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60 CULTURAyESPECTÁCULOS VIERNES 21 s 3 s 2008 ABC ÓPERA Memoria Visual de España Tannhäuser Música: R. Wagner. Intérpretes: P. Seiffert, P. M. Schnitzer, B. Skovhus, B. Uria- Monzon, G. Groissböck, V. Ombuena. O. S. del Liceo. Dirección: S. Weigle. Dir. de escena: R. Carsen. Lugar: Liceo, Barcelona. Fecha: 19- 03- 08 Y llegó el seiscientos Consiga el próximo domingo, con ABC, el undécimo capítulo de la Memoria Visual de España (1957- 1958) con los cupones del sábado y del domingo, y por tan sólo un euro POR LUIS CONDE- SALAZAR A finales de los años sesenta, cuando soviéticos y estadounidenses se enzarzaban en una nueva disputa, esta vez por la conquista del espacio, Europa, que aún quedaba del otro lado de los Pirineos, sentaba las bases de la Comunidad Europea con la creación del Mercado Común. El Gobierno autárquico de Franco, agobiado por una alta tasa de inflación, una subida descontrolada de los precios y un escasísimo número de exportaciones que no contrarrestaba el nivel de importaciones, daba un giro necesario y obligado hacia la tecnocracia. Era el principio de lo que luego se llamó el milagro económico español, al frente de cuya simbología se sitúo un vehículo de 633 centímetros cúbicos que costaba unas 65.000 pesetas (390 euros) y que podía ser cómodamente pagado a plazos: el Seat seiscientos, el pelotilla todo un icono de estatus social para la clase media. En 1957 se fabricaron 16.000 unidades y había listas de espera de hasta un año. Tiempos relativamente felices aquéllos del despegue económico, sustentado en buena parte por el dinero que los millones de emigrantes enviaban desde sus destinos, especialmente europeos y americanos. A ellos Juanito Valderrama les dedicó el mayor éxito de su carrera, El emigrante Pero tiempo también de desastres, como el de la riada de Valencia, con c o n s e c u e n ci a s devastadoras en vidas humanas y bienes materiales, o el inicio de la Guerra de Ifni contra Marruecos, en el que perdieron la vida unos 300 soldados españoles, cuyas muertes fueron silenciadas por la censura, salvo aquellas que pudieron ser adornadas por el componente de la épica. Un escenario el del Sahara español por el que se dejaron ver, con ánimo de subir la moral de la tropa, artistas de la talla de Carmen Sevilla o del humorista Gila. Otros, sin embargo, anunciaban su retirada, como Concha Piquer, cuya voz se borró de los escenarios por serios problemas de garganta. Sara Montiel, por su parte, estrenaba en España El último cuplé una de las películas más taquilleras de la historia de nuestro cine. Mientras en la radio triunfaba el melodrama Ama Rosa, en el exilio de Santurce (Puerto Rico) fallecía en 1958 el poeta Juan Ramón Jiménez. Infiltrados entre el numeroso público que acudió a recibir en España el féretro con los restos mortales del más destacado exponente de la Generación del 27 había miembros de la Brigada Social, atentos ante cualquier petición de libertad por parte de los intelectuales españoles. Juan XXIII, el Papa amable, sucedía en el Vaticano al fallecido Pio XII. En Cuba, el Ejército de Liberación, comandado por Fidel Castro, se alzaba en armas contra la dictadura de Fulgencio Batista. Un Tannhäuser de brocha gorda PABLO MELÉNDEZ- HADDAD Cuando el director de escena Robert Carsen subió al escenario del Liceo barcelonés después del estreno de su versión del Tannhäuser wagneriano, se escuchó un violento rechazo a su propuesta; los pitidos y abucheos se generalizaron, dejando clara la no aceptación de esta coproducción con Tokio y París. El artista incomprendido: he aquí la paradoja, ya que, precisamente, la energía primaria que mueve la dramaturgia de la atrevida puesta en escena del director canadiense es la lucha existencial y angustiante del artista ante su creación, una visión que limita este gran friso que habla de la redención por el amor, del enfrentamiento del amor carnal con el espiritual y de la fe y del perdón. El discurso de Carsen no se sostiene desde el principio, cuando ilustra la obertura con una diosa Venus transformada en modelo que ordena y manda en el estudio de un pintor, lugar en el que inequívocamente reina el artista... Desde aquí el esteticista trabajo- -que incluye ciertas imágenes conmovedoras- -se transforma en un cúmulo de incoherencias mal so- Un momento de Tannhäuser en el Liceo lucionadas. El Tannhäuser de Carsen finalmente no muere: acaba colgando su obra en un museo. No hubo redención, ni perdón ni báculo florido, sino un discurso simplista y sin gracia que no gustó ni convenció. El Liceo, afortunadamente, reclutó una compañía de canto de gran calidad, guiada con sabiduría y talento por un Sebastian Weigle lleno de vitalidad, riguroso y notablemente inspirado ante unos cuerpos estables que respondieron de maravilla. El Tannhäuser de Peter Seiffert estuvo casi siempre ra- ABC diante, midiendo sus energías y pasando breves apuros en el segundo acto. La Elisabeth de Petra Maria Schnitzer convenció a pesar de las irregularidades de su emisión, con un tercer acto perfecto. Bo Skovhus estuvo a la altura de su talento con un Wolfram de lujo sobre todo por fraseo, Béatrice UriaMonzon se movió como una Venus encantadora- -salvo en los graves extremos- Günther Groissböck impresionó por su profundo y esmaltado color de voz y Vicente Ombuena dibujó un Walther impecable. El emigrante CLÁSICA Semana de M. Religiosa Bach: Pasión según san Juan Int. Mark Padmore, tenor. Dietrich Henschel, barítono. The Monteverdi Choir, English Baroque Soloists. Dir. musical: J. E. Gardiner. Lugar: Teatro Auditorio, Cuenca. Fecha: 18- 03- 08 Otra dimensión ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Sería posible ponerse exquisitos y explicar que la Pasión según san Juan dirigida por John Eliot Gardiner en Cuenca, no ha sido una interpretación perfecta. Habría que comentar, una vez más, que es un riesgo convertir en solistas a miembros del coro obligándoles a cantar las arias, algunas de ellas llenas de dificultades; se podría decir que a Dietrich Henschel le falta autoridad vocal y que sería más deseable escuchar un Jesús de mayor presencia y redondez en el grave... Cabría escribir sobre estos y otros detalles, pero ¿tiene importancia cuando la interpretación ha producido una conmoción semejante? ¿cuándo la respiración se contuvo y los ojos enrojecieron al hilo del todo se ha consumado Desde luego, no fue este el único momento cargado de intensidad. Desde el arranque, desde esa especie de caos en el que Bach encierra a la orquesta ante la entrada del primer coro, se supo que el drama litúrgico iba a transpirar como una segunda piel. Y con él, el sentido dramático de la expresión, la adecuación al estilo, el orden en la estructura y la proporción entre las partes, el bullir interior y la exquisitez en el acabado. También otros detalles. Por ejemplo el sentido retó- rico en el que se resolvieron las disonancias entre las voces Wer hat dich so geschlaghen el color limpio y el equilibrio entre las partes Ach Herr, lass dein lieb Engelein la fuerza del contrapunto entendido como estricto teatro Kreuzige, kreuzige o la reveladora presencia de Mark Padmore, un Evangelista redondo, preciso en la narración, en el embellecimiento vocal y en la dramaturgia. Porque el gesto fue fundamental y, con él, esa mínima puesta en escena que sentó a Jesús en el centro del escenario, que unió a las voces, solistas incluidos, ante esa meditación que es el coral Durch dein Gefängnis y que, al final los unió en un solo coro para proclamar Ich Hill dich preisen ewiglich (Por la eternidad quiero alabarte) Se entiende porque Cuenca vive todavía encogida ante semejante emoción.