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22 ESPAÑA MIÉRCOLES 19 s 3 s 2008 ABC Día de restos en el barrio de La Verneda Mientras los vecinos desalojados por la explosión acuden a sus viviendas para recuperar enseres, se espera que el ADN revele si uno de los fallecidos es la mujer que al parecer causó la tragedia JANOT GUIL BARCELONA. Día de restos ayer en el barrio de La Verneda de Barcelona, 24 horas después de la explosión que destrozó varios pisos de un bloque de viviendas de la calle Andrade 253- 259 y causó tres muertos y varios heridos. Los casi 90 vecinos desalojados por la tragedia, que viven en hoteles o en casa de familiares, acudieron ayer en pequeños grupos, y acompañados de bomberos, a sus maltrechas viviendas. Se les dejaba entrar en ellas sólo para recuperar algunos enseres personales, ropa o documentación, aunque, por ahora, y presumiblemente durante al menos quince días- unas semanas dijo el alcalde Jordi Hereu tras personarse en la zona cero- deberán continuar con su exilio. El inmueble afectado no tiene daños estructurales, pero muchos de sus pisos están destrozados por la explosión y el incendio que devastó la mañana del lunes. Mientras los vecinos desalojados pechaban con su vía crucis y se enredaban con los trámites de peritos y aseguradoras, los Mossos d Esquadra se encargaban de dilucidar lo sucedido interrogando a los otros restos del desastre: el piso 1 3 donde se originó la explosión, y los cadáveres de las tres víctimas mortales hallados en el lugar de los hechos. Sobre lo primero, parece que ya hay pocas dudas sobre la intencionalidad de la explosión, más cuando ayer se hallaron restos de combustible, que podría ser gasolina, en el piso donde reventó la desgracia. Falta por saber cómo exactamente voló todo por los aires. Si hubo, por ejemplo, una deflagración inicial, quizás de gasolina, que se alimentó luego de gas butano o del gas natural que había en la finca, que no en el piso donde se originó todo, porque se había cortado por impago. O si el mortal cóctel tuvo otros ingredientes y orden de mezcla. En cuanto a las víctimas- -cuyos cadáveres calcinados se encontraron, dos, en el piso contiguo al de la explosión, el 1 4 y otro en el rellano de esa primera planta- el ADN tiene la última palabra. La hipótesis más plausible es que dos de los muertos sean dos de los tres hermanos- -una mujer y un hombre de unos treinta años- -que vivían en el 1 4 junto a su madre viuda, M. H. M. herida en el suceso y que ayer fue dada de alta. El tercer cadáver es la clave de todo. Se cree que es Anna M. la protagonista de esta historia que sigue desaparecida. La inquilina del 1 3 que presuntamente fue quien hizo estallar su piso horas antes de ser desahuciada por el impago del alquiler de su vivienda, propiedad de su hermana y el marido de ésta. Oficialmente, los Mossos seguían ayer reacios a dar por buena ninguna versión de los hechos, a aclarar si creen que Anna M. P. murió víctima de un acto desesperado o se dio a la fuga dejando atrás un averno de cascotes, llamas y muertos. Estamos pendientes de los resultados de los análisis del ADN de los cadáveres y al mismo tiempo seguimos buscando a Anna M. por si estuviera viva resumía ayer un portavoz de la Policía autonómica. Muerta o viva, lo que diga Anna M. P. será revelador. Entre tanto, cada día que pasa, se amontonan sobre su ausencia La supuesta autora de la explosión sobre una imagen del trajín de sus vecinos y bomberos decenas de rumores y críticas. Por sus problemas de convivencia con sus vecinos, al no querer pagar gastos comunitarios, por sus rarezas, como arrojar sal en los portales para ahuyentar malos espíritus. YOLANDA CARDO La Policía autonómica halló ayer restos de combustible, que podría ser gasolina, en la vivienda donde se originó la explosión, la de la supuesta autora de la tragedia Apariciones en los medios Más allá de que tuviera rango de patología, su desesperación al verse desahuciada era evidente, como ella misma expli- La justicia holandesa investiga a Morín por un aborto ilegal de siete meses ABC BARCELONA. La justicia holandesa investiga al ginecólogo Carlos Morín y a la clínica Ginemedex de Barcelona por un aborto presuntamente ilegal de una joven de los Países Bajos de 24 años en noviembre del pasado año. La mujer, D. B. de 24 años, fue detenida e ingresada en prisión provisional en su país por asesinato e infanticidio, tras supuestamente abortar en la semana veintisiete de gestación en una de las clínicas barcelonesas investigadas por prácticas ilegales. Así lo recoge la Comisión Rogatoria holandesa que se encuentra en el sumario de la investigación a las clínicas del ginecólogo peruano Carlos Morín, instruida por el Juzgado número 33 de Barcelona, a la que ha tenido acceso Ep. En su ruego, un fiscal holandés expone la sospecha de que la joven, de nacionalidad holandesa y marroquí, mató de forma premeditada a su hijo no nacido estando embarazada de más de 22 semanas, probablemente de 27 semanas en la clínica Ginemedex de Barcelona, algo que no permite la legislación holandesa, que sí permite la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana veinticuatro de gestación. En concreto, remite al juzgado un ruego en el que pide practicar las diligencias necesarias para averiguar si la mujer se sometió a un aborto en la citada clínica, cuándo tuvo lugar, quién fue el médico que lo practicó y el equipo que la asistió. Explosión provocada có en una carta el director dirigida a un periódico el viernes pasado, o al programa de Ana Rosa de Telecinco hace unas semanas. O como contó en varios programas de radio en los últimos años. También paseó sus problemas, en este caso por su obesidad, en televisión. Apareció en el programa de Telecinco En directo contigo en 1995 para denunciar que su obesidad le impedía tener un trabajo y, en 1999, en los informativos de Antena 3, relató que en un avión la discriminaron por su condición física y no la dejaron sentarse donde ella quería. Era muy rara. Ya me temía que algún día pasaría algo decía ayer tarde María del Carmen, mientras esperaba en la calle junto a su marido Fernando y con otros vecinos a que les dejaran entrar en su maltrecho piso para coger lo imprescindible. Nuestro piso- -contaba Fernando- es el de arriba del todo, el 7 3 y no ha quedado afectado, aunque la escalera sí. Tuvimos suerte por la puerta blindada que tenemos Pese a ser víctimas, María del Carmen y Fernando se lo tomaban todo con púdica resignación, a sabiendas de que muchos otros de sus vecinos tienen más destrozos en sus viviendas, y en sus vidas.