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72 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MIÉRCOLES 19- -3- -2008 ABC El prolífico escritor y divulgador científico británico, en su casa de Colombo, Sri Lanka, el 9 de mayo de 2007 AP Muere Arthur C. Clarke, maestro de la ciencia ficción e inventor del futuro El divulgador científico y autor de 2001: una odisea en el espacio fallece en Sri Lanka a los 90 años por un ataque cardiorrespiratorio ABC COLOMBO. Arthur C. Clarke murió anoche sin que se haya desvelado su gran inquietud: saber si existía vida inteligente en nuestro universo. El autor de 2001: una odisea en el espacio maestro de la ciencia ficción, insigne divulgador científico e inventor del futuro, murió en Sri Lanka a los 90 años de un ataque cardiorrespiratorio, según su secretario personal, Rohan de Silva. Arthur C. Clarke fue el autor de más de ochenta libros, de los cuales unos veinte millones de ejemplares se han editado en más de treinta idiomas. Arthur C. Clarke, cuyo verdadero nombre era Arthur Charles Clarke, nació el 16 de diciembre de 1917 en Minehead, (Inglaterra) y ya desde muy joven exhibió un inusitado interés por la astronomía, llegando a dibujar un plano de la luna gracias a la percepción que de ella tuvo a través de un telescopio casero. En 1936, y una vez completados sus estudios secundarios, se traslada a Londres para trabajar como funcionario. durante la Segunda Guerra Mundial, en la que sirve como instructor de la RAF entre 1941 y 1946, donde sirvió como monitor de radar. Su única novela que no es de ciencia ficción, Glide Path está basada en este trabajo. Concluida la guerra, publica su artículo técnico Extra- terrestial Relays en el que sienta las bases de los satélites artificiales en órbita geoestacionaria (llamada en su honor órbita Clarke) El primer cuento que vendió Clarke profesionalmente fue Partida de Rescate escrito en 1945 y publicado en Astounding Science en mayo de 1946. Sus primeros relatos, muy sólidos en su construcción, giran sobre un único tema científico y concluyen con una solución sorprendente, sin olvidar algún toque de humor. Su vida dio un giro espectacular con la publicación del relato El centinela que sería el germen de su posterior novela 2001, una odisea en el espacio y para la película del mismo nombre que dirigió Stanley Kubrick. La novela aborda la incompleta evolución biológica y cultural de nuestra joven especie dentro de un Universo tan gigantesco como aterrador. Estas páginas se escribieron en medio de la Guerra Fría y en ella se se hablaba ya de cooperación espacial entre Washington y Moscú. Posteriormente la saga se completaría con 2010: odisea dos (1982) 2061: odisea tres (1987) y 3001: odisea final (1996) En ellas Arthur C. Clarke reflejó una de sus grandes inquietudes: saber si existía vida inteligente en nuestro planeta. Entre sus conocidas sentencias siempre será recordada aquella que decía: Cuando un anciano y distinguido científico insiste en que algo es posible, tiene bastante razón. Cuando manifiesta que algo es imposible, es muy probable que se equivoque Pero Arthur C. Clarke no fue solamente un celebrado escritor de ciencia ficción. También se destacó como científico gracias a un estilo lúcido y ameno. En su haber pueden encontrarse varias docenas de libros de divulgación científica, entre los cuales el más famoso quizá sea Profiles of the Future de resonancia mundial. Como divulgador cinetífico siempre se le comparó con Isaac Asimov o Robert Heinlein. Sus libros giran en torno a dos ideas destacadas: optimismo ante los beneficios del progreso científico y el encuentro con especies y culturas superiores. Propugna el optimismo ilimitado del ser humano y la idea de que la potencialidad de la Humanidad se encuentra aún en pañales. Sus obras científicas introdujeron al mundo muchos conceptos que ahora son moneda de curso normal en el mundo de la tecnología. En los años cuarenta anunció que el hombre llegaría a la Luna hacia el año 2000, una predicción que fue denostada por los expertos. Cuando Neil Armstrong aterrizó en el satélite en 1969, Estados Unidos declaró que Clarke aportó el empuje intelectual sustancial que nos hizo llegar a la Luna En 1969, cuando era considerado el principal profeta de la Optimismo ante el futuro Sus obras científicas introdujeron al mundo muchos conceptos que ahora son moneda de curso normal en el mundo de la tecnología