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84 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 16 s 3 s 2008 ABC CLÁSICA CLÁSICA Ibermúsica Obras de Chaikovski, Debussy y Rimski- Korsakov. Int. London Symphony Orchestra. Dir. V. Gergiev. Auditorio Nacional. Madrid Temporada RTVE Obras de Richard Strauss. Int. M. Xyni (soprano) Orq. de Radio Televisión Española. Dir. musical: M. Á. Gómez Martínez. Teatro Monumental. Madrid Brujerías ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Contar un cuento no es fácil. Requiere capacidad para la narración, dotes interpretativas, y personalidad para llamar la atención. Al director Varely Gergiev esto último le es innato. A dos por persona, son varios miles los ojos que no han dejado de observarle en su doble comparecencia madrileña. La del segundo día, al menos, fue espectacular. Volcado hacia la orquesta, se convirtió, en esta ocasión, en un extraño malabarista, habilidoso con las manos e impecable en la intención. Porque al fin y al cabo, y por mucho que Gergiev tenga alma de brujo con capacidad para absorber la concentración de los espectadores, lo cierto es que nada de ello tendría sentido si no fuera porque, gracias a él, Romeo, Julieta, Simbad, el príncipe Kalender, la princesa y hasta las olas, el viento y el mar adquirieron una extraña virtualidad. ¿Dónde radicó el misterio? De entrada en el tempo que manejó. Mejor aún, en la manera en la que este se hacía flexible. Son muchas las ocasiones en las que Gergiev ha dirigido Scherezade Con su orquesta del Mariinski pone el énfasis en los mil colores que emanan de los instrumentos; ahora, con su otra compañera, la London Symphony ha hecho una demostración de dulzura apoyado en la extraordinaria calidad de los solistas, incluido aquí el primer e irregular solo del fagot. En cualquier caso no es Gergiev director de perfiles y acuarelas. El bullir interior, el constante diálogo de las partes le dio a El mar de Debussy una perspectiva especialmente sólida, le añadió un jadeo interior que, a la postre, convirtió en carnal un oleaje sólo posible en la imaginación. Y, entre todo ello, el amor de Romeo y Julieta ¿quizá lo mejor? pues hubo fantasía, regusto en la sonoridad, ya fuera la media voz de las cuerdas con sordina o la evanescencia en el arranque. Enrique Franco, con las palabras justas, orientó a los espectadores explicando en las notas al programa que Chaikovski fue inventor de una cierta forma de patetismo resuelto en varias de equivalencias dramáticas Siendo así, las de este cuento, gracias a Gergiev, se transformaron en un momento de felicidad. Himno del alma ANDRÉS IBÁÑEZ Si tuviera que decir cuál es la música más hermosa jamás escrita, mi elección sería Beim Schlafengehen, la tercera de las Cuatro últimas canciones de Richard Strauss, cuya tercera estrofa (el poema es de Hermann Hesse) podríamos titular himno del alma pero el alma, cuando nadie la ve, desea volar con alas libres hasta el círculo mágico de la noche para vivir allí, más intensamente, una y mil vidas. La soprano griega Marussa Xyni las interpreta con enorme sensibilidad, con alguna fealdad de timbre en el registro medio, con unos graves muy dulces y expresivos (como en el maravilloso final de September) y esos agudos plenos y cálidos que son requisito absoluto de cualquier soprano straussiana que se precie. En lo que hemos llamado Himno del alma Miguel Borrego tocó la flotante melodía que representa el vuelo de Psiqué con una contención que bordeaba el desapego, pero luego Marussa Xyni nos entregó sus célebres floreos, cúspide de la escritura vocal de Strauss, con una enorme musicalidad, culminando en la enorme dulzura de la palabra leben, vida Pero la gran noticia de la noche, como de tantas noches en el Monumental, es la Orquesta de Radio Televisión Española, que toca las Cuatro últimas canciones con una reverencia, con una seriedad y dedicación absolutamente admirables, y luego se lanza a la Sinfonía Alpina de Strauss con una pasión y una entrega que no son comunes a todas las orquestas, donde es fácil que surja la rutina o la cómoda profesionalidad. Miguel Ángel Gómez Martínez no logra, quizá, esa turbadora sensualidad, esa perversidad sonora que los grandes directores straussianos saben extraer de las retorcidas y caprichosas melodías, pero demuesta un talento deslumbrante en la construcción y en la creación de climas y expectativas, como en la hipnótica Calma que precede a la tempestad Apoyado en una sección de metales absolutamente impecable, logra una Alpina maravillosamente narrada, una versión poseída por un continuo movimiento hacia delante. Una queja menor: la máquina de viento, de la que no surgía más que un siseo inexpresivo. El grupo Pastora, durante la entrevista JULIÁN DE DOMINGO Pastora, navegando a contracorriente El trío catalán publica Circuitos de lujo en el que se distancian de la electrónica para acercarse a sonidos más orgánicos POR IGNACIO SERRANO MADRID. Pastora ha roto una tendencia que se viene imponiendo en los últimos años. Cuando un tropel de bandas rockeras se lanza al cobijo del omnipotente y cómodo ordenador, ellos hacen lo contrario, y se sumergen en el océano de lo orgánico, donde todo suena y se oye de una forma diferente, casi olvidada. Planteamos el disco para trabajar mejor en directo, y por eso queríamos reforzar el sonido de banda, metiendo batería real en todos los temas. Ahora nos apetece que nuestras actuaciones sean más rockeras que discotequeras, porque cuando le damos distorsión al asunto es cuando mejor nos lo pasamos cuenta Caïm Ribas, máximo responsable de la banda en cuanto a música se refiere. Dolores Beltrán Dolo escribiendo las letras, y Pauet Ribas, a la dirección estética y visual, completan este trío catalán que se ganó un hueco en los titulares con su ocurrente y ultrabailable Lola Su territorio siempre ha sido la electrónica, ya sea en versión pop, funk o chill out, pero con Circuitos de lujo han dado la vuelta a la tortilla, y sin que se les caiga nada por los lados. Hemos hecho como Dover, pero al revés opina Caïm. Y esforzándonos como nunca, porque hemos dado vueltas y vueltas a los temas. Antes eran más esencia, más puros, pero ahora están mucho más trabajados. Por ejemplo, cuando íbamos a meternos en la producción del single, Grandes despedidas decidimos darle más complejidad a la estructura. Pensamos: Verso, estribillo, verso, ¿estribillo? No. Mejor metamos otra cosa, una parte C En la siempre difícil labor que supone fijar y seguir nuevas coordenadas, han contado con la ayuda de Brian Sperber (Patti Smith, Moby, Dinosaur Jr. un tipo que irradia disciplina según Dolo, y que comprendió a la perfección la intención de Pastora de firmar un álbum pensado para el directo. Tenemos ganas de mostrar nuestro lado cañero y contundente, yo estoy desatadísima asegura la vocalista, que en el escenario siempre canta rodeada de efectos visuales basados en bucles de imágenes tomadas en directo por Pauet. El aspecto visual tendrá la importancia de siempre, porque forma parte del concepto Pastora, pero estará más adaptado a la nueva dinámica musical cuenta el videoartista. ¿Tanta renovación sonora traerá consigo un cambio de fans? No lo creo, he hablado con muchos treintañeros, que son los que consideramos nuestro público, y les parece positivo este cambio asegura Caïm. Que en realidad no lo es tanto continúa Pauet. Al principio sí parece algo muy evidente, pero según escuchas el disco te das cuenta de que en el fondo sigue dominando la misma sensibilidad Pastora En Pastora, todo (o casi) queda en familia. Pauet y Caïm son hermanos, y el nombre de la banda está inspirado en un viejo apodo de su madre, Mercé Pastor. Además, lo de la música viene de herencia. Y vaya herencia. Su padre es Pau Ribas, uno de los personajes más saludables para la escena musical española en los últimos cuarenta años. Todavía no ha escuchado Circuitos de lujo dice Pauet. Está metido de lleno en su último disco, que por cierto, seguramente regalará en internet, en plan Radiohead Planteamos el disco para trabajar mejor en directo, y por eso queríamos reforzar el sonido de banda, metiendo batería real en todos los temas