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ABC VIERNES 21 s 3 s 2008 Cinco años de guerra en Irak s La presencia española ESPAÑA 13 Los siete héroes de Bagdad El CNI alertó durante todo 2003 al Gobierno del riesgo de ataques islamistas. En noviembre, siete meses después de la invasión de Irak, siete espías españoles fueron asesinados allí. Fue la primera concreción de las amenazas de Al Qaida y el preámbulo del 11- M C. MORCILLO MADRID. El 19 de marzo de 2003 George Bush daba la orden de invadir Irak y España se sumaba a la causa. El 9 de octubre el sargento José Bernal, segundo agregado de Información de la Embajada española en Bagdad era asesinado, y el 24 de noviembre corrían la misma suerte siete agentes del CNI destinados en ese país, víctimas de una emboscada a 30 kilómetros de la capital. Los analistas concluyeron meses después que Al Qaida fue preparando el trasfondo o justificación intelectual de los salvajes atentados de Madrid desde septiembre de 2003 y su escalada de amenazas contra España se concretó con el asesinato de los espías del CNI en Irak- -esa fue la declaración durante el juicio del 11- M del inspector jefe de la UCIE, José Luis Serrano- Las muertes de españoles en el país de Sadam marcaron un antes y un después y respondieron al llamamiento que Bin Laden hizo el 18 de octubre de ese año a través de Al Yazira para atentar contra España por el envío de tropas a Irak, una reivindicación después asumida por los autores de la matanza de los trenes de Madrid en un vídeo, en un fax a este periódico y en varios comunicados posteriores. ra los países con tropas desplazadas en Irak y señalaba a España, junto con Italia y Reino Unido, como eslabón más débil no fue conocido por los agentes hasta después de la matanza de Madrid. La estrategia de los mujaidines en Irak- -obligar a España a salir del país- -ya estaba diseñada para entonces y tanto Alberto Martínez, jefe del CNI en ese país, como sus hombres se mantenían en alerta permanente. Pero ni el comandante Martínez, ni su colaborador más cercano, José Antonio Bernal, que conocían a las gentes de Sadam Hussein como la palma de su mano lograron esquivar la muerte. Bernal fue tiroteado a las puertas de su casa en Bagdad el 9 de octubre. Un mes y medio después, el 29 de noviembre, el Gobierno de Aznar recibía un duro mazazo cuando siete agentes del CNI eran acribillados con lanzagranadas y fusiles de asalto a 30 kilómetros de la capital iraquí. Sólo uno salvó la vida. Habían comido en Bagdad, viajaban de paisano en dos vehículos civiles y se encontraban en una misión de reconocimiento de la zona ante el inminente relevo de cuatro de ellos. Se defendieron hasta el límite con sus pistolas, intentado escapar de las llamas que devoraban los coches. Sólo lo consiguió José Manuel Sánchez Riera, que viajaba a bordo del primer vehículo atacado y logró alertar con su teléfono satélite a la sede del CNI en Madrid. Todo apuntó a una encerrona diseñada al milímetro y coordinada, que precedió al baile sobre los muertos y los festejos de un grupo afín a Sadam. Las especulaciones pasaron por una confusión con agentes de la CIA o del Mossad, pero lo cierto es que nunca se detuvo a nadie por el atentado. En julio del año pasado saltó una mínima revelación tampoco concretada. El propio CNI informó de que el ex agente traidor Roberto Flórez, detenido en Tenerife en esas fechas, había revelado decenas de identidades de agentes españoles en el extranjero a los servicios secretos rusos. Sin dar más detalles, el máximo responsable de Inteligencia dijo que entre esas delaciones podían estar los nombres de los funcionarios muertos en Irak. De hecho, Flórez procedía de Pravia (Asturias) el lugar donde se crió el comandante Alberto Martínez y con el que casi seguro coincidió muchas veces. Una veintena de documentos Antes y después del 11- M, el CNI había advertido al Gobierno del riesgo de atentados islamistas en función de una serie de factores (uno de los más destacados el apoyo de Aznar a la invasión de Irak) Así figura en una veintena de documentos de los servicios secretos españoles que estudiaron los miembros de la comisión de investigación del 11- M. Existe un documento fechado el 21 de febrero de 2003, otro en abril, un tercero el 10 de junio tras los atentados de Casablanca, otro el 27 de octubre y uno más del 20 de noviembre poco antes del asesinato de los siete agentes. La Policía también informó directamente y por escrito de la situación de alarma, sobre todo tras el comunicado del 18 de octubre de 2003. El anunció más duro y grave, emitido el 10 de diciembre en una web islámica en el que Al Qaida fijaba una estrategia diseñada pa- Decenas de identidades Alberto Saiz admitió que el espía traidor Flórez pudo vender información sobre los agentes asesinados Llegada a la base de Torrejón de Ardoz de los féretros con los cuerpos de los agentes asesinados JULIÁN DE DOMINGO