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ABC MARTES 18- -3- -2008 TOROS www. abc. es toros 69 La diplomática izquierda de Ponce FERIA DE FALLAS Plaza de toros de Valencia. Lunes, 17 de marzo de 2008. Undécima corrida. Lleno. Toros de Las Ramblas- -incluido el sobrero (2 bis) desigual de presencia, cuando no pobre; nula de fuerza y casta; destacaron el noble 3 y el 4 por el izquierdo. Enrique Ponce, de habano y oro. Pinchazo, pinchazo hondo y dos descabellos. Dos avisos (silencio) En el cuarto, estocada (oreja y petición) El Cid, de verde oliva y oro. Media tendida. Aviso (silencio) En el quinto, estocada (silencio) César Jiménez, de azul pavo y oro. Pinchazo y estocada corta (oreja) En el sexto, dos pinchazos, estocada y dos descabellos (silencio) ZABALA DE LA SERNA VALENCIA. Ponce es mucho Ponce. Y como si hubiese oído a Francisco Picó quejarse amargamente de que hace unos días Rivera, El Juli y El Fandi se olvidaron de Felipe Juan Froilán de Todos los Santos en la barrera, biznieto de quien fue la mayor y más importante aficionada de España, Doña María de las Mercedes, currista de pro a la sazón, brindó alchaval con diplomática mano izquierda y el respeto debido. Pero la verdadera izquierda dePoncese dibujó en elegantes trazos de naturales con un toro de Las Ramblas que se le venía cruzado por el pitón derecho con indicios, más queevidentes, de estar reparado de la vista. Ponce es mucho Ponce, y sus dotes varían desde hacer andar a un inválido, devolverle la luz a un ciego o hacer embestir a Zapatero por la derecha como hace unos años sometió a un toro del mismo nombre en el Bilbao de los Altos Hornos. La virtud del maestro de Chiva residió en no quitarle la muleta de la cara, taparle la visión y los defectos y, por supuesto, exprimirle divinamente la noble condición por el izquierdo. Elegante y relajado, con esa difícil facilidad de la naturalidad, no sólo lo bordó- -un cambio de mano maravilló- sino que en redondo cuajó muletazos que en otras manos se antojaban imposibles. Como casi siempre, se pasó un pelín de faena, pero mató a ley. Evidentemente, como El Fandi ha dejado el listón tan alto con su faena de dos orejas, a Ponce únicamente le dieron una, la misma que no quiso Froilán (Felipe Juan) que le dijo con su manita no muchas gracias, que despojos no cojo Bien que gozó, siempre instruido por su padre, Jaime de Marichalar, con la montera entre las manos, Extraordinario natural de Enrique Ponce, que cuajó la faena de la tarde el quinto miembro en la línea de sucesión de la Familia Real. Contado esto, la corrida tuvo poco que contar. Los toros de Las Ramblas no respondieron en parámetro alguno, sin fuerza y sin casta, lastraron la tarde con su podredumbre. La suerte, la fortuna o el manto de Dios- -Señor, qué poquita afición- -le colocaron a César Jiménez en su camino el mejor del sexteto, un castaño, listón y no poco anovillado toro. Lo mejor de su lidia corrió a cargo de Manuel Montoya, torero de plata de mimbres gitanos que se fue al paso, braceando los palos, hasta muy cerquita, para macerar un par de banderillas que será el más auténtico, despacioso y cabal de las Fallas. Jiménez tardó en cogerle el pulso y, avanzada la faena, se lo tomó al natural, aunque el toreo MIKEL PONCE MIKEL PONCE Espero que sea un gran aficionado como su bisabuela Enrique Ponce, feliz con su actuación, narró a ABC el contenido de su brindis a Felipe Juan Froilán (en la imagen, con la montera) Le he dicho que era una gran satisfacción verlo en los toros y en la plaza de Valencia. Y que espero que en el futuro se convierta en un gran aficionado, como lo son sus padres y como en su día lo fue su bisabuela natural del diestro de Fuenlabrada sea de lo más antinatura que haya parido madre: rígido, encorsetado y sin cintura. Aun así, como su cartel en Valencia se cuenta por puertas grandes, o casi, le otorgaron su premio. Una oreja tras pinchazo y estocada corta. Al sexto, lo lanceó con su compás y la escoba dentro. El toro desarrolló incertidumbre y guasa, y el matador, sus miramientos defensivos. El Cid ha pasado por dos tardes de Fallas con mal bajío y las pilas sin cargar. Devolvieron a su primero ya en banderillas- -vaya tela con los criterios presidenciales en esta feria- y el sobrero apenas se sostuvo con algo más de fuerza. No lo picó, pero aquello no despegó. El quinto, chorreao en verdugo y más alto, fue una auténtica porquería a la que no hubo por dónde meterle mano. Y eso que Cid con el capote se meció con esperanzas aunque se desesperó en la muleta: lo tiró por bajo y tiró a la vez por la calle de enmedio. Sevilla le espera. Enrique Ponce, allá en lontananza de la tarde, estuvo mucho tiempo sobando y queriendo con un toro que ni quería ni podía, con muchas desigualdades. Dos avisos sonaron a demasiado. Lo que en verdad brilló, fueron el brindis y la diplomática zurda de Ponce. www. zabaladelaserna. com