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ABC JUEVES 20 s 3 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA SEMANA SANTA EN DOÑANA N estos días hay en España dos clases de procesiones: las de la fe popular, que se renuevan a sí mismas con una vitalidadexpansivay sin declives, y ladelaarchicofradía de las vacaciones, cuyo número de hermanos ha mermado por culpa de la crisis, aunque las hileras de penitentes aún dan para saturar las carreteras. Como a Zapatero no le gusta la Semana Santa- -quizá nadie le ha explicado aún que ser laico no obliga a mantenerse por completo al margen de una fiesta en la que se involucra medio país, incluidos muchos agnósticos- -se ha ido a Doñana a meditar el nueIGNACIO vo Gobierno entre garzas CAMACHO con las plumas mojadas por la tormenta que desde el cabo de San Vicentehaenfriadolasexpectativasdeloscofrades andaluces con un turbión inoportuno de agua. Allí ha pasado su onomástica dibujandoelcrucigramadelGabinete, y quizá haciendo jogging por esas playas sobre las que no deja huella al correr, como los fantasmas; para un hombre capaz de levitar sobre la arena, la sombra de la recesión apenas debe de constituirunaremotalíneadesombra en elhorizonte de su flamante victoria. Transfigurado por su recienteéxito, elpresidente se dispone a acolchar sobre el superávit el previsible efecto de la desaceleración y sus secuelas de desempleo; va a crear una especie de Ministerio del Gasto, con competencias asistenciales acumuladas, para derramar millones sobre las cabezas de los desamparados, y estámirando elmodode colocar en la alineación aalgunode sus gurús decabecera- -Vegara, Sebastián, Taguas- -para contrapesar los recelos de Solbes a la hora de meter mano en la despensa. Si fuera uno de esos romanos que salen en las procesiones acaso escrutase en el Coto la forma en que levantan el vuelo las anátidas, para atisbar las claves del futuro inmediato, pero en su descreída fe de optimismo antropológico tiene una ilimitada confianza en su suerte y además ya sabe que hasalidovivo delos idus demarzo. Lo que le importa es el modo de cuadrar el rompecabezas territorial, ese puzle en el que lleva tiempo haciendo cábalas para resituar al PNVen elmarco deuna negociaciónestatutaria que desactive el referéndum de Ibarretxe y, acaso, despejar una pista de aterrizaje de emergencia para ETA. La viuda y la hija de Moisés Carrasco han visto en Sevilla pasar al Cristo de la Buena Muerte, pero nadie sabe aún en qué cofradía va a dar Zapatero el golpe de llamador para formar una alianza de investidura. Tiene tiempo; Rajoy, en México, ni está ni se le espera, y Pepe Bono se ha ido a la India a aprender los mantras con que aplacar la impaciencia de un Congreso fuertemente polarizado por el bipartidismo. Cuando el Gran Mago regrese de las marismas, las nubesdeestasemanasehabrándisuelto y las tormentas que amenazarán son de otra clase. Quizá lleguen desde Kosovo tambores deunaguerra quenoes nuestra, pero al líder del Ansia Infinita de ya no le afectan las músicas de Pasión; cinco años después de Irak, la segunda victoria le ha investido con la túnica transparente de una resurrección en la que no creían los escépticos. El que meta el dedo en sus llagas sólo encontrará el vacío de la arrogancia. E EXTERIOR LA CAÍDA DE BEAR STEARNS L día 11, uno de los cinco grandes bancos de inversión de Nueva York, Bear Stearns, nacido después de la Primera Guerra mundial, luchaba por evitar la quiebra. Estamos en el centro de la crisis de la subprime. La Reserva Federal y uno de los rivales de Bear, JP Morgan Chase, acordaron una inmediata inyección de fondos a la (excesivamente) respetada entidad. El dólar, cotizado el día 11 frente al euro a 1,532, se cambiaba tras la noticia a 1,5916. El viejo buque no pudo resistir la presión de las aguas entorno. Fue, como es frecuente en estos casos, el auxiliador quien dio buena cuenta del auxiliado. La (impropiamente adjetivada) honorable casa de banca caía en manos de Morgan. Al tiempo, la Reserva Federal bajaba el interés interbancario un 0,25. Algunos ejecutivos de Bear se preguntaban si la operación de Morgan, al comprar un negocio de 20.000 millones en 236, era brillante. Era brillantísima. Estamos ante el especulum: llamado especulación por quienes aman este negocio. Algunas preguntas quedan en el aire. En la imposibilidad de resumirlas aquí, las trataremos en un artículo extenso en Política Exterior. DARÍO La economía americana, metida en VALCÁRCEL el proceso hace años, entra ahora en una fase distinta. Y con ella el mundo. Si el proceso va en mala dirección- -y conduce literalmente al infierno- -será en parte por la pasividad deliberada del regulador, es decir, la administración federal, es decir, Washington. Es cierto que las grandes instituciones financieras se han visto empujadas a la refriega. No se trata de que la Unión de Bancos Suizos o Merril Lynch hayan sido ocupados por gangsters. Nunca hemos sido ángeles, de acuerdo, aseguraba desde París Daniel Bouton, patrón de la Societé Générale, mais tout de mème... Si no se compite, el puesto en el ranking se viene abajo. Había que crecer cada vez más deprisa: el sector inmobiliario, individual o familiar, aseguraba algunas condiciones. Equivalía a apostar por el sector más agradecido. José E García (o John Smith) compraba una pequeña vivienda merced a un préstamo hipotecario. Al poco tiempo, sus metros cuadrados subían sorprendentemente de valor. Se ampliaba la hipoteca. Se ofrecían créditos añadidos para muebles, caprichos... Esos agentes debían volver a la oficina cada día con un número fijo de clientes. ¿El juego de siempre? No. Era otra cosa. Se trataba de vender una motocicleta en muy mal estado. La autoestima del comprador crecía. Pero la vida es a veces muy mala. Había caído en una trampa, como el astuto- incauto en la estación de ferrocarril... El producto vendido por millares de agentes se llamaba Subprime, que significa Operaciones de Baja Calidad. Paralelamente los estafados de Afinsa, en España, se veían como astutísimos (compraban títulos respaldados por sellos. Ahora piden que el Estado les proteja, hay que tener un rostro de granito) El esforzado ahorrador ¿por qué compra ese papel podrido pudiendo comprar telefónicas? Los agentes incitaban a declarar en falso, a mentir. Hay en América (o en Australia, tanto da) incontables documentos falsos: el hipotecado declaraba tener un salario que no tenía, en una empresa en la que no trabajaba, declaraba ser empleado fijo cuando tenía un contrato eventual, su declaración era imaginaria... Tú puedes, tú puedes... Los organismos intermediarios cuántos problemas encubren estos términos) empaquetaban millones de pequeñas operaciones que los bancos habían de adquirir si querían mantenerse en el ranking. Muchos de esos organismos intermediarios han desaparecido del mapa, autodisueltos, gracias a las tolerantes normas federales. Y así, el día (previsible) en que la rueda se para, llega el colapso de millones de individuos y familias, como si el infernal engranaje tuviera la obligación, el deber moral, de funcionar siempre. El proceso es sofisticadísimo, pero éstas son sus líneas generales. Es un episodio, uno más desde los fenicios: dos economías, la real y la especulativa, viven enfrentadas. A costa de insomnios, el empresario, pequeño o grande, transforma la materia en algo más valioso, plus valia. La economía especulativa, especulum, parte de una creencia, como si lo deseado ocurriera en la realidad.