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28 ESPAÑA DOMINGO 16 s 3 s 2008 ABC Los enigmas del caso Mari Luz La investigación de la muerte de la niña onubense de cinco años Mari Luz Cortés es, de momento, un puzle en el que no encajan las piezas s Todavía no hay datos concluyentes de que la chiquilla fuera asesinada; tampoco de que se trató de un accidente POR PABLO MUÑOZ MADRID. Ha pasado ya más de una semana desde que se encontró el cadáver de Mari Luz Cortés en la desembocadura de la ría de Huelva y aún hoy nadie se atreve a afirmar con rotundidad si la pequeña fue asesinada o murió víctima de un accidente. Distintas fuentes de la investigación consultadas por ABC discrepan en este punto pero, en cualquier caso, todas coinciden en que si finalmente se trató de un hecho criminal será muy complicado que las pesquisas den resultados positivos: no hay móvil conocido, no hay testigos, los análisis forenses no han encontrado muestra alguna de interés, ni siquiera se ha aclarado la causa última de la muerte, más allá de detectarse anoxia (falta de oxígeno) en el cerebro... Vayamos por partes. Sobre el móvil, el primero que barajó la investigación fue el sexual, es decir, que Mari Luz había sido víctima de un pederasta. Incluso, se interrogó varias veces a uno de sus vecinos, con antecedentes por este tipo de delitos y que huyó de la ciudad pocas horas después de que desapareciera la víctima por temor a represalias. Sin embargo, esta teoría ha perdido fuerza por varias razones: cuando fue encontrado el cadáver, la niña estaba perfectamente vestida, no hay indicio alguno de que fuera objeto de abusos y, finalmente, tampoco se apreciaron en su cuerpo señales de defensa ni se encontraron bajo sus uñas restos de piel u otros que indicaran lucha. Si se trató de un crimen, por tanto, habría que investigar en otras direcciones, y dado que desde casi el primer momento se descartó un secuestro por móvil económico- -nunca se recibió una llamada pidiendo un rescate y la familia no tiene un gran patrimonio- se optó por la línea de la venganza. El minucioso trabajo de los investigadores ha puesto al descubierto la red de relaciones sociales de la familia Cortés y cómo hay personas que sí han tenido problemas con ella. Sin embargo, es difícil calibrar hasta qué punto esas rencillas- -habituales, por otra parte, Todavía no ha aparecido ni un solo testigo A las dificultades de la investigación del caso se añade, además, que todavía no ha aparecido ni un solo testigo que viera a Mari Luz después de las cinco menos diez de la tarde del domingo 13 de enero. Una vecina que entraba en su portal, situado a espaldas de la casa de la niña, fue la última que la vio, cuando la pequeña estaba en una esquina hablando con alguna persona a la que la testigo no pudo ver. Tras la aparición del cadáver, la Policía tenía esperanzas de que alguien, aunque fuera de forma extraoficial, pudiera aportar algún dato. No ha sido así. Los investigadores, no obstante, están convencidos de que alguien de la barriada sabe algo. En el Torrejón se hace mucha vida en la calle aseguran. Y el 13 de enero no pudo ser una excepción. Los padres de Mari Luz desconocen las causas últimas de la muerte de su pequeña antes. En cualquier caso, se ha comprobado la anoxia (falta de oxígeno) en el cerebro, pero eso no demuestra si Mari Luz fue o no asesinada. En cuanto a la rotura de una costilla- -está claro que se produjo antes de la muerte de la niña- los forenses creen que pudo ser provocada por el agresor, que con una mano habría tapado la boca a Mari Luz hasta matarla por asfixia y, con la otra, la habría agarrado con fuerza, fracturándosela. La descomposición del rostro ha impedido encontrar señales que lo confirme. Además, otro problema que encuentran los expertos para dar plena validez a esa teoría es que la presión del agresor se realizaría sobre una zona amplia del cuerpo de la chiquilla, por lo que es un tanto extraño que sólo le rompiese una costilla. Y no hay otras lesiones, salvo una pequeña herida en la cabeza, sin importancia. La próxima semana, como adelantó ABC, se conocerá con exactitud la data de la muerte a través de los exámenes entomológicos de la fauna cadavérica, aunque todas las fuentes están convencidas de que se situará en las horas inmediatas a su desaparición. Los forenses sólo han podido situarla entre los cinco minutos posteriores a su desaparición y hasta dos días EFE Una venganza en barriadas como la del Torrejón, donde residen los Cortés- -pueden ser detonante de una atrocidad de esta magnitud. En este punto la investigación se vuelve a topar con un problema derivado del análisis forense: el cuerpo no tenía señales de violencia, ni de lucha. Murió por asfixia y antes de caer al río, lo que los forenses justifican, según informó ayer El país en el hecho de que no había agua en los pulmones. En cambio, sí se encontró en la boca restos de fango y hojas en su organismo, lo que los expertos interpretaron en su momento como que estaba viva cuando llegó al agua, como informó ABC. Un hecho, por otra parte, que tampoco excluiría de forma definitiva la muerte violenta, pues podría haber sido empujada. Hay otro dato que apunta a que la menor respiraba al llegar al agua. Si Mari Luz estaba muerta al ser arrojada al río, su cadáver hubiese flotado y, por tanto, se habría localizado Si murió antes de caer al agua, como ahora dicen los forenses, el cadáver tuvo que salir antes a la superficie No hay móvil, testigos ni restos significativos, por lo que las investigaciones están en punto muerto Análisis entomológicos después de la misma. Si se acercara más a este último tramo sí cobraría mayor fuerza la hipótesis del asesinato. Al puzle, por tanto, le faltan muchas piezas y las que hay no encajan. Fuentes del caso no descartan que la niña se fuera con algún amigo y sufriera un accidente y que el chico, asustado por el revuelo creado, no haya contado nada. O que eso mismo ocurriera con un adulto de la zona. Pero hay también investigadores que consideran muy extraño que una niña tan pequeña, tímida, a la que le costaba relacionarse con extraños y que normalmente siempre iba acompañada por su hermano a comprar las chucherías- -el día de su desaparición no fue así porque el chico tenía que estudiar- accediera a irse tan lejos de su casa, sin decírselo a nadie. Y está la última persona que la vio, que contó cómo la chiquilla respondía a alguien una frase del estilo no puedo, mis padres no me dejan