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ABC LUNES 17 s 3 s 2008 ECONOMÍA 37 El campo se enfrenta a Cristina Kirchner por la subida de impuestos Se han convocado manifestaciones y huelgas, con el riesgo de provocar desabastecimiento de carne y otros productos en los supermercados CARMEN DE CARLOS CORRESPONSAL BUENOS AIRES. Cadenas de cientos de tractores en las carreteras, manifestaciones, cortes de autovías y huelga de brazos cruzados. Estas son algunas de las medidas dispuestas por el campo argentino como protesta a la última escalada de impuestos a las exportaciones del grano dictadas por el Gobierno. A corto plazo la consecuencia puede ser el desabastecimiento en las góndolas de, entre otros productos, el pan nuestro de cada día para la población: la carne. Pocos sectores se salvan del zarpazo impositivo. El petróleo y sus derivados, el ganado, la pesca, los cultivos, el gas... y hasta el biodiésel se han convertido en la gallina de los huevos de oro para la Administración Kirchner pero el animal da síntomas de sofoco. El término retenciones le sirve a este Gobierno y le sirvió al anterior- -con el mismo sello y apellido Kirchner- -para apropiarse de buena parte de los ingresos de aquellos sectores cuyas ventas en el exterior les reportan pingües beneficios. El impuesto puede ser de más del 27 (cereales) dispararse al 45 como en el caso de los hidrocarburos o superarlo. Todo depende del producto. La soja y otras simientes ya estaban en la lista del Gobierno para sacarles el jugo de la recaudación, pero la semana pasada el ministro de Economía, Martín Lousteau, anunció un nuevo incremento en las retenciones del oro verde argentino, como se conoce a esta oleaginosa: Del 35 pasarán a tributar un 44 En el mismo paquete, el economista elegido por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para manejar, presuntamente, las cuentas de Argentina incluyó, entre otros, el girasol que absorberá, si el Gobierno no da marcha atrás con la medida, una subida del 32 al 39,1 nes Rurales, Federación Agraria y Coniagro. Sin fisuras entre ellas, algo extraordinario, coincidieron en echar el cerrojo hasta, al menos, este miércoles: No se comercializará grano ni hacienda, garantizan. Las exportaciones de carne están limitadas, casi prohibidas. El trigo también sufre restricciones por sorpresa y de manera incesante. Esto explica por qué esta vez todas las centrales agropecuarias se han unido en la protesta razonaba ayer el columnista de La Nación Mariano Grondona. ble: Es como una bomba atómica que explota para todos los productores. Realmente esto- -las subida de las retenciones- -no es confiscatorio, es un robo Expresiones como la suya de se repitieron a lo largo de la semana. El objetivo: tratar de que se revise la medida. Pero el Gobierno, de momento, no parece estar dispuesto a dar marcha atrás. A través de Alberto Fernández, jefe de gabinete, una figura similar a la de super vicepresidente, defendió su postura y acusó al campo de desagradecido y de ganar demasiado. Fernández pidió recuperar la cordura y añadió: Me parece desmedido todo lo que están haciendo, amén de una falta de rigor intelectual asombrosa El dirigente sindical Hugo Moyano, aliado del Gobierno desde la presidencia del poderoso sindicato de camioneros, se sumó a su posición e introdujo el elemento social en su retórica de lucha de clases: Están usando métodos golpistas. Es una actitud mezquina y miserable de la aristocracia del campo Oídos sordos a las críticas del oficialismo, productores, agricultores y ganaderos (la exportación de carne está limitada) no bajan los brazos y denuncian la abusiva participación del Estado. Según las estimaciones de Marchioni, el balance final de esta política arrojará un resultado inquietante: Con retenciones más el impuesto a las ganancias, el Estado se quedará el 74 de los beneficios de la soja y el productor el 26 Esta operación resulta siempre y cuando el productor sea el titular del campo y no lo tenga arrendado- -frecuente en Argentina- -en cuyo caso las matemáticas cambian. En realidad, las retenciones desnudan una carencia de administración fiscal. El Estado grava los blancos fáciles y no los mejores El analista Tristán Rodríguez Loredo explica de este modo la política del Gobierno y Silvia Naishtat, periodista especializada en el sector, recuerda: Las retenciones aportaron en el 2007 el 10 de la recaudación tributaria, con los valores de la última semana y el aumento pasaran a representar el 14,25 Abusiva intromisión del Estado Esto es un robo Alberto Marchionni, productor de más de 6.000 hectáreas de soja en la provincia de Buenos Aires y de Santa Fe, asegura que la situación es insosteni- Una tractorada protagonizó el segundo día de huelga de los agricultores argentinos AFP Juan Velarde Fuertes EL ESTADO DE BIENESTAR, EN CRISIS na defectuosísima política económica ha conducido a la situación actual española. Sólo existe un momento de remedio, siempre arduo: cuando acaba de alcanzarse el poder. De ahí que, hoy mismo, inmediatamente después de conocerse el resultado de las elecciones legislativas, convenga poner sobre el tapete uno de los más serios problemas económicos que se agazapan en estos momentos, y que pueden des- U Tres subidas consecutivas La nueva embestida impositiva contra el campo- -la tercera desde que sembraron- -desencadenó la inmediata unidad de las cuatro grandes organizaciones empresariales del sector: Sociedad Rural, Confederacio- trozar toda nuestra realidad económica dentro de pocos años. Sencillamente la situación de nuestro Estado de Bienestar. Cuatro grandes apartados tiene ésta: lo que sucede con las pensiones; cómo se encuentra la asistencia sanitaria; las ayudas a los parados y, finalmente, las atenciones a la familia. Todo ello dentro de un planteamiento macroeconómico que obligatoriamente ha de huir de tres cosas: del déficit del sector público; de la subida de los impuestos; también, de la pérdida de competitividad. Sobre el actual sistema de pensiones, existe unanimidad. No conozco discrepancia seria alguna entre los economistas españoles. Véanse los trabajos de Barea, de García Díaz y Serrano Pérez, de Conde Ruiz y Alonso Meseguer, de Herce, o de Rafael Pampillón y Ana Cristina Mingorance. De nada va a servir el tan cacareado fondo de reserva, ante el alud de gasto provocado por una combinación de demografía, precios y niveles de renta. Barea propone una salida. El silencio cayó sobre ella. En Suecia se ha buscado otra. ¿Por qué no se estudia a fondo, por ejemplo, la propuesta reciente que subyace en el ensayo de R. Beetsma y A. L. Bovenberg, Pension systems intergenerational risk sharing and inflation (European Commission, Economic Papers, octubre 2006, n 257) Los riesgos con los que se enfrenta nuestro, hasta ahora eficaz, Sistema Nacional de Salud, son muy serios: la demografía los impulsa, al tener que atender cada vez más, a costosa gente vieja; el precio de los medicamentos y del material sube, a consecuencia de las transferencias a las autonomías, que han hecho desaparecer el monopsonio público. Además, es visible ya una emigración de personal del sistema, a causa del diferencial de sus remuneraciones respecto al sector privado y al extranje- ro; el alud de inmigrantes, complementariamente, también genera incrementos en el gasto, y, para concluir, todo se complica con la medicina prospectiva. La crisis económica iniciada en 2007 supone un aumento incluso importante, del desempleo. Las atenciones a los parados son obligadas. Los pronósticos que ahora mismo se hacen son sombríos. Este gasto público se va a financiar, ¿con déficit? ¿con mayores presupuestos? Ambas cosas, gravemente inconvenientes. La desatención a las familias ha pasado a ser el comodín para intentar triunfar en política económica, traspasando ayuda familiar a pensiones o desempleo. Una realidad que contrasta con la del resto de Europa. No se arregla nada, como no se arregló seriamente, con Pactos de Toledo, sino con análisis rigurosos y con medidas serias, que, de momento serán dolorosas, pero a medio plazo salvadoras. No cabe hacer otra cosa.