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ABC DOMINGO 16- -3- -2008 TOROS www. abc. es toros 89 Polvo y arena, la alegría de la huerta FERIA DE FALLAS Plaza de toros de Valencia. Sábado, 15 de marzo de 2008. Novena corrida. Lleno de no hay billetes Toros de Jandilla, muy parejos y de escasas caras y seriedad; manejables; destacaron el estupendo 6 y el 5 por el derecho. Francisco Rivera Ordóñez, de turquesa y oro. Estocada desprendida y atravesada y dos descabellos (silencio) En el cuarto, estocada baja (fuerte petición y vuelta al ruedo) El Juli, de azul marino y oro. Estocada (oreja) En el quinto, pinchazo y estocada corta (oreja) El Fandi, de marfil y oro. Metisaca en los bajos, media y descabello (silencio) En el sexto, estocada (dos orejas) El Juli y El Fandi salieron a hombros. ZABALA DE LA SERNA VALENCIA. Cañas y barro, polvo y arena. Desmadre a la valenciana, la alegría de la huerta. Nostalgia de El Soro. La banda también sonó a charanga, como los oles, a talanqueras. Valencia en Fallas. ¡Otro, otro, otro! así le pedían a El Fandi otro par de banderillas, el cuarto tras dos de potencia y marcha atrás y un violinazo adornado con un cas- toreño en la mano desnuda. Tremebunda mascletá Extenuado Fandila, se secó el sudor con la muleta y se dispuso de rodillas. El toro quería, con más definición y tranco, acometividad y largura, que toda la noblota, agradable hasta las cepas y manejable corrida de Jandilla junta. Fandi siguió la inercia: polvo y arena. Moría la tarde, y murió el jandilla de un estoconazo. ¡Otra, otra, otra! gritaba la masa ahora en solicitud de la segunda oreja; dos de una tacada, que el presidente no se resistió ante tanta escandalera. Recuerdos de variados quites, la tauromaquia movida del granadino: nada como dictó Belmonte. A buen seguro que otro despojo auricular se hubiera llevado el Matador que triunfa en Texas si no se le va la espada a los sótanos en un metisaca sin perdón. Había arreado el toro en todos los tercios (agotador el de banderillas, claro) pero cuando llegó la muleta... ¡Ah! la muleta de El Fandi. Como un toro no esté definidísimo, ¿quién analiza su comportamiento con esa forma de citar, con semejantes colocación, trazas, destemple y tratamiento? Le faltó quizá al jandilla fondo y recorrido para aguantar el fandilismo completo. Rivera Ordóñez respondió en su terreno a El Fandi, y ban- Desplante de El Fandi, que salió a hombros con Juli en una tarde de desmadre a la valenciana derilleó incluso al violín. Facultades, facilidad y tino en dos pares al cuarteo. La plaza en pie, las banderas de España en lo alto del lomo. Y en muleta también rivalizó con Fandila... Chispas de genio en el toro y trallazos en sus manos; truenos y centellas. Ese sitio donde dicen que embisten más los toros no lo suele pisar Rivera, que mató de una estocada caída y fulminante. Instintos de pasión, blanca pañolada. Y el usía que se atrincheró, perdido el criterio: una oreja anterior le había concedido a El Juli con menos petición. Pero con una estocada hasta los gavilanes y por arriba, eso sí. La faena de Julián López había sido de temple, de ayuda al enemigo que apenas picó. Todo a favor del recortado toro, desinflado hasta que se paró. Similar a éste fue el que ALBERTO SÁIZ Triunfo moral de Alejandro Esplá en la novillada matinal Z. S. VALENCIA. Como la neblina de la mañana fue abriendo paso al sol, las incógnitas de los tres debutantes se fueron despejando en el transcurso de la buena, y bonita, novillada de Barral (1 3 y 4 de nota) La sorpresa surgió de la mano de Alejandro Esplá, que a la postre sería el triunfador moral, ya que el real fue Dámaso González, hijo también de otro ilustre. Pero en el toreo dos y dos no son cuatro, y la gente salió hablando de las posibilidades del nuevo Esplá. Nuevo y distinto. Al padre se le parece en ese sentido del ruedo como escenario, en los desplantes, en los detalles como echarse el capote al hombro o acompañar al caballo de picar. Mas a la hora de torear, interpreta con su propia personalidad; corre en largo y en serio la mano, y bien asentado que lo hace. O sea, que de valor, de momento, el depósito a tope. No rectificó ni una vez en todas las ocasiones que el segundo se le metió por dentro, que no fueron pocas. Corazón y cabeza amueblada. Suya debió ser la oreja tras matar a la segunda. Que no se preocupe, aunque la falta de sensibilidad del palco (y de criterio, a tenor de las otras que se dieron) le negase la posibilidad de adornar su debú valenciano. Tiró del quinto con la mano izquierda en dos tandas que constituyeron el eje de una faena paciente, valiente y no rematada con la espada. Dámaso González salió por la puerta grande con un trofeo de cada de sus novillos. Animoso en todo momento, con el primero sacó sobre la derecha el sentido del temple heredado, como las formas. Vicente Marrero, un valenciano muy alto, también se llevó un apéndice. abrió plaza. O algo más mansito aún. Rivera Ordóñez, salvo en tres derechazos en los que acompañó los viajes con pecho y cintura, no dijo nada. Aunque armó su revuelo agarrándole al jandilla un pitón, en plan Gallito dominador de miuras. Vino a poner orden en el quinto El Juli. Para él fueron las cañas. Y el barro. A estas alturas, le exigieron de malas formas que banderillease. Incluso le abroncaron cuando brindó al respetable, que ayer no lo era. Tapó bocas con su derecha mandona, arrastrada la tela, despatarrado y ligado, absolutamente encajado y rebelado. Exprimió todo. A años luz, fue la faena de la tarde. Ahora, el premio cayó por justicia y ley. Pero la puerta grande, y la foto con El Fandi, no pasará a la historia. www. zabaladelaserna. com Alejandro Esplá se ciñe a izquierdas con su primer novillo EFE