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90 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo y su colega Allen R. Braun reclutaron a seis músicos de jazz. Tres de ellos procedían del Instituto Peabody, un conservatorio musical de su Universidad. Los otros tres eran voluntarios reclutados por el clásico sistema del boca oreja entre la comunidad de jazz de la zona. Los seis tenían que ser improvisadores avezados y además estar dispuestos a hacerlo en el nada habitual marco de una máquina de resonancias magnéticas. Sin ir más lejos, esto significaba que tenían que diseñarles teclados especiales, enteramente plásticos, sin una sola pieza de metal que alterara los sensores. También les tenían que poner cascos para que oyeran en todo momento lo que estaban tocando. De esta guisa se metieron todos en la máquina y empezaron los experimentos. Primero les pidieron que hicieran ejercicios musicales muy conocidos, que tocaran escalas que cualquier músico de su nivel tocaría de memoria, casi sin necesidad de pensar en ello. A continuación se les pidió que improvisaran sobre las notas utilizadas en ese esquema. En el tercer experimento tuvieron que tocar una melodía original de blues que todos habían memorizado, mientras por los cascos escuchaban un cuarteto ejecutando esa misma música. En el cuarto intento tuvieron que improvisar sobre esa misma melodía, también con el apoyo del cuarteto. El objetivo de esta cadena de órdenes era deslindar lo más claramente posible la actuación de la mente cuando el músico toca de memoria y cuando está improvisando. La máquina de resonancias magnéticas muestra iluminadas las partes del cerebro que entran en acción en cada momento. El objetivo de Limb y Braun era claro: contaban con que hubieran zonas que se activaran siempre, por el simple hecho de estar tocando, y con poder restar y aislar las que sólo estuvieran activas cuando la música era improvisada. Los resultados inmediatos apuntaban a una disociación de las pautas de funcionamiento de la corteza prefrontal, que es donde se deciden y se resuelven la búsqueda de las satisfacciones y el cumplimento de metas. También las inhibiciones que censuran nuestra conducta para protegernos de sus efectos indeseados, y que se localizan principalmente en la corteza prefrontal dorsolateral. En la Universidad John Hopkins descubrieron que en el momento de máxima improvisación a los músicos DOMINGO 16- -3- -2008 ABC Jazz, cerebro y creatividad Inspirándose en la legendaria capacidad de improvisación de maestros del jazz como Miles Davis o John Coltrane, un grupo de científicos ha estudiado cómo surge la creatividad de los músicos mientras improvisan en directo. Estos son sus resultados ANNA GRAU NUEVA YORK. Casi la mitad del cerebro de los músicos de jazz se desinhibe para permitirles improvisar. Cuando vemos a un genio de la música en trance, los ojos idos y las manos indagando una música que no está escrita ni se ha oído antes- -ni probablemente se volverá a oír después- lo que ocurre es de interés para el arte, pero no lo es menos para la ciencia. Hace tiempo que los neurocientíficos intentan comprender en qué consiste exactamente la creatividad, qué es lo que la pone en marcha y cómo funciona. Y hay quien cree que, por lo menos en parte, ya lo ha encontrado. En la Universidad John Hopkins, en Baltimore, han llevado a cabo un singular experimento. Aunando esfuerzos con científicos del gobierno, del Instituto Nacional de la Ceguera y otros Desórdenes de la Comunicación, han intentado investigar qué ocurre dentro del cerebro de un músico de jazz cuando está improvisando en directo. La idea partió de Charles J. Limb, profesor de la John Hopkins y contumaz intérprete de saxofón él mismo, lo cual algo tendrá que ver con el origen de su inspiración. Cuando un músico de jazz improvisa, a menudo toca con los ojos cerrados, y con un estilo personal distintivo que trasciende todas las normas tradicionales sobre el ritmo y la melodía afirma Limb, es un estado mental extraordinario durante el cual el músico genera música que nunca antes ha oído, tocado o ni siquiera pensado antes, lo que surge es completamente espontáneo Estamos tan acostumbrados a verlo, a deleitarnos con la excursión al abismo de Brad Melhdau o de Sonny Rollins, que es fácil perder de vista las dimensiones del prodigio. Para darse cuenta a lo mejor hacía falta precisamente un científico saxofonista como Limb. Alguien que se mueve entre dos mundos. Y dos mentes. Para acometer este estudio, Charles J. Limb Un prodigio habitual De memoria o improvisando En el momento de máxima improvisación, a los músicos se les desactiva la corteza prefrontal dorsolateral No existe la neurona- -o las neuronas- -de la creatividad, no hay una zona específica del cerebro donde se decide el arte se les desactivaba la corteza prefrontal dorsolateral y, en general, todas las regiones que fiscalizan la conducta y sofocan la espontaneidad. Cuando estos circuitos cerebrales se lesionan pueden producir graves disfunciones en una persona; por ejemplo, pueden ser el origen de comportamientos psicopáticos, con total ausen-