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ABC LUNES 17 s 3 s 2008 DEPORTES 93 EL MUNDO ES UNA HISTORIA LA BELLEZA Y SU FÓRMULA Estamos a punto de ser testigos del nacimiento del centauro (Marinetti) El centauro no solo nació, sino que creció, se multiplicó y hoy se llama Lewis o Fernando JUEGO EN EL CUERPO abriste puertas y estrechaste manos, y al despegarlas, nada por aquí, nada por allá, apareció en las tuyas mi pase para el circuito. Desde lejos llegaban unos maullidos de felino cósmico que no parecían brotar de la pista sino de dentro del cielo o del centro de la Tierra, y vi las banderitas tremolar sobre las gradas y no te dije, Marco, que aquello me daba escalofríos, no fueras a llamarme otra vez descalzaputas. La emoción fue total. Ver allí el circo rugido en el aire luego de haberlo conocido por la tele fue lo mismo que empaparse de arco iris sobre los brillos espectrales del asfalto después de haberlo visto pintado en un libro. Si le digo a usted ahora que un bólido rugiente que parece correr sobre metralla es más hermoso que la Victoria de Samotracia seguramente le sonará. Lo dijo hace un siglo Marinetti en el Primer Manifiesto Fundador del Futurismo, más o menos cuando él y sus amigos en Milán describieron sus automóviles nuevos como tres bestias resoplando Y ya puesto, añadió: Estamos a punto de ser testigos del nacimiento del centauro... El centauro no solo nació, sino que creció, se multiplicó y ahora se llama Kimi o Felipe, Lewis o incluso Fernando. Declaramos que el esplendor del mundo ha sido enriquecido por una forma nueva de belleza: la belleza de la velocidad escribía el acelerado Marinetti... Y otro futurista, Luigi Russolo, pregonaba el placer ruidoso de los motores petardeando Si estas desenfrenadas criaturas levantaran la cabeza y vieran la Fórmula 1, pensarían que el futuro, como el volante, se les ha ido de las manos. Claro que Marinetti, más que futurista, fue profeta, como lo prueban estas palabras suyas dedicadas sin duda al año de Alonso en McLaren, con cien años de anticipación: Apartémonos del raciocinio como de una cáscara horrible entreguémonos a lo desconocido, no por desesperación, sino para sondear las profundidades del absurdo A mí, sin embargo, lo que más me gusta de la velocidad es la quietud. Ese momento en que los centauros no piafan todavía y los ruidos aún no estallan, esa lujosa contención de los monstruos en espera, al acecho, en la salida... Tal como lo sentí al conocer la belleza del futuro aquel día, en Monza. Con mi amigo Marco. Ignacio Torrijos Makukula ha pecado de ingenuidad y ha sido engañado por su falso representante AP El ingenuo Makukula Compuesto y sin casa está el ahora jugador del Benfica, Ariza Makukula, después de que su representante volase con 200.000 euros que el africano le entregó para su nuevo hogar. Otra mala jugada de las muchas que ya ha vivido el delantero POR BELÉN RODRIGO CORRESPONSAL LISBOA. Ricardo Rodríguez prometió a su cliente que le iba a comprar una casa, pero no le llegó a decir dónde. Makukula firmó una autorización para que su representante pudiese sacar 200.000 euros de su cuenta como entrada para adquirir el inmueble. Según el propio empresario contó antes de fugarse, salió del hotel, cogió un taxi para ir a Marquês de Pombal, en pleno centro de Lisboa, y al salir del banco con el dinero en la mano le esperaba un hombre armado que le obligó a entrar en un coche. Apareció a las cuatro de la madrugada en una estación de tren, al otro lado del río Tajo, atado de pies y manos con arañazos en el cuerpo. Sin dinero, sin móvil y sin identificación. A la policía portuguesa, esta historia nunca le ha parecido coherente, pues no es nada habitual que se vaya a comprar una casa con los billetes en la mano. Para colmo, el representante ni siquiera explicó quién era el agente inmobiliario o dónde estaba la futura casa del jugador. Se sabe de Ricardo Rodríguez trabajó durante un tiempo para Jorge Mendes, el empresario luso más solicitado por los cracks portugueses como Cristiano Ronaldo, Pepe o Simao. Después salió para trabajar por su cuenta y apareció en escena en la transferencia de Makukula del Marítimo, club al que había sido cedido por el Sevilla, al Benfica, en el pasado enero. Poco después del robo se descubre que el supuesto empresario no lo es, ni siquiera abogado, título del que presumía. Nadie duda de la ingenuidad de Makukula, que ha sido fácilmente engañado. Sin dinero, sin casa y sin representante, el jugador no ha pedido ayuda al Benfica ni ha presentado queja a las autoridades. Carlos Pereira, el presidente del Marítimo, asegura que había avisado en varias ocasiones al delantero de las personas que intentaban aconsejarle sobre dónde invertir su dinero. Sus sospechas se han confirmado después de este episodio, que está en manos de la policía. Recién cumplidos los 27 años, Makukula sigue siendo un niño, o al menos no ha perdido la ingenuidad de los más pequeños. Ariza Makukula salió de su Kinshasa natal con su familia y llegó a Portugal. Comenzó en la escuela de fútbol del Vitoria de Guimaraes, club que le daría la oportunidad, con 18 años, de convertirse en futbolista profesional. Pasó por el Salamanca, el Leganés, el Nantes y el Valladolid, donde se destrozó la rodilla derecha. Una lesión que tardaría mucho tiempo en superar y que le llevaría incluso a plantearse la retirada. El Sevilla apostó por él, pero acabó cedido en el Nastic de Tarragona y el Marítimo, y finalmente contratado por el Benfica. iempre que veo la Fórmula 1 me acuerdo de mi amigo Marco, MarcoGardoqui, que hace ya tiempo se murió tan joven y tan vivo. Atento, Marco, que ayer arrancó otro Mundial. Marco, de la estirpe del capitán Gardoqui del san Juan Nepomuceno en Trafalgar. Marco, piloto de rallys y de sueños tempranamente derrapados, y que llegó a conducir un monoplaza de F- 1 y así supo cómo un santo varón puede ser arrebatado de la Tierra por un carro de fuego. Marco, que desarrolló panza en émbolo y barba cromañón y vestía manga corta tanto al viento sur de verano en Las Arenas como bajo cero en Navidad, y por eso le había quedado al muy animal aquella voz gripada de gruñón, ogro tierno, tragaflanes que sólo para divertirte decía te apuesto a que me lo como de un bocado y te llamaba descalzaputas si te quería halagar, Marco, Yeti derretido de puro ser buen chaval, hombre de las nieves cálido, especialista en lanzamiento de niños por encima de la mesa para que cayeran como copos sobre el sofá, ay, Marco, Marco, mira que eras bestia, cómo lo hiciste para ser el primer español que entrevistó a Enzo Ferrari y al Dalai Lama, y para circunrodar el mundo en Vespa hasta las cataratas congeladas del Niágara o relamerte con el mono asado en vino del Zaire o tirarte una semana mordisqueando sólo galletas petrificadas en Sudán, menos mal, Marco, cachondo, que antes de quedarte sin remedio en punto muerto sacaste un par de días para llevarme en coche a Monza y enseñarme en vivo lo que era la Fórmula 1. Porque siempre te lo habré de agradecer. Pisa que pisa desde el Bajo Cinca viajamos hasta allá, S El agente del delantero del Benfica resultó ser un estafador que ni siquiera tenía los estudios que acreditaba Ese momento en que los centauros no piafan todavía, esa lujosa contención de los monstruos en la salida...