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34 INTERNACIONAL La revuelta tibetana DOMINGO 16 s 3 s 2008 ABC La Olimpiada entra en calor La revuelta del Tíbet es sólo el anticipo de un largo rosario de presiones sobre China aprovechando los Juegos Olímpicos de este verano. Entre los motivos de protesta destacan la violación de los derechos humanos y el apoyo al régimen genocida de Darfur P. M. DÍEZ CORRESPONSAL XIAHE (CHINA) Tíbet, Darfur, derechos humanos, régimen dictatorial, violación de las libertades, la práctica del Falun Gong, brecha entre ricos y pobres, apoyo a Birmania, contaminación, censura, persecución de disidentes, seguridad alimentaria y un largo etcétera. China tiene demasiados asuntos pendientes y enemigos como para que firmen una tregua antes de los Juegos Olímpicos de Pekín. Al contrario, la presión internacional se incrementará sobre el régimen comunista a medida que se acerquen los Juegos. Pero, debido al cada vez mayor peso del dragón rojo en la escena internacional, a su condición de fábrica global para las grandes multinacionales y a su quimérico mercado de 1.300 millones de potenciales consumidores, no serán los otros estados los que critiquen a China. Las denuncias vendrán por parte de la sociedad civil y de las numerosas ONG y grupos cívicos que no tienen que pagar el peaje que Pekín impone a gobiernos y empresas para hacer negocios en su país: el silencio. Por ese motivo, la revuelta del Tíbet, la más grave desde hace casi 20 años, es sólo el aperitivo de un rosario de problemas. Todo ello a pesar de que el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) Jacques Rogge, desaconsejó el boicot tras los incidentes en Lhasa porque no soluciona nada y sólo penaliza a los atletas Al margen de sus declaraciones, el viernes, el día que estallaba la violencia en Lhasa, una ONG estadounidense, Human Rigths First, acusaba al gigante asiático de ser el único proveedor de armas del Gobierno de Sudán, al que se le responsabiliza de llevar a cabo en la región de Darfur un genocidio que ha causado 200.000 muertos y 2,5 millones de desplazados desde 2003. Precisamente por ese motivo, Pekín sufrió una de sus mayores bofetadas cuando el célebre director de cine norteamericano Steven Spielberg renunció el mes pasado a su puesto como asesor de los Juegos. Creo que Spielberg se ha equivocado y su decisión puede ser entendida no como un rechazo al Gobierno, sino al pueblo comentó en una charla del Club de Corresponsales de Pekín el veterano experto Sidney Rittenberg. Sus opiniones merecen ser tenidas en cuenta porque fue el único estadounidense admitido en el Partido Comunista de China durante la Segunda Guerra Mundial, luego se hizo amigo de los líderes Mao Zedong y Zhou Enlai y, finalmente, pasó 16 años entre rejas debido a su condición de extranjero en las luchas de poder internas del régimen. El auténtico caballo de batalla es la violación de los derechos humanos y la falta de libertades en el coloso oriental, donde el régimen comunista pretende legitimar ante el mundo su sistema político autoritario gracias a los Juegos. Sus detractores, en cambio, lo utilizarán para hacer perder la cara al Ejecutivo chino. Aunque el régimen ha acrecentado su control desde la subida al poder del presidente Hu Jintao en 2002, incluso los chinos más críticos se muestran en desacuerdo con el boicot a los Juegos, ya que lo consideran un desaire al pueblo. Se habla mucho sobre las protestas que se esperan durante los Juegos, pero lo que yo aconsejo no es boicot, sino diálogo aseguró a ABC Wu Qing, quien fue representante electa por el distrito universitario de Haidian durante 16 años y recientemente no fue reelegida por las presiones del partido sobre sus votantes, ya que estaba pidiendo democracia con demasiada insistencia. Pero a China le costará mucho más controlar a los extranjeros que vendrán a los Juegos Olímpicos y que no tendrán intención de verlos, sino de que el resto del mundo los vean a ellos agitando sus pancartas o convocando a manifestaciones todos juntos contra Pekín 2008. Sólo un aperitivo Un monje tibetano es arrestado por protestar ante una oficina de la ONU en Katmandú (Nepal) AFP Dudoso control a foráneros Xi Jinping se perfila como el futuro presidente de China Mientras el Ejército y los tanques continuaban ayer en las calles de Lhasa, la Asamblea Nacional Popular, el máximo órgano legislativo del régimen comunista chino, aprobaba unos cambios en el Gobierno que han servido para perfilar al sucesor del presidente Hu Jintao. Se trata de Xi Jinping, el secretario provincial del Partido en Shangai que entró en el todopoderoso Comité Permanente del Politburó en octubre de 2007 y que ahora ha sido nombrado como uno de los vicepresidentes de China. Además, este licenciado en Química Orgánica, que nació hace 54 años en la provincia de Shaanxi y es hijo de un héroe de la revolución comunista, ha sido elegido como máximo responsable de la seguridad y la coordinación en los Juegos Olímpicos de Pekín. Dicha Ni los chinos más críticos con el régimen apoyan un boicot, ya que lo considerarían un desaire al pueblo designación demuestra la confianza del régimen en Xi Jinping, pero también supone un regalo envenenado por la presión internacional que sufrirá China hasta ese momento y los numerosos incidentes que se vaticinan. Aunque Xi Jinping no era la opción favorita del presidente Hu Jintao, que prefería ser sucedido por el secretario de la provincia de Liaoning, Li Keqiang, éste no ha logrado todos los apoyos del Partido, especialmente de la todavía influyente camarilla de Shangai que controla el ex presidente Jiang Zemin. Al margen de estas luchas internas por el poder entre liberales y populistas, la Asamblea reeligió por 5 años a Hu Jintao como presidente de China y de la Comisión Militar Central. Ahora, Hu Jintao nombrará de nuevo como primer ministro a Wen Jiabao para que ambos sigan en el poder hasta 2012. Las decisiones fueron aprobadas por el 98 por ciento de los 3.000 diputados del Parlamento.