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24 INTERNACIONAL Cinco años de guerra en Irak JUEVES 20 s 3 s 2008 ABC (viene de la página anterior) despertarse al día siguiente. Es la sensación que viven la mayoría de ciudadanos en esta ciudad. A los problemas de seguridad hay que sumar la carestía del nivel de vida, el cuarenta por ciento de paro y, aunque las tiendas están bien surtidas, los precios inalcanzables de unos productos que llegan principalmente de las vecinas Turquía e Irán. Yo ya no siento nada cuando escucho a mi hermana Zeynab. Me he acostumbrado a convivir con el dolor y la desesperanza. Ya no recuerdo cosas tan normales antes como ir a dar un paseo con mi familia a orillas del río, o fumar narguile (pipa de agua) en algún restaurante del centro. Mi vida, como las pocas amigas que me quedan, se reduce a estas cuatro paredes y a la compra diaria señala la hermana. La historia de Zeynab se repite detrás de cada puerta. Todos han perdido a alguien en esta guerra que empezó hace cinco años y que aún no ha concluido. Una guerra que ha causado, según las estimaciones más bajas, la muerte a unos 82.000 civiles iraquíes, aunque otros estudios como los realizados por la publicación científica Lancet elevaban la cifra hasta 600.000. Mientras, el número de soldados estadounidenses muertos en Irak ronda ya los 4.000. En 2003, la coalición británico- estadounidense invadió Irak y puso punto final a la era de Sadam. Prometió entonces una era de libertad y democracia, pero los cinco años transcurridos desde entonces no han traído más que más odio, más violencia y más miedos. La historia de Irak, antigua y moderna, ha estado marcada por la violencia, las conspiraciones, los asesinatos y las revueltas. Pero se podría decir que la tradición cainita está hoy más viva que nunca. La huella de los españoles La labor de la Brigada Plus Ultra II quedó empañada por el asalto a un hospital en el que participaron mercenarios de Blackwater que querían bombardearlo. Más de uno acabará en La Haya advierte el general Alberto Asarta MERCEDES GALLEGO ENVIADA ESPECIAL NAYAF. Por la ventanilla del coche, Sami Rasouli, fundador de los Equipos de Musulmanes por la Paz, hace de guía. Éste es el puente que tanto le costó tomar a los estadounidenses señala al cruzar el Eúfrates. Luego, la Universidad de Kufa. Y con la misma naturalidad deja caer la bomba. Y ése es el hospital que destrozaron los españoles La terrible acusación se repite por toda la ciudad, es vox populi. Los españoles asaltaron el hospital y lo destruyeron por completo asegura Mohamed Abdul Alamir, jefe del Departamento de Radiología del Hospital de Especialidades de Nayaf. Otros médicos del hospital de siete plantas y 400 camas, ratifican su versión al narrar los sucesos del 4 de abril de 2004, cuando los seguidores del clérigo chií Múqtada al Sáder cargaron contra las tropas españolas, a las que creían detrás de la detención del imán Mustafá al Yaqubi. En realidad fue un comando estadounidense el que llevó a cabo esa polémica detención sin informar a los españoles que estaban al mando de la zona. Al Yaqubi ni siquiera se encontraba en las instalaciones de la base Al- Andalus, como creía la turba, sino que había sido trasladado directamente a Bagdad para ser interrogado. Los enfrentamientos costaron la vida a dos soldados de la coalición- -un salvadoreño y un estadounidense- así como a 30 manifestantes, además de dejar 200 heridos. Dos años después se cobraron otra vida, la del director del hospital Safaa Al Amid, asesinado a tiros en la puerta de su casa por colaboracionista cuando intentaba convencer a los estadounidenses para que reconstruyeran el centro médico. Las reparaciones del edificio se completaron hace sólo seis meses, tras varios escándalos de corrupción, aunque el equipo tecnológico no ha sido restablecido. La batalla duró un día, la ocupación del hospital dos años comenta Mohamed Turky A. Mámar. La conducta de los españoles fue desastrosa. Los hospitales deberían estar fuera de los límites de la guerra. España tiene una responsabilidad social. Antes de retirarse de Al- Nasiriya los italianos construyeron un hospital moderno con alta tecnología. Eso muestra el contraste La dirección del hospital apoya la denuncia con un vídeo grabado tres meses después de la toma del mejor centro sanitario de la región: el mobiliario amontonado en los quirófanos, el equipo médico tirado por la azotea, los escáners rotos, los ordenadores por el suelo... Como si hubiera pasado un huracán. Y pese a las pruebas y los testigos, la memoria colectiva de los pueblos no siempre hace justicia a lo que ocurre en el fragor de la guerra. A la confusión del momento, teñido de sangre y ahogado por el ruido de la metralla, ha contribuido el silencio del gobierno español, que después de abandonar precipitadamente el país no ha querido mirar atrás. En el Ministerio de Exteriores no desean dar más explicaciones de lo que llaman una decisión traumática ni están dispuestos a aceptar responsabilidades por lo que ocurriera bajo otro gobierno En el de Defensa no quieren ni oír hablar de Irak. A los efectivos españoles el gobierno los ha tratado como un error. Los estadounidenses los han tachado públicamente de cobardes. Y ahora, los iraquíes, de vándalos. Hasta ese 4 de abril la labor de la ayuda militar española a la reconstrucción de Irak había sido gratificante. Las relaciones con la población eran buenas. El trato con el personal iraquí que trabajaba para ellos fue tan cordial que hubo lágrimas y abrazos en la despedida. Habíamos realizado un buen trabajo durante ocho meses. Teníamos buenas relaciones con todos los grupos políticos y religiosos dijo consternado ese 4 de abril un comandante español al periodista Gervasio Sánchez, testigo de los enfrentamientos. Y de re- Decenas de miles de muertos Lavar el honor El ex jefe civil en Irak Paul Bremer acusó a las tropas españolas de cobardes por no apoyar a los estadounidenses pente todo se desmorona escribió proféticamente. Porque a partir de hoy nada será igual en Nayaf No ha sido fácil desenredar la madeja del honor español entre tanto pacto de silencio, pero finalmente el testimonio del entonces coronel Alberto Asarta, segundo de la Brigada Plus Ultra II y máxima autoridad en Nayaf, sirve para poner los puntos sobre las íes. Tengo mi conciencia muy tranquila asegura. Ese hospital está en pie gracias a nosotros. Si hubiera sido por las ideas de Blackwater y de los estadounidenses no quedaría más que una montaña de escombros Un informe del Congreso de EE. UU. dado a conocer en octubre pasado reveló que los mercenarios del mayor contratista de seguridad estadounidense, Blackwater, participaron en operaciones tácticas militares junto a las tropas estadounidenses y españolas duran- te los distubios de Nayaf. Asarta fue el hombre que plantó cara a los estadounidenses, que querían bombardear el centro sanitario para acabar con cinco o seis francotiradores. Para los civiles- -en referencia a los mercenarios- -lo más fácil era mandar aviones, arrojar bombas inteligentes y dejar una montaña de tierra. Pero nosotros sabíamos que estábamos más seguros con el hospital en pie y que además ayudaba a salvar gente Sólo un muro de cuatro metros de altura separaba el centro hospitalario de los edificios adyacentes en construcción que ocupaba la base AlAndalus. Por dos veces ese día los estadounidenses quisieron bombardear el centro sanitario, pero el mando español exigió que sólo se le diera apoyo aéreo con helicóperos Apache para evitar daños colaterales. Luego vino el general Sán-