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20 ESPAÑA Elecciones 9 M s Análisis DOMINGO 16 s 3 s 2008 ABC PROBLEMAS DE ESTÁTICA El PSOE, en efecto, ha terminado merendándose, de forma progresiva, a Izquierda Unida, un partido que llegó a tener dimensiones respetables país, habría considerado, también, que a los socialistas no tendría por qué resultarles especialmente difícil metabolizar el voto venido de la periferia. El PSOE, en efecto, ha terminado merendándose, de forma progresiva, a IU, un partido que llegó a tener dimensiones respetables. Y ello no le ha obligado a asumir una política económica hostil al mercado. La idea de que las políticas de los gobiernos reproducen la composición del voto que los ha llevado al poder, no responde en absoluto a lo que nos enseña la experiencia. El ciudadano percibe contrastes o valores relativos. En consecuencia, es posible que se quede incrustado en un partido aunque éste no refleje su ideario- -por emplear una palabra altisonante y un tantico decimonónica- Le bastará con que el partido en que acaba de recalar destaque sobre el fondo de otro que le inspira menos confianza todavía. Pero nos encontramos en el 2008, no a mediados de los ochenta. Y no somos marcianos sino españoles. Debemos registrar por tanto la realidad según es, no según nos gustaría que fuera. Ni España se está renacioanalizando ni le va a resultar sencillo al PSOE reciclar el atracón de nacionalismo que se ha dado en Cataluña. Vayamos por partes. Hay muchas maneras distintas de seguir el movimiento de un voto. Podemos observarlo a medida que se aleja, esto Álvaro Delgado- Gal uizá tardemos un tiempo en comprender lo que ha ocurrido el nueve de marzo. En todo caso, conforme se disipa la bruma, se van insinuando algunas siluetas, algunos perfiles. Es claro que ha descendido el nacionalismo, tanto en su vertiente radical, como presuntamente moderada. Y resulta no menos evidente que dicha sangría de los nacionalistas ha resarcido al PSOE de pérdidas o fugas por su flanco derecho. Imaginen que se nos hubieran transmitido estas noticias a mediados, por ejemplo, de los ochenta. Habríamos llegado a la conclusión de que España volvía a nuclearse alrededor de un concepto nacional. Si el receptor de la noticia hubiese estado poco impuesto sobre las peculiaridades de nuestro Q Ni España se está renacioanalizando ni le va a resultar sencillo al PSOE reciclar el atracón de nacionalismo Las consecuencias del Estatut son tan portentosas, que todo lo que sea dejarse ir implica ya romper la vajilla es, situándonos en el lugar que ocupaba antes de moverse. O invertir el proceso. Yo propongo que adoptemos aquí el segundo procedimiento. Que, tras imaginarnos socialistas, comprobemos cómo llueven en campo propio los sufragios de Esquerra. ¿Por qué acuden esas papeletas? ¿Se están amansando acaso los chicos que queman banderas españolas o le rompen la cara a un orador cuyas ideas no aprueban? No existe el menor indicio de que haya una mudanza de humor en Cataluña. Ello obliga a pensar que el PSC... ha empezado a caerles en gracia a los parciales de Carod- Rovira. La clave, en fin, no es que los nacionalistas sean menos nacionalistas que hace cuatro años. La clave es que el PSC y el PSE, son más nacionalistas ahora que entonces. Hecha esta constatación, podemos pasar al otro problema: ¿se las arreglará el PSOE para mantener al PSC dentro de los límites de la moderación territorial? No. Una razón, es que es el PSC el que realmente ha ganado las elecciones, no Zapatero. La segunda razón... tiene que ver con los ángulos y las pendientes. Me explico: las consecuencias del Estatut son tan portentosas, que todo lo que sea dejarse ir implica ya romper la vajilla. Zapatero contó con dos ocasiones para impedir la deriva confederal. Antes del 2004, pudo romper con Esquerra cuando Carod se fue de palique a Perpiñán. Después, pudo permitir que el Estatut muriese en estado embrionario. Provocó el parto, a espaldas del PSC y confirmando al último en la voluntad de guardar distancias respecto de su socio mayor. Ahora el PSC es más independiente que nunca, puede más que nunca, y tiene más terreno que recorrer que nunca. Es imposible que se modere, máxime cuando le importa subrayar ante el electorado de su región que es mejor conseguidor, mucho mejor conseguidor, que CiU. El desenlace paradójico es que el PSC forzará al PSOE, un partido nacional, a ejecutar una política nacionalista. Los costes de esta paradoja se comprenden bien usando el lenguaje del dinero. Con crecimientos del 4 por ciento en la economía, una formación muy votada en Andalucía puede permitirse el lujo de arrimar el ascua a los intereses catalanes. El superávit, y la alegría ambiente, harán invisible el agravio. Pero enfilamos una crisis que derivará con un alto grado de probabilidad en recesión. Lo invisible se hará visible, y el que se espatarre demasiado, se romperá por la horcajadura.