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46 MADRID MARTES 18 s 3 s 2008 ABC La mitad de los madrileños no saldrá de viaje en Semana Santa J. M. CAMARERO MADRID. Este año, el 49,7 por ciento de los madrileños piensa quedarse en casa durante la Semana Santa, frente al 55 por ciento del pasado año. Además, disminuye la tendencia a viajar al extranjero y aumentan las salidas a otras localidades de la Comunidad. Estos son algunos de los datos que se desprenden del último Barómetro Municipal de Consumo realizado por el Área de Gobierno de Economía y Empleo del Ayuntamiento. Según la encuesta, realizada a 1.189 madrileños durante los días 3 al 10 de marzo, el 42 por ciento de los madrileños se irá de vacaciones durante esta Semana Santa, siendo los destinos favoritos las comunidades autónomas de la costa (16 por ciento de las opciones) y las del interior (16,7 por ciento) El mismo informe indica además que el 4,5 por ciento de los vecinos de la capital se desplazará a otras localidades de la región (más que el pasado año) mientras que tan sólo el 4,8 saldrá al extranjero (un punto menos que en 2007) Así, se afianza la tendencia de los últimos tres años, que muestra un incremento en el número de personas que decide pasar la Semana Santa fue- ra de la ciudad. Al mismo tiempo, el dato de los ciudadanos que se quedarán en casa se sitúa tres décimas por debajo del 50 por ciento por primera vez en los últimos tres años. Del 42 por ciento de personas que saldrá de la capital, nueve de cada diez preparará el viaje por su cuenta, y un 9,5 por ciento de ellos usará internet para adquirir su billete, alojamiento u ofertas turísticas. En cuanto a la duración del viaje, la tercera parte de los madrileños lo hará para más de una semana, siendo sólo el 4 por ciento los que permanecen fuera cuatro días o menos. TENDENCIAS Rafael Puyol Fundación Instituto de Empresa EL VOTO JOVEN ún cuando carecemos de datos precisos, todos los indicios apuntan a una escasa presencia de la población joven en las elecciones pasadas. Una presencia reducida por razones de su modesta representación demográfica y de su escasa afición a participar en procesos electorales. La demografía ha sido implacable con la base del cuerpo electoral que entre las edades de 18 a 24 años sólo acumula algo más de 3 millones de electores, menos del 10 por ciento del censo total. Pero además de ser pocos por razones biológicas, no manifiestan un deseo irrefrenable de intervenir en la selección de sus representantes. Los jóvenes descreen de la cosa política, lo que les lleva a distanciarse de sus manifestaciones mas básicas. Evidentemente, la participación política no es la única en la que los jóvenes brillan por su ausencia, como lo ponen de manifiesto los resultados de la intervención de los alumnos en los comicios electorales de la Universidad. El comportamiento de los jóvenes universitarios parece ser mejor que el del conjunto de jóvenes de la misma edad, lo cual sólo significa que si este último es pésimo por sus altísimos niveles de abstención, el de aquellos sólo es ligeramente mejor. A pesar de las facilidades que se les ofrecen para intervenir, la atención de los estudiantes a las urnas es habitualmente baja con porcentajes que no suelen llegar al 20 por ciento pese a que su representación se sitúe en torno a un 25 por ciento. La intervención colectiva de los jóvenes tiene escenarios que concitan atenciones notables. La asistencia a manifestaciones o actos de protesta son formas habituales de expresar su inconformismo. Como lo es el botellón, una forma de autoafirmación tan absurda e insolidaria como molesta. Pero alguien debería estudiar bien porqué están tan distanciados de los procesos electorales específicos y generales y evidentemente poner los medios para corregir esa situación. No podemos permitirnos el lujo de tener una juventud tan desvinculada de las decisiones que constituyen la base de nuestra sociedad democrática. A