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12 ESPAÑA La ofensiva terrorista s La última salvajada etarra DOMINGO 23 s 3 s 2008 ABC ETA emprende con el atentado de Calahorra una ofensiva para forzar otra negociación La Policía atribuye la salvajada al comando Vizcaya que cargó el coche bomba con 80 kilos de explosivo J. PAGOLA S. SANZ MADRID. El salvaje atentado de Calahorra forma parte de una ofensiva que ETA ha maquinado a modo de macabra credencial con la que presentarse ante el nuevo Gobierno desde una posición de aparente capacidad operativa, antes de instarle a abrir otro proceso de negociación. El coche bomba detonado junto a la casa cuartel, que pudo haber provocado una auténtica matanza entre la población civil si no llega a ser por la celeridad con la que se procedió a evacuar la zona, estaba compuesto por unos ochenta kilos de explosivo reforzado. La Policía atribuye la acción al comando dirigido por los etarras Jurdan Martitegi y Arkaitz Goikoetxea que, procedente de Vizcaya, está exportando también el terror a la mitad occidental de Guipúzcoa y a La Rioja. Los expertos en la lucha antiterrorista aseguran que la alerta ante posibles atentados desplegada con motivo de la pasada campaña electoral no sólo se mantiene, sino que, de hecho, se ha incrementado. Ello, porque los datos en poder de los Servicios de Información apuntan a que los próximos movimientos tácticos de ETA van a ir dirigidos a demostrar al nuevo Gobierno que, pese al acoso policial, ha recompuesto su capacidad operativa. De esta forma, la organización criminal se propone pedir a José Luis Rodríguez Zapatero, en cuanto tome posesión de su cargo como presidente del Gobierno, otro proceso de paz Y quiere tramitar formalmente la solicitud desde una posición de fuerza. Pese a que el propio Zapatero ha reiterado recientemente que no hay perspectivas de diálogo con la banda, los terroristas parten del hecho cierto de que se mantiene vigente la resolución del Congreso de los Diputados a favor de la negociación con ETA en cuanto cese su actividad criminal. De ahí que los responsables antiterroristas consideren que el atentado de Calahorra puede ser el primero de una cadena que la organización criminal ha tramado en la actual coyuntura pos- electoral. Otra cosa es que las Fuerzas de Seguridad frenen sus malvadas pretensiones. Unos objetivos, los de ETA, que se ajustan a su viejo manual estratégico para la acumulación de fuerzas- -aunar la abstención en los pasados comicios y los atentados- -al que la banda recurre cuando se disponen a realizar los movimientos previos a una propuesta de diálogo. Con el potente coche bomba- -unos 80 kilos de explosivo reforzado- la banda de Ternera quiere presionar al futuro Ejecutivo, levantar el ánimo de su militancia- -frustrada por los continuos fracasos en los frentes político y militar -y, al mismo tiempo, extender el hastío entre la población, con la perversa intención de que, tras tantos años de terror, no vea otra fórmula que el diálogo para acabar con la pesadilla. Con todo, el brutal atentado no oculta la realidad de una ETA que, aunque con posibilidades de seguir haciendo daño, está seriamente debilitada por la eficacia policial. En principio, los expertos antiterroristas atribuyen la autoría de la última salvajada al comando dirigido por Jurdan Martitegi y Arkaitz Goikoetxea que, aunque procedente de Vizcaya, ha extendido su terror a la mitad occidental de Guipúzcoa y a La Rioja. Se trataría de un comando Berezi (especial) de la máxima confianza de Garikoitz Aspiazu, Txeroki y de similares características al Elurra autor del atentado de la T- 4. Estaría integrado por Martitegi, Goikoetxea y otros dos etarras, tal vez legales (no fichados) Precisamente, las primeras investigaciones apuntan a que el atentado del Viernes Santo fue perpetrado por cuatro etarras, que dos horas antes de la explosión robaron a una pareja, cerca de Alto de Herrera, en los límites entre Álava y La Rioja, el Honda Civic azul utilizado como coche bomba. Uno de los terroristas se quedó durante un tiempo con los rehenes, a los que ataron a un árbol, mientras otro se desplazó en el vehículo robado, previamente cargado con los 80 kilos de explosivo, hasta Calahorra, situada a unos cien kilómetros, precedido por los dos restantes que viajaban en un coche lanzadera. Tras estacionar el Honda junto a la casa cuartel, el etarra se subió en el vehículo de apoyo y los tres abandonaron la zona. A las 13,28 un comunicante que dijo hablar en nom- Comando Berezi Las esperanzas de la banda Los daños ocasionados por el atentado entre los vecinos de Calahorra han sido cuantiosos AFP Los trabajos de limpieza de escombros se prolongarán durante varios días EFE