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66 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos LUNES 17- -3- -2008 ABC Fotograma del filme alemán sobre el Barón Rojo que llegará a las pantallas el próximo mes de abril, protagonizada por Matthias Schweighöfer, Lena Headey y Joseph Fiennes ABC El cine alemán desempolva la leyenda del Barón Rojo, el piloto más letal de la historia Según la última biografía, Von Richthofen cometió errores que permitieron a una batería derribarlo desde tierra R. VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLIN. Volar era algo respetable, los combates aéreos una evolución de los duelos entre caballeros. Un olímpico más alto, más lejos, más fuerte había calado en la aburridamente rica nobleza de final del XIX y principios del XX: gentlemen drivers competían en los primeros rallies, otros trazaban rutas de vuelo o se mataban en un zeppelin, en una nueva caballería vivencial y algo nihilista. El propio tío de Manfred von Richthofen había explorado Asia, siendo suyo el término ruta de la seda y presidiría la célebre Sociedad Geográfica alemana. Y para el joven barón, que en pocas semanas emergerá de su legendaria nube para atravesar el estreno de una película en las pantallas de todo el mundo, la guerra era un gran juego, a millas por encima del barro, la sangre, el gas mostaza y la gangrena que infestaban los campos de batalla de la I Guerra Mundial. Con 80 aviones derribados a los mandos de su triplano rojo- -más que cualquier otro piloto conocido- -von Richthofen era tan temido como admirado, entre amigos como entre enemigos, y la biografía recién aparecida de Joachim Castan revela los honores con que fue enterrado por sus enemigos británicos en Amiens, así como sus obsesivas escapadas por los cielos de aquella Europa humeante. Si no su enterramiento, hoy en su tercer lugar de descanso en el panteón de Wiesbaden, su muerte ha sido un misterio para la historiografía aérea como la de Saint- Exupéry. En la tarde del 21 de abril de 1918, después de un día de persecuciones en vuelo, el joven barón se había lanzado en picado a perseguir por el curso del Somme, junto a la frontera belga, al piloto canadiense Arthur Brown. El comandante de éste se tiró en su ayuda pero Richthofen lo esquivó, bajó al ras del suelo, otros aviones acudieron y se enzarzaron largamente a poca altura y, en un momento, el barón fue alcanzado de perfil en el pecho. La bala de 0,3 lo atravesó de lado a lado, destrozándole pulmones y corazón. Tremendamente logró aún Richthofen desviarse y aterrizar en un campo, como lo había hecho un año antes, alcanzado en la cabeza y cegado por la sangre. Una leyenda había caído, muchos se lo disputaron, la RAF condecoró al canadiense Brown, pero finalmente el mis- El set de rodaje ha permitido la recreación digital de los humeantes cielos europeos de 1918 ABC Sobre héroes y tumbas BERLIN. Der Spiegel dedica su última portada a la cuestión de ¿Porqué tantos alemanes se convirtieron en asesinos? en la II Guerra Mundial. La semana ha sido una vez más de debate. En España, 70 años después de 1939, no se ha planteado transversalmente una pregunta similar, la primera pertinente a una guerra civil. Pero en Alemania, donde cada noche alguna TV documenta los laberintos históricos por los que los alemanes han llegado a ser lo que son, la película del día es Die Welle sobre el profesor que puso a prueba el comportamiento totalitario de sus alumnos y el colegio derivó en un régimen neonazi. La del mes que viene será El Barón Rojo que replantea si un pueblo puede estar orgulloso de sus héroes aunque pierdan; y antes se debatía si, ahora que el ejército vuelve a combatir, se debe reintroducir la condecoración más antigua al valor, la arrinconada Cruz de Hierro. Hoy aparece un libro sobre la hipócrita sexualidad de los líderes nazis, antes se ha debatido la relación entre los asesinatos de bebés en el Este y la política familiar en el comunismo, o la inmoralidad médica tanto en esta ideología como en el nazismo, o la dilución del respeto y la educación tras el 68. Alemania debate continuamente, no para culparse unos a otros sino por responsabilidad en el saber, curar, enmendar y evitar. A ningún partido se le ocurre expresarse al respecto, pues doctores tiene la Iglesia para cada cuestión.