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26 INTERNACIONAL www. abc. es internacional LUNES 17- -3- -2008 ABC El Dalai Lama pide una investigación internacional sobre la represión en el Tíbet Con detenciones casa por casa, China impone la calma en Lhasa y controla la revuelta en Xiahe, pero se producen otros disturbios en Sichuan PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL XIAHE (CHINA) Tras haber vivido los peores disturbios desde hace dos décadas, el Gobierno chino parece haber sofocado prácticamente la Revuelta Azafrán protagonizada por los monjes budistas del Tíbet, que reclaman la independencia de esta región que fue ocupada por el Ejército Popular de Liberación en 1950 y anexionada un año después. Aunque las agencias internacionales informaron ayer de que se habían registrado violentas protestas en la provincia sureña de Sichuan, en las que incluso podría haber fallecidos, la calma reinaba en la capital del Tíbet, Lhasa, y en Xiahe, una ciudad de Gansu que se ha convertido en uno de los principales focos de este levantamiento. Debido al fuerte despliegue militar en Lhasa y a la búsqueda casa por casa de los participantes en las manifestaciones del viernes, el Ejército se ha hecho con el control de la situación antes de que esta noche expire el ultimátum dado por el Gobierno para que se entreguen los alborotadores. Como el propio gobernador del Tíbet, Qiangba Puncog, ha advertido de que se enfrentan a un severo castigo si no se rinden, el Dalai Lama pidió ayer que una investigación internacional aclare la represión del régimen comunista chino, que según sus estimaciones se ha cobrado 80 muertos. Por ese motivo, el Dalai Lama acusó a Pekín de imponer el imperio del terror y de llevar a cabo un auténtico genocidio cultural Y es que el auténtico drama de los tibetanos es que son un pueblo sin Estado y un Estado sin presidente. Para esta sociedad, una de las más piadosas del mundo, el problema no es sólo que China domine esta parte del Himalaya que ellos consideran su país, sino que ha anulado también la figura de su máximo líder político y religioso, el muy venerado Dalai Lama. De hecho, sus retratoDesde que éste se exilió en la ciudad india de Dharamsala tras el fracaso del levantamiento de 1959, cuyo 49 aniversario ha encendido la chispa de las protestas, Pekín ha intentado borrar al Dalai Lama de la historia, pero no lo ha conseguido. s están prohibidos en los templos y monasterios, donde en los altares budistas sólo se pueden encontrar las imágenes de sus antecesores. A pesar de este veto, casi todos los monjes guardan fotografías del Dalai que tienen escondidas para evitar el castigo del régimen comunista chino. Si los soldados del Ejército chino las encuentran, nos las quitarán, nos pegarán y nos llevarán a un centro de reeducación mediante el trabajo explica un monje que, por miedo, prefiere ocultar su identidad, pero que relata las vicisitudes a las que se enfrentan los seguidores del Dalai Lama en su vida diaria. La cuestión no es que podamos tener una foto del Dalai Lama o no, sino que el Gobierno no respeta nuestra cultura y cada vez tenemos más difícil utilizar nuestra lengua o nuestros nombres tibetanos se queja el monje. En este sentido, Pekín ya ha nombrado a su propio Panchen Lama, la segunda figura más venerada del budismo tibetano, frente al candidato escogido por el Dalai, del que se desconoce su paradero y se sospecha que ha sido confinado bajo arresto domiciliario. Además, el régimen comunista pretende que, cuando el Dalai Lama muera, la reencarnación que se convierta en su sucesor reciba el visto bueno del régimen comunista. Esto es como una olla a presión que, al no destaparla, acaba estallando algún día compara el monje su situación mientras sirve té en la habitación que comparte con sus com- Centro de reeducación Severo castigo El Dalai Lama, ayer, a su llegada al templo de Dharamsala, en la India, donde está exiliado pañeros cerca del emblemático monasterio de Labrang. Este laberíntico templo, fundado en 1709 y arrasado durante la Revolución Cultural (1966- 76) es uno de los más importantes del budismo tibetano fuera de Lhasa, por lo que atrae a numerosos peregrinos que acu- REUTERS Los monjes budistas denuncian que Pekín quiere acabar con la cultura y la lengua tibetanas den a rezar alrededor de su rueda de plegarias. Entre ellas se encuentran, por supuesto, la independencia del Tíbet, por lo que el monje confiesa que ha participado en las protestas porque quiero que el Tíbet sea un solo país y no forme parte de China y