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ABC JUEVES 20 s 3 s 2008 MADRID 41 Unas prácticas de fuego real provocan quemaduras a operarios de la M- 30 No son bomberos dice el Ayuntamiento sobre los trabajadores de mantenimiento S. M. MADRID. Una quincena de trabajadores de la empresa encargada del mantenimiento de los túneles de la M- 30 sufrieron quemaduras la semana pasada mientras realizaban prácticas de fuego real sin disponer de los equipos de protección adecuados. Así lo informa el sindicato CC. OO. que ha presentado una denuncia ante la Inspección de Trabajo por incumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. El sindicato responsabiliza a la unión temporal de empresas EMESA- -integrada por el Ayuntamiento, Ferrovial, y Dragados ACS, entre otras empresas- que es la que se ocupa de las tareas de conservación y mantenimiento de Madrid Calle 30. Fuentes de la compañía aseguraron a ABC desconocer los detalles de la denuncia. Según el relato de Víctor García, responsable de la federación regional de Construcción de CC. OO. una quincena de integrantes de este colectivo de trabajadores realizaban un curso de formación con fuego real. Se introdujeron en unas cubetas donde la temperatura rondaba los 500 grados centígrados, pero la ropa que llevaban contaba con una mínima capa de material ignífugo Además, tuvieron que compartir la misma máscara antifuego porque no había suficientes para todos. Los trabajadores tuvieron que ser ingresados en diferentes centros hospitalarios por quemaduras en las cuerdas vocales y en otras partes del cuerpo. Estos trabajadores, además, están encuadrados en el convenio de construcción por lo que sus salarios no son los adecuados a alguien que hace trabajo de bombero señalaron en CC. OO. Para protestar por esta situación, se ha convocado una concentración para el próximo miércoles en Cibeles. Portavoces del Ayuntamiento madrileño aseguraron que estos operarios no son bomberos- no han pasado ninguna oposición -ni realizan funciones propias de este colectivo. En caso de siniestro en el interior de los túneles de la M- 30, recordaron, deben ponerse de inmediato en contacto con Bomberos y Samur. Agentes de Policía Científica, el lunes en la puerta del edificio donde tuvo lugar el crimen DE SAN BERNARDO El profesor de Alcalá murió tras recibir 40 puñaladas antes de la explosión de su vivienda La autopsia reveló ayer que fue asesinado, como informó ABC s Las heridas más graves las tenía en el cuello M. J. ÁLVAREZ MADRID. Fue asesinado. Así lo determinó ayer la autopsia que se le practicó al cadáver de Jorge Ropero, el profesor de 36 años, nacido en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) cuyo cuerpo calcinado fue hallado el lunes en su vivienda, situada en la calle de Escritorios, 9, de Alcalá de Henares. La necropsia ha revelado que le agredieron con saña: presentaba entre 30 y 40 puñaladas repartidas por todo el cuerpo, las más graves, en el cuello. Además, tenía la nariz fracturada y varias contusiones, entre ellas, en la cabeza, lo que evidencia que, además, pudo hacer frente a su agresor o agresores para defenderse. Lo cierto es que su muerte no fue un accidente, tal y como informó ABC, a pesar de que en los primeros momentos así pudo parecer. Como se recordará, en el inmueble, en el que apenas llevaba viviendo un mes de alquiler- -al parecer junto a su novia, de la que nada se sabe- los vecinos se despertaron sobresaltados sobre las 06.45 de la mañana. Una fuerte sacudida, producto de una explosión y posterior incendio, hizo que salieran apresuradamente de sus casas. Lo atribuyeron al gas, sin embargo, en el edificio- -una vieja corrala situada en el casco antiguo de la ciudad complutense, enfrente de un convento de monjas- -no hay instalación de gas natural y las dos bombonas de butano que había en la finca que sufrió la deflagración, y en la que cayeron varios tabiques a consecuencia de la onda expansiva, estaban en perfecto estado, según confirmaron bomberos y técnicos que acudieron hasta allí. La sorpresa llegó cuando, a pesar del estado en el que se encontraba el cuerpo de Jorge Ropero, que fue hallado totalmente calcinado en el salón, se observó que presentaba numerosos cortes. Los más llamativos los tenía en el cuello, como ya se ha dicho. Eso, unido a que la causa de la explosión no fuese el gas, hizo que todo apuntara a un homicidio. Sin embargo, pese a todos los claros indicios, faltaba por probar una cuestión básica: si la muerte fue intencionada, es decir un asesinato, y posteriormente, el autor o autores provocaron la detonación para borrar huellas, o, por el contrario, si las heridas incisas que presentaba la víctima fueron ocasionadas al resultar lesionada por los objetos que se le vinieron encima por la rotura de cristales, cascotes, etc. Ese extremo solo lo podía despejar tela autopsia, que ayer dio la clave a primeras horas de la tarde. Queda la segunda cuestión pendiente, además del móvil y la autoría: la causa de la explosión, que provocó importantes daños en el inmueble alcalaíno. Los análisis que está efectuando la Policía Científica serán determinantes, aunque tardarán aún varios días. Pudieron emplear desde cualquier aerosol, a algún líquido inflamable o productos químicos. Según algunos vecinos, Jorge Ropero fue militar y estaba haciendo un máster. Tiene varios antecedentes por infracciones de tráfico. Ahora, el encono utilizado para acabar con su vida arroja más interrogantes al caso. Atracan una joyería en Campamento y apalean al propietario Ep MADRID. Tres individuos atracaron ayer a punta de pistola la Joyería Ron Vidrié ubicada en la calle Villaviciosa del barrio de Campamento (Latina) y agredieron al propietario del local para llevarse diversa cantidad de joyas y dinero en metálico. Tras el asalto, los delincuentes consiguieron darse a la fuga. Según testigos presenciales, los hechos ocurrieron cerca de las 19.30 horas cuando tres personas, dos hombres y una mujer, entraron a cara descubierta en la citada joyería y, tras amedrentar con una pistola y golpear a su propietario, se llevaron joyas y dinero de la tienda. Tras cometer el atraco, los asaltantes, que guardaron su botín en varias bolsas de plástico, abandonaron el local y metieron su recompensa en el maletero de un Opel Astra gris antes de darse a la fuga. Sin embargo, su marcha se vio entorpecida unos instantes debido a que el hombre al que acababan de atracar salió en su busca para intentar recuperar lo que le habían robado. Atracadores y víctima mantuvieron una pequeña disputa en plena calle, en la que los ladrones no dudaron en encañonar de nuevo al joyero, e incluso llegaron a disparar algún tiro al aire, según testigos presenciales. Resta por averiguar el móvil del crimen y la causa de la explosión, extremos que están siendo investigados