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ABC DOMINGO 16 s 3 s 2008 Europa ECONOMÍAyNEGOCIOS 45 Verdes, pero no a cualquier precio La propuesta de Bruselas para que Europa reduzca un 20 %l as emisiones de CO 2 en 2020 asusta a la patronal y los sindicatos europeos, que alertan de deslocalización de empresas y destrucción de empleo MARIBEL NÚÑEZ. CORRESPONSAL BRUSELAS. Europa ultima un ambicioso plan para ponerse al frente de la lucha mundial contra el cambio climático. A principios de año la Comisión Europea presentó una propuesta para reducir las emisiones de monóxido de carbono a la atmósfera (CO 2) un 20 de media hasta el año 2020, así como consumir otro 20 de energías renovables en esa fecha. Este plan tendrá un coste económico equivalente al 0,6 del Producto Interior Bruto (PIB) en 2020, alrededor de 90.000 millones de euros, o lo que es lo mismo, tres euros a la semana para cada ciudadano europeo. Este plan, que aún tiene que recibir el visto bueno definitivo del Consejo de Ministros de Medio Ambiente de la UE y del Parlamento Europeo, es digno de alabanza en su conjunto, sobre todo porque intenta luchar contra un fenómeno imparable como es el calentamiento del planeta, sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo. Verheugen ha propuesto, para que las empresas europeas no pierdan competitividad como consecuencia de los compromisos climáticos, que se llegue a acuerdos sectoriales internacionales y, mientras éstos se alcanzan, Bruselas podría autorizar que los derechos de emisión de CO 2 para estos sectores sensibles fueran gratuitos durante un periodo de tiempo determinado. Otra posibilidad que se ha barajado es que tanto exportadores como importadores entren en el comercio de emisiones de CO 2, con lo que estarían obligados a pagar para poder contaminar, que es el principio básico que inspira el sistema de comercio de emisiones. Sin embargo esta tasa carbono como se la denomina en Francia, podría enfrentarse a problemas en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en tanto en cuanto supone una traba a la liberalización del comercio. Esta tasa carbono además, supondría que Europa opta por la vía proteccionista, lo que choca con los aires liberalizadores de la política que viene desarrollando en los últimos años. La preocupación de Verheugen es, sobre todo, por la industria pesada alemana, que abastece a su vez a todo un amplio abanico de empresas, que van desde el automóvil, pasandopor la construcción mecánica Acería de Hayange, al este de Francia, imagen tomada el 31 de enero de 2006 hasta la industria aeroespacial, que dependen de la disponibilidad, a precios de mercado, de una serie de metales de calidad superior, entre otros el aluminio y el acero. Todas estas quejas, provenientes mayoritariamente de Alemania al ser este país principal nicho de la industria pesada europea, contrastan con la efusividad demostrada por la canciller alemana, Angela Merkel, hace ahora un año, cuando logró que los Veintisiete firmaran el principio de acuerdo de lucha contra el cambio climático. En todo caso no hay que perder de vista el dato de que si luchar contra el cambio climático saldrá caro no hacer nada tendría un coste diez veces superior, según el informe del profesor Stern, compartido también por Bruselas. Así, una de las principales industrias pesadas de Europa, la siderúrgica Arcelor- Mittal, ya ha anunciado que el plan europeo de reducción de emisiones le supondrá un alza de un 50 de los costes de emisión. El presidente de la patronal europea Bussiness Europe, Ernest- Antoine Seillière, ha declarado que a falta de un acuerdo internacional de lucha contra el cambio climático Europa está asumiendo el riesgo de penalizar su crecimiento y sus empleos Una decisión, en este sentido, es la que ha tomado también la cementera francesa Lafarge, que ha decidido parar una inversión de 1.000 millones de euros que tenía prevista hacer en el Viejo Continente. En materia de consumo también hay preocupación porque, según los cálculos de Bruselas, los hogares europeos pagarán una media de 150 euros más al año por la electricidad, cosa que ha alertado también al Banco Central Europeo, que sigue de cerca la propuesta de Bruselas por su más que probable impacto en la inflación, en récord histórico en la actuali- AFP dad con el 3,3 de subida del mes de febrero. Ante estas inquietudes los jefes de Estado y de Gobierno aprobaron en la cumbre que celebraron esta semana en Bruselas unas conclusiones en las que se reconoce que en un contexto global de mercados en competencia, el riesgo de fuga de carbono es un motivo de preocupación en ciertos sectores especialmente expuestos a la competencia internacional que debe analizarse y abordarse con carácter urgente, para que se apliquen las medidas pertinentes en caso de que otros países no se comprometan a tomar medidas adecuadas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el marco de un acuerdo internacional Detrás del eufemismo fuga de carbono que se menciona en el texto de Bruselas se esconden las deslocalizaciones empresariales. Fuga de carbono Alemania, en contra Un grupo de países, encabezado por Alemania y Francia, ha hecho saber al resto de los socios europeos que este proyecto podría ser un duro golpe para la competitividad de las industrias europeas, que podrían verse abocadas a deslocalizar sus centros de producción a terceros países para no verse sometidas a las presión de la compra de derechos de emisión con el fin de poder producir. El comisario europeo de Industria y vicepresidente de la Comisión Europea, el alemán Günter Verheugen, y principal defensor del mundo empresarial en Bruselas, ya se ha apresurado a asegurar que las empresas europeas deben poder afrontar la competencia mundial con armas legales. El mantenimiento de niveles elevados de ecoeficacia e innovación será determinante para su éxito en el futuro La siderúrgica Arcelor- Mittal y la cementera Lafarge han congelado sus inversiones en Europa El sector del automóvil, uno de los más afectados por el recorte de emisiones M. NÚÑEZ. CORRESPONSAL BRUSELAS. Si el plan de reducción de emisiones de CO 2 es un reto para toda la UE, para la industria del automóvil puede llegar a suponer un cambio en todo el proceso de producción, cosa nada fácil a juicio del sector. La Comisión Europea quiere que los coches que se vendan en Europa emitan sólo 130 gramos de monóxido de carbono por cada 100 kilómetros que recorran en 2012, frente a los 160 actuales. Para conseguir animar a la industria del automóvil Bruselas ha previsto un sistema de multas crecientes: serán de 20 euros por cada gramo por km. que un fabricante sobrepase el límite en 2012 y la sanción irá aumentando hasta 95 euros en 2015. Esta industria se ha mostrado a favor de que los coches reduzcan poco a poco sus emisiones, lo que supondría cambiar el costoso proceso de producción, pero no en 2012, ya que hay muchos modelos que están ahora en plena fase de desarrollo y habría que suspenderlos. Además, en cuanto a la cuestión de las multas, la industria alemana ha dado la voz de alarma al entender que se la penaliza especialmente, ya que este país fabrica sobre todo coches grandes y pesados, por tanto los más contaminantes. Además de la patronal del sector (ACEA) los eurodiputados han echado también una mano al sector al pedir a laCE un retraso hasta 2015.