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ABC MARTES 18- -3- -2008 Cultura cerrará la crisis de la ONE subiendo 9.000 euros el sueldo de los músicos MEDIADOR 65 ENTRE PAREJAS DE ABBA Lo llamaban el apóstol de la paz porque aplacaba las peleas matrimoniales de los miembros del cuarteto C. V. M. Ola Brunkert, que nació en Örebro en 1946, acompañó al cuarteto desde la década de los sesenta, años antes del lanzamiento al mercado de ABBA en 1972. Alcanzó la fama con ellos en abril de 1974 con el sonado triunfo de Waterloo en Eurovisión. En la escena pudo observarse a una rubia y una morena (Agneta y Frida) un jóven sonriente y melenudo manejando vigorosamente su teclado, Benny Andersson, y a Björn Ulvaeus, con su guitarra. Al lado de estos, Brunkert tocaba su batería. Veintiseis años después de su desintegración, ABBA es más actual que nunca por la próxima inaguración del museo que lleva su nombre en Estocolmo. Ha vendido unos 400 millones de discos y arrasó desde el principio, cuando se gestó con los nombres propios del cuarteto: Björn, Benny, Agnetha y Anni- Frid. Así participaron en 1972 en Eurovisión con Ring, ring, ring aunque sólo consiguieron el tercer puesto. Un año más tarde, Waterloo puso en pie a Europa entera. Ese éxito abrió paso a una carrera internacional. Los temas compuestos por Björn y Benny- Dancing Queen SOS Mamma mia Money, money y Fernando entre otros- -acapararon el primer puesto de las listas. Sin embargo con la fama y los millones llegó el desamor entre los dos matrimonios del grupo: Benny Andersson- Agneta Fältskog y Björn UlvaeusAnni- Frida Lyngstad. Se dice que esas reinas del pop se pasaban el día discutiendo con sus maridos y que en ocasiones fue Ola Brunkert quien les ayudaba a hacer las paces. Esas desavenencias y más tarde el divorcio (1979 y 1981, respectivamente) disolvieron al grupo cuando más éxitos cosechaba. Desde entonces se ofrecen sumas astronómicas por un sólo concierto. Björn y Benny crearon los musicales Chess Kristina fr n Duvem la y Mamma Mía! éste visto en Madrid. La Alhambra, según Rodríguez- Acosta El académico de Bellas Artes granadino publica un cuaderno de dibujos sobre el célebre monumento nazarí- -al que acompaña un texto de Muñoz Molina- fruto de las impresiones y sensaciones de sus inolvidables visitas, que evoca para ABC NATIVIDAD PULIDO MADRID. Jorge Luis Borges visitó la Alhambra siendo adolescente y regresó, ya viejo y ciego, en 1976, para enseñársela a María Kodama. Le dedicó entonces un poema, que termina así: Grato sentir o presentir, rey doliente, que tus dulzuras son adioses, que te será negada la llave, que la cruz del infiel borrará la luna, que la tarde que miras es la última Lo cuenta Antonio Muñoz Molina en un hermoso texto que acompaña a un exquisito cuaderno de dibujos sobre la Alhambra, realizado por Miguel Rodríguez- Acosta Carsltröm, y editado conjuntamente por el Patronato de la Alhambra y la Fundación Rodríguez- Acosta. Tan ilusionado estaba Borges por volver y mostrarle esas maravillas a su mujer, cuenta Muñoz Molina, que hasta se le olvidó que estaba ciego Académico de Bellas Artes y granadino por los cuatro costados, Rodríguez- Acosta (1927) ve todos los días la silueta de la Alhambra desde su casa en lo alto del Albaicín, otra de las joyas de la ciudad, con el valle del Darro de por medio. Siendo niño, recuerda haber visitado el universal monumento nazarí con su madre. Entonces era frecuente que las familias de Granada se acercasen a la Alhambra para pasear. Hoy es impensable, pues está plagada de turistas. Antes eran viajeros, hoy son turistas- -dice Rodríguez- Acosta- Entonces se podía acceder a la Fuente de los Leones. Los niños se subían a sus lomos También Muñoz Molina se lamenta del alhambrismo de saldo y la quincalla turística Los pintores y sus cuadernos. Picasso y París, Barceló y Malí... El germen de este cuaderno de dibujos de RodríguezAcosta fue otro sobre Venecia, editado por Biblioteca Nueva, con textos de Andrés Amorós, Antonio Sánchez Trigueros y Joaquín Vaquero Turcios. Según Muñoz Molina, Rodríguez- Acosta, al mirar Venecia, seguía mirando Granada Entre los incontables recuerdos que guarda de sus visitas a la Alhambra, evoca algunos muy especiales. Como cuando Manuel Ángeles Ortiz organizó un improvisado concierto privado del guitarrista Manuel Cano en los baños de la Alhambra. Era el mes de agosto. Sólo asistieron cuatro amigos. Fue mágico, una experiencia vital También recuerda en junio pasado, una noche, a la salida de un concierto que dirigió Barenboim en el Palacio de Carlos V cómo al alejarse lucía como nunca la fachada de edificio. A las diez de la mañana del día siguiente estaba inmortalizando aquel recuerdo. Y es que decir que la Alhambra embruja a quien la visita es algo más que un tópico. Lo hizo con Gautier, Brenan, Juan Ramón o Washington Irving, quien, recuerda Muñoz Molina, buscó fantasmas por sus patios, salones y corredores. Este edificio de palabras y de imágenes también atrapó a Salman Rushdie, a quien Muñoz Molina acompañó en una visita. Éste advierte en el cuaderno de Rodríguez- Acosta que una clave de la Alhambra puede estar en los jeroglíficos de Klee o en las nieblas caligráficas de Cy Twombly Además, cree que Rodríguez- Acosta se ha impuesto la disciplina de mirar la Alhambra como si acabara de llegar a Granada Pero no acaba de llegar a Granada. Lleva muchos años en ella, dibujando la Alhambra. Más bien dibujando las impresiones y sensaciones de sus inolvidables visitas. ...seguía mirando Granada AFP de los 70. Desde entonces, se ofrecen sumas astronómicas por reunirlos en un solo concierto. En el año 2000 dijeron no, gracias a un millón de dólares por una actuación, pero ni Agneta Fältskog ni Frida Lyngstad, hoy viuda del príncipe italiano Ruzzo Reus von Plauen, aceptaron la oferta. Ahora se espera que participen en un concierto homenaje en su memoria, en Suecia. Uno de los dibujos del cuaderno dedicado a la Alhambra ABC