Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 21- -3- -2008 La agenda de Hillary Clinton como primera dama, un arma de doble filo 23 El Consejo de la ONU amplía el mandato El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas acordó ayer por unanimidad ampliar el mandato de la ONU en Afganistán, donde las tropas de la OTAN afrontan dificultades para reprimir a la insurgencia talibán. Los quince miembros del Consejo de Seguridad votaron a favor de la resolución para ampliar la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Afganistán. El documento también apela a incrementar el papel del enviado de la ONU al país. El texto hace referencia a la preocupación por la situación de la seguridad en Afganistán, en particular por el aumento de la violencia y las actividades terroristas de los talibán, Al Qaida, grupos armados ilegales, criminales y el narcotráfico A principios de este mes, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, nombró al diplomático noruego Kai Eide para suceder al alemán Tom Koenigs como representante de la ONU en Afganistán, quien tendrá que aumentar la coordinación internacional. La llamada a resistir de Bin Laden se pierde en un Irak en poder de los chiíes Cinco años después de la caída de Sadam, sus estatuas han sido reemplazadas por las imágenes de los grandes líderes religiosos de la secta mayoritaria MIKEL AYESTARÁN ENVIADO ESPECIAL BAGDAD. Osama bin Laden se sumó ayer al quinto aniversario del inicio de la guerra de Irak con uno de los típicos mensajes de llamamiento a la resistencia que ofrece en los últimos tiempos. Esta vez sus destinatarios eran los ciudadanos iraquíes, un país en el que la voz del salafismo radical predicado por Al Qaida va quedando poco a poco arrinconado por la imparable maquinaria chií, que, tras ocho décadas de sometimiento a la minoría suní del país, se ha convertido en el auténtico poder fáctico de este que llaman el Irak liberado Cinco años después de la caída de Sadam, sus estatuas han sido reemplazadas por las imágenes de los grandes líderes religiosos chiíes. En la capital, Bagdad, la separación sectaria ha dividido de forma cada vez más clara una ciudad donde muchas veces a la hora de caminar se tiene la sensación de hacerlo por los barrios del sur de Beirut. No hay lugar a duda cuando se entra en zona chií. La misma iconografía con fotos de los imanes en las paredes, recuerdos a los lugares santos y hasta el mismo uniforme de negro riguroso que lucen los hombres de Hizbolá en la milicia. Ejército del Mahdi, en estado de tregua, lo que ha ayudado a maquillar ostensiblemente las estadísticas de incidencias en el país. Nadie hasta el momento, ni el todopoderoso ejército de Estados Unidos, ha podido adentrarse en las entrañas de Nayaf. El joven Muqtada, de escasa preparación teológica y más interesado en los juegos de ordenador, lo que le valió el apodo de mulá Atari por parte de sus compañeros de seminario, sigue aprovechando la popularidad heredada de su padre, uno de los clérigos más famosos en la etapa de Sadam. Estas tropas tampoco dan un paso importante en el país sin consultarlo antes con el ayatolá Sistani, que es una auténtica personalidad religiosa de Irak, respetada por las dos sectas, y de discurso moderado, como el del otro gran ayatolá Said al- Hakim. Estas dos son las voces conservadoras del chiísmo dentro del país y las que de momento mantienen el control sobre los impulsos del joven Sadr, que con su mezcla de nacionalismo y religión ha conseguido calar especialmente entre los desesperanzados jóvenes que sufren las consecuencias de tantos años de guerra. Los dos ayatolás mantienen una relación directa y cordial con el gran hermano chií del otro lado de la frontera, Irán. Por su parte, la república islámica no quita el ojo a su antes enemigo, Irak, y prueba de ello fue el reciente e histórico viaje de su presidente, Mahmoud Ahmadineyad. El actual Ejército descansa sobre las bases de las antiguas milicias Badr, el brazo armado del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Irak, y la comunidad chií es predominante en la zona sur del país, donde se encuentran las reservas petrolíferas más importantes. Los altos cargos políticos del país están en sus manos, desde el primer ministro de la transición, Iyad Allawi, hasta el actual, Nuri Al Maliki, pero el poder real de esta comunidad no emana de las urnas, está en manos de los grandes clérigos. Reservas petrolíferas Sin unidad Hasta entonces- -precisó Karzai- la cooperación entre Afganistán y el resto de la comunidad internacional es un deber tanto para la guerra contra el terrorismo como para la estabilidad en el país En esa misma línea, Cheney concluyó que la clave de la seguridad afgana estriba en la habilidad de la nación para dotarse de fuerzas bien entrenadas y equipadas y lograr que el país pueda sostenerse por sí mismo. Actualmente, el Ejército afgano cuenta con 70. 000 tropas, pero el Ministerio de Defensa asegura que la cifra tiene que ser mucho mayor. El vicepresidente Cheney llegó a Afganistán en medio de estrictas medidas de seguridad. Durante su última visita, en febrero de 2007, un suicida hizo estallar una carga explosiva a las puertas de la base militar de Bagram, en la que se encontraba y de la que salió ileso. Pero en esta ocasión, la visita (a Afganistán) será un éxito aseguró un colaborador del número dos estadounidense en el avión que lo transportó a la capital afgana. Pero el chiísmo no está unificado en un país que se ha convertido en una especie de primer estado chií árabe de la región. Los líderes de las diferentes facciones están divididos y esperan la celebración de las próximas elecciones municipales y provinciales, previstas para otoño, para saber quién es más fuerte. Por un lado se encuentra la línea beligerante y populista del clérigo Muqtada Al Sadr, que desde hace más de medio año mantiene a sus milicias, El Bagdad recuerda con frecuencia a los barrios de Beirut controlados por la milicia chií proiraní de Hizbolá Un iraquí pasa ante un cartel con las imágenes de notables imanes chiíes en la ciudad de Basora, la segunda mayor del país AFP