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46 ECONOMÍAyNEGOCIOS Reportaje DOMINGO 16 s 3 s 2008 ABC Enrique Serbeto Taiwán lucha por no hundirse Los empresarios taiwaneses, cada vez con más inversiones en China, serán decisivos en las elecciones del próximo sábado en la isla, que permanece separada del régimen comunista desde 1949 TEXTO Y FOTO PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL KAOHSIUNG. Taiwán, la isla que permanece separada de China desde el final de la Guerra Civil (1945- 49) pero cuya soberanía es reclamada por el régimen comunista de Pekín, celebra el próximo sábado unas elecciones trascendentales. Una vez más, en esta votación se decide la eterna cuestión que divide a partes iguales a la sociedad taiwanesa: si acercarse a China con vistas a una posible reunificación en el futuro, como propugna el Koumintang, o avanzar hacia el soberanismo, como defiende el gobernante Partido Demócrata Progresista (PDP) para declarar una independencia que ya existe de facto pero que sólo es reconocida por 24 Estados. El resultado político estará influido por la economía, pues la supervivencia de Taiwán depende del desarrollo de China. El motivo es que este pequeño tigre asiático creció a un ritmo medio del 8,2 entre 1950 y 2000, mientras que de 2000 a 2006 lo hizo al 3,8 A pesar de dicha ralentización, Taiwán es la decimoséptima economía del mundo y su PIB per cápita supera los 16.537 dólares (10.604 euros) mientras que en 1952 sólo ascendía a 196 dólares (125 euros) Al igual que ocurre en China, la clave de esta transformación fue la industrialización basada en la captación de inversión extranjera gracias a su baratísima mano de obra. Además, previendo su pérdida de competitividad a medida que los salarios iban subiendo, Taiwán se convirtió en 1980 en uno de los centros pioneros de la electrónica mundial y hoy está a la vanguardia de la alta tecnología. Líder en los avanzados sectores de semiconductores y microchips, la isla es uno de los principales productores de pantallas LCD y TFT y está a la cabeza mundial en fabricación de ordenadores portátiles, agendas telefónicas PDA, routers y teléfonos móviles. TURBULENCIAS FRANCO- ALEMANAS n la última cumbre europea hemos vuelto a estar a punto de que el eje franco- alemán saltase en pedazos. Bajo la apariencia inocente de un proyecto de Unión por, para o hacia el Mediterráneo (que todavía no ha quedado claro cual es la fórmula que ha pedido Zapatero) el presidente Sarkozy y la canciller Angela Merkel han vivido momentos muy delicados. Es evidente que entre Paris y Berlín no pasa la corriente y vamos hacia un semestre de presidencia francesa, lo que significa que nos espera un periodo de grandes turbulencias. Como dicen en los aviones, lo mejor que se puede aconsejar es que los demás pasajeros del vuelo Europa se abrochen los cinturones de seguridad. No solo hay grandes divergencias en la manera de afrontar la política energética o la de reducción de emisiones contaminantes. Francia, por ejemplo, tiene centrales nucleares y son propiedad del Estado. Alemania las ha prohibido. También habrá discusiones por la manera en que debemos afrontar los desafíos internacionales. Habrá que ver cómo conseguimos reaccionar juntos ante acontecimientos como los que están teniendo lugar en China, que ponen a prueba en plenos Juegos Olímpicos, la coherencia entre nuestros ideales de defensa de la democracia y alergia a la violencia, con nuestros crecientes intereses crematísticos, el euro por las nubes, el petróleo mas allá... Todo eso en los próximos seis meses y teniendo las riendas de la UE un hiperactivo como Sarkozy, las nubes auguran un vuelo agitado. En tiempos de Jacques Chirac y su inmovilismo ninista (ni liberalismo ni socialismo, nada) a los alemanes les resultaba fácil prever como sería el transcurso de la vida política europea de la mano de Francia. Con un presidente en el Eliseo del que se puede esperar cualquier cosa, en Berlín están de los nervios. No importa tanto que el presidente francés sea de derechas o de izquierdas, nada odian más en Alemania que lo imprevisible y ahora tienen que bregar con un socio que no entienden, Para Merkel debe ser un dolor de cabeza recibir cada mañana las noticias de su embajada en París y eso no es bueno para Europa. E Esta imagen de un calle comercial de Taipei no se diferencia mucho de una de Shangai o de Pekín Aunque las manufacturas ya sólo representan el 25 del PIB, las tecnologías de la información constituyen el principal pilar de la industria taiwanesa (32,5 en 2005 frente a 12 en 1981) Debido a todos estos factores, Taiwán, una isla densamente poblada al tener una población de 23 millones de habitantes en una superficie similar a la de los Países Bajos, ha orientado su economía al exterior. Así, las exportaciones, que el año pasado reportaron 158.434 millones de euros, suponen un 62 de su PIB. De todas estas ventas al extranjero, más del 40 se dirigen a la China continental y a Hong Kong, lo que demuestra la imbricación de ambas economías. De hecho, uno de los pocos lugares con los que la fábrica global tiene déficit comercial es con Taiwán, que en 2007 exportó 64.796 millones de euros al continente e importó 15.051 millones de euros. Más revelador aún es el dato de la inversión taiwanesa en China, que en principio está prohibida por ley pero que, oficialmente, asciende a 32.119 millones de euros y, extraoficialmente, supera los 128.436 millones de euros. Además, en el dragón rojo viven ya un millón de taiwaneses, la mayoría hombres de negocios que, acompañados de sus familias, han deslocalizado sus fábricas en busca de la barata mano de obra que se encuentra en las provincias de Fujian, al otro lado del Estrecho de Formosa, y Guangdong. Para sortear las barreras que el Gobierno de Taipei pone a sus propios empresarios, el grueso del dinero taiwanés entra en China a través de terceros países como las Islas Vírgenes, que se ha convertido en uno de los principales inversores en el gigante asiático. Dichas limitaciones pretenden impedir el efecto colonizador que tendría en la isla la cada vez mayor influencia del continente, pero sólo han conseguido encarecer la labor de los empresarios y dañar la economía. Así lo explica a ABC George Chin- Sheng, consejero delegado de AsiaGen Corporation, una firma biotecnológica ubicada en el parque industrial del sur de Taiwán, cerca del importante puerto de Kaohsiung. Al no poder comerciar directamente con China, estamos perdiendo una gran oportunidad y, además de encarecerse los costes de inversión, existe una gran indefensión jurídica por la falta de reconocimiento entre ambas partes critica George Chin- Sheng, quien se queja de que todas estas trabas me están impidiendo vender nuestro kit para la detección de tuberculosis en China, un negocio redondo porque se trata de país con dos millones de casos registrados pero donde podría haber hasta ocho millones de enfermos Por su parte, Jessie Wang, de la farmacéutica Scinopharm, reconoce que tenemos restricciones para competir con rivales chinos y que los problemas políticos tienen efectos económicos Consciente de esta relación de dependencia, Pekín no duda en presionar a los empresarios taiwaneses para que apoyen el acercamiento de la isla a China según relata el presidente de Taiwan Think Tank un órgano de expertos que asesora al Ejecutivo de Taipei. Al margen de todas estas controversias, parece que lo que la política no pudo conciliar, las dos Chinas de la misma etnia Han y lengua mandarín que separó la guerra civil entre los comunistas de Mao Zedong y los nacionalistas de Chiang Kai- shek, es posible que lo una la economía. Restricciones en Taipei Presiones de Pekín Líder en alta tecnología Los independentistas moderan su discurso para atraerse a la patronal Las provocaciones independentistas del presidente taiwánés y líder del Partido Demócrata Progresista, Chen Shui- bian, han supuesto más de un quebradero de cabeza para los empresarios de la isla asentados en el continente. Para no perder los votos de la patronal, el candidato de dicha formación a los comicios, Frank Hsieh, se muestra más moderado y hace campaña a favor de la coexistencia pacífica Mientras, el aspirante del Koumintang, Ma Ying- jeou, apuesta por levantar las restricciones a la inversión taiwanesa en China, y viceversa, e intensificar las relaciones. Para ello, aboga por ampliar el cupo anual de turistas del continente y los vuelos directos, que ahora sólo conectan los dos lados del Estrecho de Formosa en el Año Nuevo Lunar.