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22 ESPAÑA DOMINGO 16 s 3 s 2008 ABC El Gobierno no expulsa a un centenar de islamistas procesados y en situación ilegal Fuentes antiterroristas destacan el peligro de que algunos se integren en el futuro en células para atentar JAVIER PAGOLA MADRID. Un elevado porcentaje de islamistas que han abandonado la cárcel, bien porque han cumplido la pena impuesta, bien porque fueron absueltos por falta de pruebas, permanecen en España pese a estar en situación irregular por carecer de permiso. Algunos podrían integrarse en futuras células terroristas, ya que está comprobado que en prisión se someten a un proceso de radicalización. A los responsables de la lucha antiterrorista les preocupa, por ejemplo, los 25 individuos que, tras permanecer un tiempo en prisión preventiva, han sido absueltos de los delitos de terrorismo de corte islamista de los que se les acusaba. Y les inquieta porque todos ellos permanecen en España, pese a que la mayoría se encuentra en situación irregular. La falta de permisos sería suficiente para que se procediera a su repatriación. Las fuentes de la lucha antiterrorista no descartan que algunos de ellos acaben integrando futuras células relacionadas con la red Al Qaida, con la orden de atentar en España o de preparar aquí acciones terroristas para llevarlas a cabo en otros países. ¿Por qué entonces no se les repatría? La preocupación se extiende a los 72 individuos que se encuentran en libertad bajo fianza, a la espera de ser juzgados por actividades terroristas de corte islamista. En este caso, la expulsión de los sin papeles estaría suspeditada a que primero respondan ante la Justicia española por las causas que tienen pendientes. Así pues, entre absueltos y quienes figuran en libertad bajo fianza suman un total de 92. Una cifra que en un futuro se podría ampliar, sólo con que algunos de los 46 islamistas que purgan sus penas salgan a la calle tras cumplir condena, o con que sean absueltos algunos de los 75 presos islamistas que están a la espera de juicio. La preocupación de los responsables antiterroristas se justifica en el hecho de que, como una constante, los presos islamistas se someten en la cárcel a todo un proceso de radicalización. Y no sólo aquellos que han ingresado por hechos relacionados con el terrorismo, sino también quienes han entrado por la comisión de delitos comunes, que se colocan en situa- Inicio del juicio contra los acusados de la llamada operación Nova el pasado 27 de febrero ción privilegiada como candidatos potenciales a atender la llamada del Yihad Las fuentes de la lucha antitrerrorista consultadas por ABC subrayan que los reclusos de origen musulmán tienden a agruparse entre ellos y a aislarse del resto de la población penitenciaria. En cuanto se juntan tres, automáticamente uno de ellos ya ejerce como líder, y se pone en marcha el adoctrinamiento, los rezos y otras prácticas Un islamista aislado no reacciona, no reivindica, pero en grupo, sí explican. De prisión salen también reforzados, porque consideran que han sufrido por Alá, y, una vez en libertad, tienden de inmediato a relacionarse con los mismos ambientes en los que se desenvolvieron antes de ser detenidos. Recuperan la libertad, también, con ansias de venganza contra la sociedad occidental corrupta. En los últimos años se han incrementado las denuncias de los funcionarios de prisiones que alertan acerca de cómo los presos islamistas constituyen auténticas células de adoctrinanmiento. En alguna ocasión, se ha visto en el patio de la cárcel a varios de estos reclusos con escobas, simulando que son rifles, en lo que pueden ser una escenificaciones para motivarse y alentarse entre ellos. Hay precedentes, pero sin duda el más dramático fue el protagonizado por el argelino Allekema Lamari, a quien la Audiencia Nacional le condenó el 26 de junio de 2001 a un total de 14 años de prisión por delitos de terrorismo de corte islamista. Sin embargo, la misma Sección Tercera que le había condenado le puso en libertad el 29 de junio de 2002, días antes de que el Tribunal Supremo le rebajara la pena a nueve años al estimar que la Audiencia Nacional no había probado lo suficiente los motivos por los que le había condenado. Lamari, que se encontraba además en España en situación irregular, salió mucho más radicalizado de prisión. Al final, se le perdió la pista. Resultó fatal, porque este argelino fue uno de los siete yihadistas autores materiales de la matanza del 11- M que se inmolaron en un piso de Leganés. Al mismo tiempo, la operación Nova desarrollada en 2004, puso de manifiesto que la célula que pretendía atentar en España estaba en parte integrada por argelinos que habían reclutado más yihadistas durante su estancia en la prisión de Topas, en Salamanca. Un informe de Athena Intelligence Journal, la Red de Investigación Avanzada en Insurgencia y Terrorismo, advierte que las cárceles españolas presentan una serie de puntos vulnerables, que facilitan el proceso de radicalización, no sólo de presos islamistas, sino también de reclusos de procedencia musulmana que cumplen condena por delitos comunes. Su situación de marginación les convierte en carne de futuro yihadista No todos los yihadistas se encuentran en módulos de aislamiento. Aproximadamente un 15 por ciento de ellos convive en módu- POOL los de vida normalizada con delincuentes comunes, que en muchos casos son también de origen musulmán Otro punto vulnerable detectado por Athena Intelligence es el escaso control que se ejerce sobre las personas que visitan a los reclusos de origen musulmán. Podría tratrase de personas revestidas de autoridad salafista o yihadista y ejercer influencia negativa sobre los presos. Esta falta de control permite, por ejemplo, que se desconozca el número de imanes que visitan los centros penitenciarios. Sufrimiento por Alá Deficiencias Los islamistas se someten en prisión a un proceso de radicalización Ya en libertad, tienden a relacionarse con los mismos ambientes extremistas Además, Instituciones Penitenciarias, según este informe, carece de unsistema informático que permita conocer al instante si la persona que visita a un preso condenado por terrorismo islamista ha visitado a internos de estas características en otras prisiones. Las conclusiones invitan, si no al alarmismo, sí a la reflexión. A día de hoy, los yihadistas podrían estar utilizando las prisiones españolas como cantera donde forjar una nueva generación de radicales y, de ser así, lo más probable es que la Administración no fuera consciente de ello