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ABC DOMINGO 23 s 3 s 2008 Crisis en el nacionalismo catalán s La resaca del 9- M ESPAÑA 17 incapacidad de crecer en votos y de volver a ser decisivos en la gobernabilidad española. CDC celebra congreso en julio, momento en el que la coalición reactivará su proyecto de regeneración del catalanismo a través de una gran casa común en la que tengan cabida todo tipo de sensibilidades. Ello incluye el derecho a decidir o derecho a la autodeterminación y trascender la vía autonómica, algo que les hermana con Esquerra Republicana. Los sectores críticos de Convergència promueven precisamente una gran alianza CiU- ERC, aunque ello suponga el sacrificio del socio menor- -Unió- cuyo líder, Josep Duran Lleida, se opone radicalmente a ese giro independentista. A diferencia de ERC, no parece que esas corrientes críticas hagan mucha mella en el cónclave convergente, pero su presencia forzará debates importantes y retoques en la composición de la ejecutiva convergente. No se discute el liderazgo de Artur Mas, sobre todo si finalmente hay anticipo electoral, pues no habría tiempo para preparar a un nuevo candidato a la Generalitat. El secretario general del partido, Felip Puig, tampoco quedará tocado, pues es uno de los dirigentes mejor valorados por la militancia. Los posibles cambios afectarían a los actuales hombres de confianza de Mas, entre los que se encuentran Madí y Homs, entre otros. Una de los objetivos de CDC es recuperar los votos que en su momento fueron a parar a ERC. Y eso ha hecho saltar las alarmas en Unió, donde comparten objetivo, pero no estrategia, pues temen una radicalización del discurso de CiU. Duran advirtió recientemente que uno de los factores que han propiciado el aumento de votos del PSC es haber sabido ocupar la centralidad catalana. Más información sobre CIU y ERC en http: ciu. cat y http: esquerra. cat Una gran alianza CiU y ERC renuevan discurso y liderazgo para hacer frente a sus crisis Dirigentes republicanos se ponen a disposición de Puigcercós y se preparan para salir del Gobierno s CDC hará cambios en la ejecutiva en su congreso MARÍA JESÚS CAÑIZARES BARCELONA. El nacionalismo catalán está en crisis. Ésa es la dura conclusión que se desprende de los resultados de las recientes elecciones generales, en las que CiU y ERC han experimentado un retroceso, muchísimo más acusado en el caso de los republicanos, que ha obligado a las direcciones de ambos partidos a hacer autocrítica y a plantearse la renovación de liderazgos y discurso ante sus respectivas citas congresuales. Y es posible que, dadas las circunstancias- -ambos han dejado de ser partidos bisagra- convergentes y republicanos estén condenados a entenderse y encontrar lugares comunes. El fuerte revés sufrido por ERC, que le obliga a depender de la generosidad de otros partidos para tener grupo parlamentario en el Congreso, ha precipitado la lucha final entre Carod- Rovira y Puigcercós, cuya salida del tripartito para hacerse con las riendas del partido le convierte en el futuro hombre fuerte de la formación. De hecho, varios dirigentes de ERC no han tardado ni una semana en ponerse a disposición del virtual líder, pues opinan que sólo él puede hacer frente a la candidatura que presentará Joan Carretero. Éste es el caso de los ex consejeros Anna Simó y Xavier Vendrell, que han mostrado su preferencia por Puigcercós. Éste ya cuenta con un manifiesto en su favor, en el que más de un centenar de militantes le piden que asuma el liderazgo político y electoral de los independentistas. Puigcercós no tiene más remedio que convertirse en el defensor de las esencias de Esquerra si quiere neutralizar la pugna reivindicativa de las plataformas críticas. Eso hace prever un endurecimiento de su discurso que pasaría por recuperar la propuesta de referéndum de independencia para 2014 abordar la posible salida del Gobierno catalán y, cuanto Renegociar el tripartito menos, replantearse el pacto del Tinell, para muchos el origen de todos sus males. Cabe recordar que en la Conferencia Nacional de ERC celebrada en octubre del año pasado, el 42,7 por ciento de las bases votaron a favor de revisar el pacto tripartito que, en su opinión, ha colocado al partido genuflexo ante el PSOE. Suenan tambores de adelanto electoral y eso parece que ha unido a los miembros de CiU, lo cual no es óbice para que también los convergentes se planteen cambios de rumbo ante su RETROCESO NACIONALISTA El pasado 9 de marzo, CiU obtuvo 774.317 votos, que le permitieron mantener los diez escaños que ya tenía, pero que representa un descenso de 60.000 votos. Estas cifras contrastan con el millón de votos que los nacionalistas lograron en los comicios de 1993 o en 1996. En las municipales de 2007 obtuvo 725.334 y en las autonómicas, 935.756. Esquerra Republicana de Cataluña, por su parte, ha pasado de 626.107 votos a 289.927, por lo que reduce el número de escaños de ocho a tres. El declive de la formación independentista comenzó en las autonómicas de 2006, con 416.355 votos y en las municipales del pasado año, convocatoria en la que obtuvo 334.923 votos.