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ABC MIÉRCOLES 19- -3- -2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 75 Los laboristas lloran al cineasta que les ayudó a ganar las elecciones E. J. B. CORRESPONSAL LONDRES. La muerte de Minghella ha causado honda impresión en el Reino Unido, donde era conocido tanto por su carrera como cineasta como por algunas colaboraciones singulares. Entre ellas figura uno de los vídeos más recordados de las últimas elecciones generales en el Reino Unido, que llevarían a Tony Blair a ganar en 2005 por tercera vez consecutiva, marcando todo un récord entre los laboristas, y que fue también obra de Anthony Minghella. La cinta presentaba a Tony Blair y a su entonces ministro de Economía y Hacienda, Gordon Brown, en una sesión mano a mano en Downing Street, ambos en mangas de camisa. Blair y Brown habían estado los meses anteriores a la greña, de manera que la amistad y colaboración que la cámara transmitía al electorado era un clásico ejemplo del arte de la comunicación política. La habilidad de Minghella para crear una íntima atmósfera de trabajo entre los dos líderes laboristas tuvo su premio en las urnas. Emitido el vídeo y ganadas las elecciones, ambos siguieron su conflicto hasta que Brown forzó la marcha anticipada de Blair. Al saberse la noticia de su muerte, Blair calificó a Minghella de ser humano maravilloso Por su parte, Brown indicó que era uno de los mayores talentos creativos, uno de los más finos guionistas y directores, un gran campeón de la industria cinematográfica brirtánica y un experto en literatura y ópera La BBC emitirá el próximo domingo su último trabajo, un capítulo de 90 minutos para televisión del libro La agencia de detectives de mujeres número uno del que Minghella fue coautor del guión y director. Por su parte, la English National Opera estudia futuras reposiciones de su montaje de Madama Butterfly estrenado en 2005. También tuvieron emocionadas palabras de recuerdo para el cineasta los protagonistas de El paciente inglés la película que le elevó a la fama. Entre ellos Ralph Fiennes, quien recordó que sus filmes giran en torno a la extrema soledad y el poder liberador del amor El productor de la afamada película, Harvey Weinstein, expresó su profunda tristeza: Tengo el corazón roto. Era mi mejor compañero y, más que todo, mi hermano Una escena de El paciente inglés ABC LA SEVERIDAD DE LO ROMÁNTICO El mejor cine de Minghella respira fatigosamente por la intensidad de su emoción y está hecho con algunas de las más inolvidables escenas de amor y guerra mientras suena la música de Gabriel Yared. O esa gruta siniestra y final en un desierto... O el homérico beso de despedida de Nicole Kidman a Jude Law sobre el que se teje la descorazonadora historia de amor de Cold Mountain y una odisea en seco tras la batalla... El cine de Minghella, al menos el que lo hará grande, viene envuelto en un papel muy arriesgado, casi temerario: habla con vehemencia poética e impúdica de asuntos de extrema delicadeza, como son la pérdida, la espera, el dolor, la muerte... siempre relacionados con un amor de proporciones formidables y de una intensidad de llanto de barra de bar nocturno. La mezcla, en cine, es opresiva, sofocante, y sólo puede producir ese tipo de doble irritación, la que niega el común de los sentidos y la que afirma y delata el brillo enrojecido de los ojos. Contra el torrente de sentimientos que producen películas como El paciente inglés o Cold Mountain no hay la menor defensa, todo está urdido para sucumbir por completo ante la tromba: visual, musical, sentimental, de forma y de estilo... La ropa de aventura del conde Lazslo Almazy (Fiennes también se llama Lazslo, como Paul Henreid en el bar de Rick Blane) el perfil y el contraluz de Kristin Scott Thomas en el personaje de alguien casi tan atractivo como ella, la aventurera Katharine Clifton... aunque eso es sólo un contrapunto novelero y apasionado de la realidad: un despojo moribundo en una cama al cuidado de una enfermera. El amor y la guerra han trenzado lo mejor del cine de Anthony Minghella, tan pulcro y refinado, tan lírico y romántico, pero tan capaz, al tiempo, de mostrar la peor cara de lo feo. Con el mismo estilo, con la misma tromba visual, musical y estética, de repente, estos actores y otros tan exquisitos como Jude Law o Natalie Portman (terrible en Cold Mountain o Nicole Kidman revelan todo ese corpachón deforme del amor cuando se arrejunta con la guerra. Oti Rodríguez Marchante S EPA i alguna vez una película no dudó en despeñarse por la cara norte de lo romántico, ésa fue El paciente inglés Pero si alguna vez quiso tener alguien la osadía de repetir el salto, ése fue Anthony Minghella cuando hizo siete años después Cold Mountaine Ralph Fiennes, Kristin Scott Thomas, Jude Law, Nicole Kidman... personajes arrebatados de una pasión que roza lo intolerable: y por eso Minghella es (pero no lo será, pues el tiempo ha de soplarle forzosamente de barlovento) uno de los cineastas más discutidos al Oeste de Casablanca- -la película- -precisamente por su absoluta entrega a la construcción de escenas de una humedad irrepetible, con aceituna. Nadie que lo haya visto olvidará nunca ese momento en el que Juliette Binoche vuela pared arriba con una antorcha y descubre los frescos de la iglesia. Como nadie olvidará esas carnales y sinuosas dunas Contra el torrente de sentimientos de El paciente inglés o Cold Mountain no hay la menor defensa