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18 ESPAÑA LUNES 17 s 3 s 2008 ABC Edurne Uriarte EL SILENCIO DE LOS CORDEROS T ras el asesinato de Isaías Carrasco, un ex cargo socialista crítico le resumía a Blanca Torquemada de esta forma la actitud de la sociedad vasca ante el terrorismo. Como el silencio de los corderos. No sólo lo decía por las apenas 200 personas que protestaron en Mondragón el día del crimen, políticos o periodistas casi todos, sino por la tónica dominante de la triste historia cívica de cuarenta años de terrorismo. Con algunos episodios que suscitaron la esperanza de una revolución ciudadana pero que quedaron, después, en eso, en una esperanza. Lo ocurrido en la última semana, la exhibición de una repentina fortaleza y dignidad democráticas realizada por un PSE movilizado para echar a ANV de los ayuntamientos o por una IU que ha roto su pacto con ANV en Mondragón es, en realidad, parte de lo mismo. Mejor dicho, en el caso de IU, es parte de una larga y escandalosa colaboración con los diversos brazos políticos de ETA sin que este partido se haya molestado en dar una sola explicación en el resto de España. Y mientras Zapatero pretende convencernos de que lo que tiene con IU es un pacto contra el terrorismo. Pero la actitud del PSE no es mucho más esperanzadora. Reproduce la impotente y meliflua revuelta puntual de tantas veces. Se pasaron cuatro años contando que Batasuna había cambiado o que ANV no tenía nada que ver con ETA y tuvo que llegar un asesinato para reconocer, nuevamente, la verdadera faz de los terroristas. Y lo preocupante es que se trate de un reconocimiento nuevamente momentáneo que dure lo que dure el recuerdo de Isaías. Hasta que se difumine lo suficiente para empezar una nueva negociación, un nuevo coqueteo con ETA. Hace pocos años, ETA asesinó a una joven ertzaina hija de una familia nacionalista de mi pueblo. Hasta los peneuvistas se movilizaron contra los batasunos y quisieron echarlos del ayuntamiento. La cosa duró, como siempre, lo que dura el duelo. Después, todo volvió a lo de siempre, al silencio de los corderos. Y lo que es aún peor, a la negociación de los pastores de los corderos. En este caso, los del PSE. Carlos Morín, en una imagen tomada hace poco más de un año, al comenzar a investigarse presuntas irregularidades en sus clínicas ABC Las clínicas de Morín falsificaban incluso informes no necesarios para los abortos Una diligencia recogida en el sumario del caso indica que, debido al vicio adquirido por el personal se falseó el documento psiquiátrico en una interrupción legal M. J. F. BARCELONA. La investigación realizada hasta ahora sobre el caso de los presuntos abortos ilegales en las clínicas de Carlos Morín, da cuenta de un buen número de actuaciones supuestamente irregulares. En referencia a los informes psiquiátricos falseados, cuya práctica se recoge en la instrucción judicial, se explica el caso de una mujer que se encontraba en un período de gestación de entre 20 y 22 semanas y que iba a abortar acogiéndose a uno de los tres supuestos permitidos por la ley. Cuando el feto presenta graves malformaciones, la interrupción del embarazo está permitida en las 22 primeras semanas. La mujer había sido atendida en un hospital público y según consta en su historia clínica de este centro, y también en la de TCB, una de las clínicas privadas investigadas y en la que se practicó el aborto, tenía pérdidas y el feto presentaba malformaciones. No hubiera hecho falta, por lo tanto, disponer del informe psiquiátrico necesario en otro supuesto. En una diligencia policial se manifiesta lo siguiente: Aun no siendo necesario, y debido al vicio adquirido por el personal de las clínicas, a la historia de la paciente se une el cuestionario de salud mental falseado, sin que a la mujer se le hubiera entregado, por lo que la firma y respuestas que constan en él son falsificadas Como ya se ha explicado, en ocasiones el personal presuntamente desempeñaba funciones para las que no tenía la titulación necesaria. Es el caso de algunos de los médicos, pero también de otras personas que traban en ambas clínicas. Las mujeres encargadas de hacer la limpieza de estos centros barceloneses figuran como responsables de tareas que poco tienen que ver con eso. Existen denuncias que hablan de que alguna de estas personas hacía el trabajo de esterilización en los quirófanos. Según se relata, tanto en la clínica Ginemedex como en TCB, ambas propiedad del doctor Morín, existe dentro del ala quirúrgica una zona dedicada a la esterilización de los instrumentos que se utilizan en las intervenciones. Por la importancia de que el instrumental esté bien esterilizado de cara a los siguientes usos, es necesario que esa limpieza la haga personal con formación específica. En este caso, según denuncian ex empleados de Morín, la esterilización de los instrumentos de quirófano la realiza personal no cualificado, que lo hace sin respetar las mínimas garantías higiénicas, ni utilizar los detergentes adecuados para limpiar cada cosa Cualquier persona La investigación recoge que la esterilización del material quirúrgico utilizado en Ginemedex lo realizaba personal que no estaba facultado para ese trabajo Las denuncias citan a una persona de la plantilla encargada de la limpieza en Ginemedex que realiza la esterilización, aunque no tiene el curso específico para ese trabajo, ya que no es ni enfermera Añaden que cuando esta persona no está porque se encuentra, por ejemplo, de vacaciones, esa tarea la lleva a cabo cualquier persona de la plantilla encargada de la limpieza En cuanto a la remuneración, y como todos los trabajadores de la empresa esa primera persona citada cobra una nómina que se divide en la parte A (oficial) y la parte B (dinero negro no declarado) Si tiene que quedarse fuera de su horario exigido porque una cesárea o una intervención ilegal se practican por la tarde, esas horas extras las tiene muy bien remuneradas