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ABC JUEVES 20 s 3 s 2008 ESPAÑA 19 PRINCIPALES OPERACIONES DEL GRUPO DE SECUESTROS EN EL EXTRANJERO Mar Caribe COSTA RICA Panamá PANAMÁ C UE R COLOMBIA El 20 de enero secuestran a José Vicente Colastra y a su hijo Sergio Colastra Millán. Los captores eran de las FARC Se desplazan 2 policías Panamá (2006) CROACIA Belgrado BOSNIA SERBIA P O N ACIO N AL DE PO Se desplazan 2 policías El 1 de marzo Diego Ceballos es capturado por una banda de delincuentes de la que formaba parte la mujer serbia con la que mantenía relaciones de pareja LICIA Serbia (2006) Andrés Gude es tiroteado y secuestrado en Lima el 30 de marzo por una banda liderada por un ex capitán de la Policía de Perú COLOMBIA ECUADOR PERÚ Perú (2006) Grupo de secuestros y extorsiones UDEV- Central Se desplazan 2 policías Se desplazan 2 negociadores Resuelto desde España Shangai San Felipe Caracas BRASIL Secuestro de Maximino Manuel Brito Martín residente en San Felipe (Yaracuy) Fue liberado el 16 de marzo. Secuestro en Caracas de Jesús Ovidio Domínguez. Fue liberado el 18 de marzo VENEZUELA Lima Océano Pacífico Venezuela (3- 3- 2008) COLOMBIA BRASIL PERÚ BOLIVIA El 15 de mayo es secuestrado en Yiwu (Shangai) el empresario Fco. José Rodríguez. 48 horas más tarde es liberado gracias a la colaboración de los agentes que le localizaron desde España y la Policía china Shangai (2006) CHINA Océano Pacífico La Policía resuelve el secuestro de dos españoles en Venezuela sin pago de rescate Los agentes españoles se encargaron de la negociación, y los venezolanos, de la investigación operativa PABLO MUÑOZ MADRID. Lo que en 2006 fue una iniciativa incierta y sin precedentes- -la actuación de la Policía española en el extranjero en casos de secuestro de compatriotas- se ha convertido, dos años después, en una actuación consolidada y que da muy buenos resultados. En los últimos días, dos empresarios españoles secuestrados en Venezuela han sido liberados gracias, en buena parte, al trabajo de los dos negociadores del grupo de Secuestros y Extorsiones de la UDEV Central de la Policía enviados a ese país junto a agentes del GEO. El final feliz se consiguió, además, sin que las familias de los rehenes pagasen rescate alguno. Los dos secuestros se perpetraron el pasado día 3 en dos estados de Venezuela. El primero de ellos, del que fue víctima Maximino Manuel Brito, lanzaroteño de 79 años y propietario de una finca, se produjo a las seis y media de la mañana cuando la víctima salía de su domicilio de la urbanización Obispo Alvarado de San Felipe (Yaracuy) En ese momento varios individuos armados le abordaron y se lo llevaron sin dejar rastro. Sólo doce horas después, el hispano- venezolano Jesús Ovidio Domínguez, de 68 años y propietario de una fábrica de repostería al sur de Caracas, era secuestrado por otro grupo de delincuentes en la autopista que une la capital con Maracay, a la altura de la terminal de autobuses La Bandera, cuando conducía su automóvil. Al conocerse el doble secuestro, la Embajada de España, a través de la Unidad de Emergencias Consulares, alertó de lo sucedido y en cumplimiento del protocolo internacional de secuestros de españoles en el extranjero comunicó los hechos a la Comisaría General de Policía Judicial. A partir de entonces, la UDEV Central se puso en marcha y entraron en contacto tanto con el agregado de Interior en Venezuela, para pedir más datos, como con las familias y, por supuesto, con la División Antisecuestros de la Policía venezolana. Analizada la situación, se decidió enviar a Venezuela a dos negociadores del Grupo de Secuestros con la misión de entrar en contacto con las familias, canalizar la negociación con los criminales y prestar el apoyo necesario a sus colegas venezolanos, que en todo momento se mostraron a favor de esa colaboración. El primero de los secuestros resuelto fue el de Maximino Manuel Brito y para ello resultó fundamental el trabajo de los negociadores, ya que poco a poco convencieron a los delincuentes de que la familia de la víctima no estaba en condiciones de hacer frente a un rescate, por lo que su objetivo de lograr dinero era inútil. Como es lógico, ese trabajo de persuasión duró varios días, en concreto hasta la madrugada del pasado domingo, cuando la víctima quedó en libertad y en perfecto estado de salud. El de Jesús Ovidio Domínguez fue un caso más peliagudo. En este secuestro los negociadores se fajaron especialmente en la obtención de información de los criminales y en ganar tiempo para que las pesquisas de los agentes venezolanos pudieran dar sus frutos. La víctima tiene mala salud y ese era otro elemento de presión sobre los investigadores, lo mismo que el elevado rescate que pedían los criminales. El trabajo policial fue poco a poco dando resultado y de hecho los agentes venezolanos llegaron a realizar detenciones de individuos relacionados con el grupo de secuestradores. La presión policial llegó a alcanzar tal intensidad que el pasado martes los secuestradores decidieron dejar en libertad a su víctima ante el temor a ser detenidos. Desde 2006 agentes españoles del Grupo de Secuestros y Extorsiones, apoyados por funcionarios del GEO, han participado en la liberación de varios españoles secuestrados en Venezuela, como son Alberto Cid Souto, Francisco Muradas y Javier Bespín Pérez. Presión policial Una colaboración que se afianza con el tiempo La investigación de cualquier policía en terceros países es siempre un asunto complicado que requiere alcanzar un alto grado de confianza entre las dos naciones. Con Venezuela comienza a existir ya una experiencia importante y operaciones como las de estos días han servido, más allá del objetivo principal de liberar a los rehenes, para afianzar unas relaciones cada vez más intensas entre los cuerpos policiales venezolanos y españoles. Las fuentes de la investigación consultadas por ABC destacaron que la colaboración con la Policía venezolana se ha basado en la confianza necesaria para que el trabajo haya tenido estos resultados. Nosotros nos encargábamos de la negociación y el contacto con las familias; ellos, de las vigilancias, las escuchas y, en definitiva, de la investigación operativa No sólo eso. La experiencia que se ha adquirido desde 2006 ha servido también para perfeccionar los mecanismos de coordinación de la Policía con el Ministerio de Asuntos Exteriores, y en especial con la Unidad de Emergencias de Asuntos Consulares.