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24 INTERNACIONAL www. abc. es internacional MARTES 18- -3- -2008 ABC Agentes antidisturbios patrullan por la ciudad de Kangding, situada en la provincia sureña de Sichuan y donde vive un elevado número de tibetanos REUTERS Tíbet se prepara para lo peor tras expirar el ultimátum de China a los rebeldes Pekín niega haber usado armas de fuego contra los independentistas y los acusa de sembrar la violencia y el caos PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. La represión no ha terminado en el Tíbet tras los violentos disturbios que tuvieron lugar el viernes pasado en su capital, Lhasa. De hecho, es posible que la verdadera purga no haya empezado aún, por lo que el Tíbet se prepara para lo peor después de que anoche expirara el ultimátum que el Gobierno chino había dado a los manifestantes independentistas para que se entregaran. Quienes se rindan y aporten información sobre sus cómplices, serán tratados con indulgencia, pero aquéllos que hayan cometido delitos graves recibirán un castigo muy severo prometió ayer el gobernador del Tíbet, Qiangba Puncog, antes de culpar a los alborotadores de la violencia y el caos que se desató en Lhasa. A pesar de los numerosos testimonios de turistas que se encontraban ese día en la capital del Tíbet, y que escucharon disparos, el máximo responsable del Gobierno de esta región autónoma de China negó que el Ejército o la Policía hubieran empleado la violencia. Las fuerzas de seguridad no llevaron armas letales durante todas las manifestaciones manifestó el gobernador, quien se mostró muy crítico con los medios de comunicación internacionales y les retó a demostrar que las tropas hubieran ejercido tan contundente represión. En este sentido, Qiangba Puncog aseguró que las manifestaciones no habían sido pacíficas y que los tibetanos habían matado a 13 víctimas civiles inocentes algunas quemadas hasta la muerte. Los otros tres muertos de los 16 que reconoce Pekín, al menos oficialmente, eran tibetanos que se habían arrojado por las ventanas al ser detenidos. Unas cifras que fueron refutadas por el Gobierno tibetano en el exilio, que eleva las bajas hasta los 80 fallecidos y no descarta que rebasen el centenar. piel de los glúteos del tamaño de un puño. Mientras tanto, la televisión estatal CCTV ofrecía imágenes de monjes budistas protagonizando actos vandálicos y de tibetanos destrozando tiendas chinas. Un vendedor textil de Lhasa, Peng Xiaobo, explicó a las cámaras que siete miembros de una familia habían sido obligados a saltar de un piso superior cuando la muchedumbre quemó su comercio. Un extremo que ha sido confirmado a ABC por un español que se encuentra en estos momentos en Lhasa, quien prefiere no revelar su identidad pero ha desvelado que los tibetanos, en una reacción impensable, protagonizaron un brutal estallido de violencia y atacaron a sus vecinos de la etnia Han la mayoritaria en el país y que ocupa los mejores trabajos y los negocios en la región. Tal y como relató por teléfono, la ciudad va recuperando la normalidad y las tiendas y colegios de las afueras han empezado a abrir sus puertas, mientras que la Policía ya está permitiendo el tránsito, todavía limitado, hacia el centro donde se encuentran el famoso Templo de Jokhang y el Barkhor, el circuito de oraciones que lo rodea. A medida que Lhasa se calma, la nueva Revuelta Azafrán encabezada por los monjes budistas, similar a la que sacudió a Birmania en septiembre del año pasado, se ha extendido a otras zonas con mayoría de población tibetana. Según las agencias internacionales, los disturbios más violentos se habrían producido en la prefectura de Aba, en la El escaparate de los Juegos El gobernador de la región acusó a estos seguidores del Dalai Lama de usar el periodo crucial de los Juegos Olímpicos de Pekín para alcanzar su objetivo de lograr más repercusión y provocar inestabilidad al tiempo que destacó que un soldado del Ejército Popular de Liberación había sido linchado por una turbamulta y uno de los agresores le había arrancado con un puñal un pedazo de La nueva Revuelta Azafrán se propaga a zonas con población tibetana en Qinghai, Sichuan y Gansu