizará hoy una capa y una mitra de Benedicto XV el Papa que se batió de modo tan vigoroso como inútil por evitar las matanzas de la Primera Guerra Mundial, y cuyo nombre adoptó Joseph Ratzinger como símbolo de paz. Persecución en China Sus palabras sobre la fraternidad cobraban más fuerza con el telón de fondo de la persecución religiosa en China, especialmente presente en el Vía Crucis compuesto por el cardenal Zen, quien no estaba en el Coliseo sino que había regresado a Hong Kong para celebrar la Semana Santa con los fieles de su diócesis y, espiritualmente, con todos los católicos de su país. El programa de la ceremonia nocturna preveía que una muchacha china llevase la cruz en la décima y undécima estación, para entregársela al Papa, quien la llevaría en las tres últimas. La lluvia impidió a Benedicto XVI recorrer esas tres estaciones en las que le sustituyó el cardenal Camillo Ruini, su vicario para la diócesis de Roma, con la consiguiente pérdida del momento emotivo en que la cruz debería pasar de las manos de la joven china a las del Papa. Hace tan solo tres días, el portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, despachó con sarcasmo el llamamiento de Benedicto XVI a la paz en el Tibet, que era un modelo de equilibrio precisamente porque la Santa Sede está negociando con Pekín. El Vía Crucis del Coliseo recuerda cada año los sufrimientos del planeta, y esta vez había entre las personas que llevaban la cruz desde una religiosa de Burkina Faso, que representaba el dolor de África, hasta una mujer en silla de ruedas o un franciscano de la Custodia de Tierra Santa, donde la violencia se ha vuelto crónica y donde la única lógica parece ser que mata más quien tiene más medios. Los llamamientos del Papa en los últimos meses han caído en saco roto, igual que los esfuerzos mediadores de la comunidad internacional. Vía Crucis, junto al Coliseo romano, durante la noche del Viernes Santo REUTERS Monseñor Sebastián proclama la muerte digna de Jesús en la cruz ABC EFE VALLADOLID. El arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián Aguilar, proclamó el viernes la oposición de la Iglesia Católica a la eutanasia al defender que la muerte de Jesucristo en la cruz fue absolutamente digna a pesar de que no tuvo cuidados paliativos Fernando Sebastián, encargado de pronunciar el tradicional Sermón de las Siete Palabras ante miles de personas congregadas en la plaza Mayor de la ciudad de Valladolid, habló sobre el modo en que los cristianos deben enfrentarse a la muerte: Jesucristo miró a la muerte cara a cara, con confianza, la aceptó con amor y la vivió descansando en los brazos del Padre Celestial ¿Alguien puede decir que la de Jesús no fue una muerte digna? interpeló el arzobispo emérito, quien animó a los hombres a acercarse a Dios para encontrar dignidad con que afrontar la muerte. Sebastián criticó también a los sabios falsos y pretenciosos que defienden el laicismo porque, en su opinión, no sabemos lo que hacemos cuando nos apartamos de Dios Tuvo también palabras a favor de la libertad en un mundo no sólo plural sino confuso y contradictorio en el que unos saben ver lo bueno y otros sólo ven lo malo, para su desesperación y advirtió de los riesgos que entraña una sociedad hierática e inhumana que nos quieren hacer ver Por último, el arzobispo emérito de Pamplona recordó que la fe cristiana no es enemiga de la convivencia y pidió a los fieles que no tengan miedo de nada ni de nadie porque los miembros de la Iglesia Católica no necesitan privilegios ni protecciones de nadie al contar con Cristo como su protector