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ABC LUNES 17- -3- -2008 El candidato republicano John McCain viaja por sorpresa a Irak 27 El miedo de los Han, la etnia china colonizadora Las tiendas seguían ayer cerradas en Xiahe, donde se registraron violentas protestas durante los días pasados, y los vecinos de la calle principal se asomaban con miedo a través de los cristales rotos de sus casas. La normalidad parecía haber vuelto a esta ciudad de la provincia de Gansu, con mayoría de población tibetana, y la sucursal de la compañía telefónica China Mobile había abierto sus puertas para que los monjes pudieran pagar la factura de sus móviles o comprar las ollas eléctricas para hervir arroz que también se venden en este establecimiento. Pero el pánico se apoderó del lugar cuando alguien gritó que volvían los manifestantes. Descompuestas, las empleadas echaron el cierre metálico. Pero era una falsa alarma que había vuelto a meter el miedo en el cuerpo a los Han, la etnia mayoritaria de China que está colonizando el Tíbet. Una patrulla de agentes antidisturbios chinos controlaba ayer una calle de Lhasa, la capital del Tíbet AFP Mejor vuelva en verano La Policía china visita a los pocos extranjeros alojados en hoteles de Xiahe, entre ellos el corresponsal de ABC, para invitarlos a marcharse y regresar cuando haga mejor tiempo También fuerzan a dejar el Tíbet a los empleados de las ONG POR P. M. DÍEZ XIAHE. Eran las nueve de la noche y estaba en la habitación del hotel, viendo en el ordenador las fotos que había tomado de las patrullas de antidisturbios, cuando alguien llamó a la puerta. Eran dos hombres y una mujer que, placa en mano y con una sonrisa de oreja a oreja, se identificaron como agentes de la Oficina de Seguridad Pública. La verdad es que ya me esperaba algo así y empezaba a extrañarme que no me hubieran echado el guante todavía, sobre todo después de que dos agentes de paisano me hubieran grabado por la tarde mientras fotografiaba a los soldados y de que el recepcionista me hubiera pedido el pasaporte para hacerle una fotocopia a mi visado, donde pone que soy periodista. ¿Le ha gustado nuestra ciudad? ¿Ha visitado el monasterio de Labrang? preguntaron sin interesarse por mi nombre ni mi profesión. Una información que, por otra parte, ya sabían y que saltaba a la vista en una mesa llena de papelotes y con dos cámaras de fotos, un cuaderno garabateado y un ordenador portátil con la antenita desplegada para conectarse a internet mediante telefonía móvil en cualquier parte de China. Cuando les dije que el monasterio me había parecido una maravilla, comenzó una larga diatriba del que llevaba una gorra americana y hablaba en inglés, mientras que el otro le interrumpía a veces en chino y la mujer permanecía en silencio porque, probablemente, era la jefa del grupo. El problema es que ha escogido una época muy mala para venir, porque ya habrá visto que los tibetanos somos gente temperamental con el corazón muy apasionado explicó refiriéndose, evidentemente, a los graves disturbios que han sacudido esta ciudad de la provincia de Gansu durante los últimos días, y que han provocado numerosos destrozos. Mejor vuelva en verano, que hace un tiempo más agradable, la hierba está más verde y hasta las mujeres están más guapas, por lo que podemos presentarle a una tibetana que quizás no sea demasiado bella de cara, pero que tendrá un corazón apasionado y le amará para toda la vida concluyó con las mejores maneras posibles la que, posiblemente, sea la expulsión más amistosa y divertida que jamás he escuchado. La relajación de la charla continuó cuando les conté que tenía previsto marcharme muy temprano a la mañana siguiente (por hoy) pero que, desde luego, le tomaba la palabra a tan suculenta invitación para el verano. Sin duda, estos tipos no deberían ser policías de la Oficina de Seguridad Pública, deberían estar en la Oficina de Turismo promocionando los encantos de su pueblo y sus mujeres. Similar visita, aunque supongo que con una invitación menos generosa, recibió también una periodista francesa alojada en el mismo hotel, que ayer las pasó canutas hasta llegar a Xiahe. Tras ser detenida en uno de los numerosos controles montados en las carreteras para impedir la entrada de reporteros extranjeros, había dado un largo rodeo por las montañas y hasta había vadeado un río para alcanzar el epicentro de la noticia. Demasiada aventura como para enterarse ahora de que ésta no es la época buena del año y de que es mejor volver en verano. Menos simpáticos parecen haberse mostrado los policías que, según informaba la agencia germana DPA citando al diario Frankfurter Rundschau han invitado a marcharse del Tíbet a todos los empleados de las ONG radicadas en Lhasa. Una medida que hace temer una represión terrible contra la población local una vez que no queden extranjeros en la zona, puesto que a los periodistas les está prohibido ir allí y se han dejado de conceder permisos especiales para los turistas. Además, el Gobierno chino ha censurado los vídeos de la revuelta tibetana que se habían colgado en el portal de internet youtube Con su habitual control de la información, el régimen comunista pretende que todo el mundo se olvide de la revuelta tibetana y empiece a pensar en los Juegos Olímpicos de Pekín o en volver en verano a Xiahe. que el Dalai Lama regrese a su hogar Pero todo indica que se va a quedar esperando al Dalai Lama, ya que el levantamiento ha sido atajado, como se podía apreciar ayer en Xiahe. En esta ciudad de la provincia de Gansu, el masivo despliegue del Ejército chino impidió que se produjeran nuevas manifestaciones como las de días pasados. Aunque las tiendas seguían cerradas y los comercios mostraban los cristales rotos que dejaron los disturbios, los monjes permanecían en sus monasterios estudiando, lavando sus ropas o jugando al ping- pong, y la ciudad había recuperado la calma. Esta tranquilidad sólo era rota por las continuas patrullas de una tanqueta de la Policía china y por el incesante desfile de los agentes especiales antidisturbios que, armados con porras y escudos, marchaban por la calle principal arriba y abajo al grito de uno, dos, tres y haciendo resonar sus botas sobre el asfalto. Era el signo más claro de que el régimen chino cantaba victoria tras haber aplastado la revuelta. Terrible represión Tanqueta de la Policía ¿Le ha gustado nuestra ciudad? ¿Ha visitado el monasterio de Labrang? preguntó la Policía