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ABC VIERNES 21 s 3 s 2008 INTERNACIONAL 25 La agenda indiscreta de Hillary La publicada agenda de trabajo durante su etapa como primera dama, además de contener detalles irrisorios, cuestiona que Hillary Clinton haya tenido el protagonismo político del que ahora presume en su campaña presidencial POR PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Dentro de las exigencias de transparencia y forzada sinceridad que deben asumir todos los aspirantes a la Casa Blanca, los Archivos Nacionales de Estados Unidos dieron finalmente a conocer 11.046 páginas de la agenda de trabajo que mantuvo Hillary Clinton durante sus ocho años como primera dama. El material, no carente de detalles irrisorios, había sido mantenido hasta la fecha en secreto entre los fondos de la Biblioteca- Museo de Bill Clinton en Arkansas. Pero un cúmulo de peticiones y presiones de toda clase han forzado finalmente su publicación. La primera parte de esos documentos muestra a una Hillary Clinton con hechuras presidenciales: reuniones de estrategia, encuentros con altos cargos del Congreso y del mundo económico, viajes con un alto contenido político, y hasta un desayuno a puerta cerrada en diciembre de 1993 con el entonces presidente del Gobierno español, Felipe González, donde estaba previsto un debate informal sobre sanidad Sin embargo, esta ambiciosa agenda llega a un abrupto parón tras el fracaso del intento de reforma sanitaria dirigido personalmente por Hillary. A partir de esa derrota en 1994, la primera dama plegó velas y se dedicó a tareas más tradicionales de su cargo: visitar colegios y hospitales, leer cuentos, citas para tomar el té, actos de beneficencia, giras por países del Tercer Mundo y discursos sobre cuestiones con mucha menor trascendencia política. El día en que el Pentágono lanzó misiles de crucero contra Serbia, ella se encontraba visitando ruinas de Luxor en Egipto. Y la jornada en la que su marido anunció ataques contra campos de entrenamiento de Al Qaida en Afganistán, la agenda de Hillary indica que estaba de vacaciones en Martha s Vineyard. Estos detalles resultan especialmente polémicos dentro del pulso abierto por la nominación presidencial del Partido Demócrata. Durante su campaña, la senadora por Nueva York ha venido presumiendo de tener bastante más experiencia gubernamental que Barack Obama. Ella ha insistido en que como primera dama tuvo un destacado protagonismo en las principales decisiones de la Administración Clinton. Este argumento ha si do apoyado por el célebre anuncio que muestra a un teléfono sonando a las tres de madrugada en la Casa Blanca y que transmite el mensaje de que Hillary está mucho más cualificada para contestar a crisis internacionales que Obama. Pero, según los papeles divulgados por los Archivos Nacionales, a la campaña de Obama le ha faltado tiempo para indicar que la ex primera dama no parece que contestase importantes llamadas ni a las tres de la madrugada ni a las tres de la tarde La agenda de la rutina diaria de Hillary Clinton, además de demostrar que respaldó el tratado de libre comercio con Canadá y México que ahora repudia en su campaña presidencial, incluye muchos mítines privados, sin detalle alguno. Y también confirma que el 28 de febrero de 1997, la primera dama se encontraba dentro de la Casa Blanca cuando su marido y Mónica Lewinsky produjeron en el cuarto de baño del despacho oval el inefable lamparón de ADN en el vestido de color azul marino de la becaria. Hillary Clinton REUTERS Mónica y Hillary La actividad de Hillary sufrió un parón tras el fracaso del intento de reforma sanitaria que dirigió personalmente Algunas entradas de este comentado calendario de trabajo producen cuando menos una sonrisa. El día de diciembre de 1998 en el que la Cámara de Representantes empezó a debatir la posibilidad de un juicio político contra el presidente Clinton, la primera dama asistió a una representación de un famoso ballet en dos actos de Chaikovski: El Cascanueces Y el mismo día en que se votó a favor del impeachment la cuestión coincide con una fiesta navideña en la Casa Blanca. Esa noche, tras la cena, el programa de Hillary incluye un primer baile con el presidente. Pero eso sí, con carácter opcional.